Bicentenario

Desde 2009 comenzarán los cambios en la formación de los futuros docentes

A partir de 2009, quienes deseen seguir un profesorado deberán cursar, como mínimo, cuatro años. La extensión en la duración de las carreras de magisterio, así como los cambios en los planes de estudio son parte de las transformaciones que anticipa la directora del Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), María Inés Vollmer.

Sábado 29 de Diciembre de 2007

A partir de 2009, quienes deseen seguir un profesorado deberán cursar, como mínimo, cuatro años. La extensión en la duración de las carreras de magisterio, así como los cambios en los planes de estudio son parte de las transformaciones que anticipa la directora del Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), María Inés Vollmer. Tras aprobar los lineamientos curriculares nacionales, la funcionaria apunta que el año que viene muchos de estos debates serán parte de la agenda de discusiones tanto del Consejo Federal como de las provincias.

La planificación e impulso de las políticas de formación docente inicial y continua son los objetivos fundamentales del instituto que dirige Vollmer, quien sostiene que se proponen impulsar una mejora en los conocimientos que reciben los futuros maestros en las áreas de lengua, matemática y ciencias.

—¿Qué cambios se avecinan en la formación docente?

—El cambio curricular va a ser uno de los primeros temas y que, entre otras cosas, apunta a que ya no habrá más formación docente inferior a cuatro años académicos. Esto surge de la necesidad de tener una preparación más competente y profunda, con énfasis en la práctica pedagógica para lograr un docente que esté formado de acuerdo a los desafíos de la escuela actual. Son desafíos mucho más complejos que los que un docente tenía cuando se recibía hace 20 años. Este cuarto año académico es básicamente para los niveles inicial, primario y la modalidad especial. La responsabilidad de hacer los diseños curriculares son de cada provincia con sus equipos técnicos y con la participación de los institutos de formación docente, para implementar estos cambios desde 2009. Luego, cada jurisdicción adapta los lineamientos generales a cada región, y también a la idiosincrasia de cada instituto.

—¿Cómo será la capacitación de los que están en actividad?

—Con la formación continua tenemos que superar la lógica que había en años anteriores. Hasta ahora al docente se capacitaba en base a una oferta variada de cursos. Pero cuando estos cursos no son de una debida calidad se produce la llamada mercantilización de la educación. Y no es tanto problema del docente sino de cómo se han estructurado estos espacios. Hubo organismos que han hecho del dictado de cursos una actividad que no siempre fue pedagógica. La idea es tratar de plantear un desarrollo profesional que básicamente permita acompañar al docente en el ejercicio de su actividad cuando está en el aula, un acompañamiento centrado en la escuela. No tanto un curso que un docente hace en matemática o ciencia, sino que la escuela se pueda plantear cuáles son los problemas por los cuales los chicos no aprenden.

—¿Le preocupa la baja en la matrícula de los profesorados?

—Hay una caída, pero en general los institutos de formación docente mantienen una matricula estable de ingresantes. Sí hay una pérdida de alumnos que quedan en el camino de la formación, porque no todos los que ingresan terminan la carrera, y muchos egresan utilizando el doble de tiempo académico previsto. Hoy ingresa gente que quizá antes no tenía expectativas de hacer un nivel superior, además los institutos llegan a zonas donde no llega la universidad. También muchos alumnos trabajan. Pero ese es un cambio provocado por la democratización de la educación. Si a la educación superior tiene posibilidad de acceder gente que antes no lo hacia, habrá que pensar procesos de enseñanza adaptados a ellos.

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