Creció la matrícula de las escuelas técnicas
La matrícula de las escuelas técnicas argentinas, que representa la cuarta parte de los estudiantes de los colegios secundarios, creció un 11 por ciento en los últimos dos años debido a “la reactivación” de la economía y a la incorporación de sectores sociales que hasta ahora estaban fuera del nivel medio, afirmó la directora del Inet, María Rosa Almandoz.

Sábado 08 de Marzo de 2008

La matrícula de las escuelas técnicas argentinas, que representa la cuarta parte de los estudiantes de los colegios secundarios, creció un 11 por ciento en los últimos dos años debido a “la reactivación” de la economía y a la incorporación de sectores sociales que hasta ahora estaban fuera del nivel medio, afirmó la directora del Instituto Nacional de Educación Técnológica (Inet), María Rosa Almandoz.

Si se compara la matrícula actual con la de los años 90, se “duplicó” el número de estudiantes que asisten actualmente a los colegios técnicos.

“El crecimiento de matrícula se empezó a ver muy incipientemente en el 2006 y ya 2007 se mostraba un promedio nacional de 11,2 por ciento, lo cual implica que algunas jurisdicciones (Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Provincia de Buenos Aires, o Chaco) tienen un promedio de casi un 20 por ciento, pero otras menos”, precisó.

En Córdoba la matrícula creció un 21 por ciento, en la provincia de Buenos Aires 19 por ciento, en Santiago del Estero el 20 por ciento pero en la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, descendió un 2 por ciento, según estadísticas oficiales.

Almandoz explicó que el fenómeno de crecimiento de matrícula tiene que ver también con una mejor salida laboral de los egresados de escuelas técnicas: “Son las pequeñas y medianas empresas, que en los últimos cinco años surgieron en un número importante, las que más absorben los egresados de las escuelas técnicas, los trabajadores con alguna calificación profesional”, dijo.

Aunque precisó que aún en los 90 los graduados técnicos conseguían trabajo porque “la tasa de ingreso al mercado laboral de los egresados de escuelas técnicas siempre fue mayor al de cualquier graduado de escuelas secundarias”.

Fondo de inversión

Al ser consultada sobre si temen que el crecimiento continúe en forma permanente y que se produzca un “boom” de esta educación, Almandoz explicó que desde el área que conduce creen que con las 1.400 escuelas técnicas, entre industriales y agrotécnicas, que existen en el país “estamos bien”. “La educación técnica no tiene que representar mucho más del 22 o 23 por ciento de escuelas secundarias básicas. No hacen falta más escuelas, lo que pasa es que no están bien distribuidas en el territorio”, advirtió.

Indicó que, a raíz de que el Estado destinó un fondo de inversión importante al sector “más de uno quiere convertir las escuelas medias en técnicas, pero debemos ser muy cautos porque ningún país tiene más de la cuarta parte de escuelas medias con especialidades técnicas”.

“No hay que aumentar la cantidad de estas escuelas, si hay que garantizar que tengan equipamiento, una orientación de calidad, que sea de buena calidad la formación. En Córdoba, por ejemplo, hay zonas de gran reactivación de maquinaria agrícola, en donde habría que relocalizar alguna escuela técnica. Santa Fe tiene una problemática similar”, declaró la funcionaria.

Destacó que hay instituciones que están creciendo en complejidad. “A veces se piensa que una escuela secundaria tiene que formar sólo en educación técnica secundaria, pero por el lugar que está tal vez conviene que además de formar los equipos secundarios, podrían incursionar en áreas de formación profesional, cursos, no carreras, que certifican una formación específica para un ejercicio profesional específico: torneros, soldadores, especialidades que tienen niveles de complejidad desde un curso de formación profesional hasta posgrados”, dijo.

Influencia positiva

Para la funcionaria la vigencia de la ley de educación técnica sancionada en el 2005 influyó positivamente, ya que “asegura la calidad de la educación” del sector porque “los títulos técnicos tienen dos características similares a los títulos universitarios: acreditan el nivel y especifican el alcance profesional del título, porque hay responsabilidad sobre el ejercicio de la profesión que implica el título”, precisó.

“Un técnico químico puede firmar análisis, un maestro mayor de obras puede construir, a una escala muchísimo menor, por supuesto, que un ingeniero civil, o un arquitecto, pero puede hacerlo y tiene igual responsabilidad social sobre los títulos que el universitario”, dijo.

Fuente: www.catedralibre.org.ar