“El ser humano —dice Ernesto Sábato— aprende en la medida en que participa del
descubrimiento y la invención debe tener libertad para opinar, para equivocarse, para rectificarse,
para ensayar métodos y caminos, para explorar”. Con este convencimiento se esgrime y
fundamenta el trabajo de las escuelas con investigaciones en Ferias de Ciencias. Así, el aula es
espacio abierto a lo cotidiano y a los contenidos no acartonados del currículum, a aquellos que
parten del propio interés del alumno, su entorno cultural y los componentes naturales y
sociales.
Desde estos trabajos los alumnos acceden a contenidos no tratados habitualmente, y se nota en
ellos una motivación muy especial, aún cuando este interés se dé en cuestiones tan simples como
realizar observaciones, salir a la calle a entrevistar gente o preocuparse por conseguir los
materiales necesarios para las distintas actividades.
El aula-taller aparece aquí como espacio social donde se desarrollan las interrelaciones entre
los alumnos, un lugar apto para el trabajo en grupo, donde se aprende a compartir, incluso de los
propios compañeros. Un ámbito donde resulta agradable estar y hacer cosas, que permite la
participación activa donde cada uno construye sus conocimientos en interacción con los demás. Por
eso es siempre un ambiente saludable para el aprendizaje, facilitador de la motivación intrínseca,
del enfoque profundo, de la autonomía y la autoestima.
En el taller de ciencias muchas veces se utiliza como ámbito educativo el medio que rodea al
niño (la casa, el pueblo, el barrio, el patio de la escuela). De esta manera la escuela sale de sus
muros y el mundo extraescolar se utiliza como “el aula mundo”.
Este tipo de propuestas didácticas permiten recuperar el estado de aprendizaje, revalorizar los
espacios y la actividad científica, la observación y la experimentación, incorporando en muchos
casos las nuevas tecnologías. Mediante estas actividades se busca estimular en los alumnos el
aprendizaje de la ciencia escolar permitiéndoles involucrarse en investigaciones científicas,
mediante las cuales pueden plantear hipótesis sobre determinadas problemáticas, utilizar
observaciones, protocolos de recolección de datos, diferentes pruebas y análisis para corroborar y
constatar la validez de las hipótesis planteadas.
Temas del aula. El abanico de temáticas es muy amplio y depende en gran medida de
la curiosidad y apertura de los mismos docentes que estimulan esto en sus alumnos. Por ejemplo, la
fotografía y la meteorología fueron algunos de los temas abordados desde estos espacios.
Partiendo de la interpretación de la página del tiempo del diario La Capital se logró
gestionar la instalación de una central meteorológica automática en la Escuela Nº 1.345 de Pujato,
con la que todavía hoy se comunica el estado del tiempo en esta localidad. También vale citar el
trabajo en astronomía que se desarrolla desde 2003, y la fenología con la que desde 2004 los
alumnos realizan investigaciones de gran alcance social local y regional.
Otros trabajos realizados en la Escuela Nº 241 van desde la producción de biodiesel (2001), la
fabricación de jabones (2003), trabajos relacionados con el suelo y el monocultivo de la soja (2004
y 2005), estudios acerca del uso de la energía (2004 y 2005) hasta trabajos referidos a la
hidrología (2007). Todos ellos circunscriptos a la realidad de Pujato.
¿Por qué entonces abordar trabajos de investigación dentro del aula? La pregunta por sí misma
tiene solución en lo interesante de la propia metodología del trabajo: los alumnos interrogan, las
docentes estimulan más curiosidad y preguntas, se “inventan” respuestas, se conjetura,
y se buscan salidas para arribar a posibles soluciones.
Comprensión científica. A través de estos trabajos con la ciencia los alumnos
mejoran la conciencia ambiental, contribuyen a la comprensión científica de la tierra, ubican sus
mediciones dentro de un contexto mayor y son capaces de relacionar sus observaciones locales con
temas globales. Con este tipo de actividades se valora la producción en acción, el trabajo grupal,
la integración de las áreas y la posibilidad de aportar conocimientos desde la escuela a la
comunidad.
Este tipo de abordaje didáctico junto con la participación en eventos como las ferias de
ciencias promueve el intercambio de experiencias relacionando diferentes formas de producción del
conocimiento y fomentando el desarrollo de conductas sociales más responsables.
(*) Profesora de matemática, física y cosmografía de las Escuelas Nº 1345 y Nº 241, de
Pujato