Bicentenario

Educación vial, cuestión de vida

No postergar un aprendizaje en las aulas que es cuestión de vida o muerte. Con esa convicción, madres de la tragedia de Santa Fe, en la que 9 estudiantes y una profesora del Colegio Ecos de Buenos Aires perdieron la vida el 8 de octubre de 2006, presentaron un proyecto de educación vial al ministro de la cartera educativa nacional, Juan Carlos Tedesco.

Sábado 23 de Febrero de 2008

No postergar un aprendizaje en las aulas que es cuestión de vida o muerte. Con esa convicción, madres de la tragedia de Santa Fe, en la que 9 estudiantes y una profesora del Colegio Ecos de Buenos Aires perdieron la vida el 8 de octubre de 2006, presentaron un proyecto de educación vial al ministro de la cartera educativa nacional, Juan Carlos Tedesco. En poco tiempo se lo entregarán a todos los ministros provinciales del área.

Lucila de la Serna es la mamá de Benjamín, uno de los alumnos que murió en el trágico accidente, ocurrido en la ruta 11, en el norte santafesino. Hoy Lucila integra con Alejandra Cucien, la mamá de Nicolás, otro de los adolescentes fallecidos, la comisión de educación de los Familiares y Amigos de las Víctimas de la Tragedia de Santa Fe, tal como se reconocen públicamente (www.tragediadesantafe.com.ar).

Una y otra son las autoras del proyecto “Antorcha de compromiso social por la vida”, que reúne una propuesta pedagógica para ahondar en la educación vial. Vienen del campo educativo, un lugar que las llevó a pensar en un plan para concientizar sobre una problemática que en la Argentina se cobra un promedio de 22 muertes diarias, según la Fundación Luchemos por la Vida.

De la Serna es docente y psicopedagoga, Cucien psicóloga. “El proyecto se empezó a gestar el año pasado, en especial luego de visitar muchos colegios. Se nos ocurrió hacer algo puntual, sencillo, y tal como le expresamos al ministro Tedesco la idea que buscamos es que los docentes puedan leer esta propuesta y aplicarla a su propia realidad, para luego generar otras”, dice Lucila de la Serna para empezar a detallar un plan que pretende instalarse en el corazón de la enseñanza.

Los 9 jóvenes que murieron en la ruta 11 volvían de un viaje solidario. Habían estado trabajando en la Escuela Rural Nº 375 Colonia Parisal, de Chaco. La tragedia los encontró en el viaje de regreso, cuando los embistió un camión al frente de un conductor alcoholizado. “Los chicos viajaban concientes de que no sólo iban a dar mucho de sí, sino también iban a recibir mucho. Estaban convencidos de que era un intercambio mutuo”, dicen las madres y educadoras en el texto presentado.

En esa idea se apoyan ahora para explicar que buscan “mediante la educación vial una mirada solidaria hacia el otro: peatón, ciclista, conductor de automóvil, micro y camión”. Por eso, la primera parte del proyecto presentado al Ministerio de Educación nacional tiende a la reflexión de por qué ocurren estos hechos trágicos, que a nivel de estadísticas ubican a los casos de tránsito como la primera causa de muerte de los jóvenes.

"Mover la cabeza”. Según De la Serna, la información en los textos y materiales escolares es insuficiente, y los docentes no saben qué hacer. “Sentimos que hay que empezar a mover un poco la cabeza, porque es algo que nos atañe a todos, hay que tomar el tema en el aula, es de vida o muerte: quien es hoy tu alumno, mañana puede ser quien maneja un auto que te mata”, agrega.

Para la mamá, la base del proyecto está en la necesidad de que el docente piense más allá de lo que le acerquen o no los libros. “Es decir, que puedan generar situaciones donde esté y se trabaje el tema vial”.

Tal como recuerda, la iniciativa fue tomada con mucho interés por el ministro Tedesco. Pronto, cuando los titulares del sector de cada provincia se vuelvan a reunir en el marco del Consejo Federal, las madres tendrán un tiempo para explicarles a los titulares provinciales el proyecto e interesarlos en que lo promuevan en sus jurisdicciones.

Por su parte, dicen las madres, Tedesco se comprometió a incluir este plan en el Programa Integral de Igualdad Educativa (Piie), que abarca a unas 2.000 escuelas del país en situación de riesgo social.

En líneas generales, la propuesta en sí incluye una serie de orientaciones y actividades pedagógicas, en las que se destacan, además del momento de reflexión, la construcción de lo que llaman una “ley de tránsito escolar”.

Construcción colectiva. La iniciativa toma los accidentes cotidianos que hay en las escuelas: “Siempre hay lugares de peligro, alguien se golpea, bajan las escaleras corriendo. Quisimos entonces analizar el tránsito en la escuela y ver cómo se podía mejorar. Es decir, trasladar el espacio chico al grande que es la sociedad”.

Pero el plan va por más. De la Serna advierte que se invita a trabajar en un proyecto de ley, convirtiendo esta propuesta en una construcción colectiva, que revierta el desprecio y trasgresión que habitualmente viven muchas personas ante las normas. Para eso invitan —a través de la metodología impulsada— a que los chicos y los docentes analicen la realidad, construyan una normativa para su escuela y confeccionen las señales de tránsito necesarias. “La meta es que vayan asimilando desde chicos el sentido de las señales y el de la ley. Es un paso para entender que la ley está y hay que cumplirla. El sentido de la ley es que tiene un protagonista social”.

No es casual que llamen al proyecto “Antorcha de vida”. “Quisimos transmitir que es como una luz que se pasa de unos a otros, de respeto por el otro, por la vida, que es lo que está faltando hoy”. La meta es que los chicos que terminan la primaria se comprometan con el cumplimiento de los deberes de ciudadano, pero sobre todo con el “respeto por la vida”.

—Cuánta generosidad transmiten en lo que hacen...

 —(Lucila de la Serna) Siempre nos dicen eso, pero nosotros no nos planteamos este trabajo desde la generosidad, sino desde nuestra profesión y pensamiento de que podemos cambiar algo. También lo hacemos porque nos impulsa a tener energías. No, no somos tan generosos.

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