Bicentenario

Adolescencia: momento de decisiones

Una de las decisiones que se le presenta al adolescente es cómo continuar y qué hacer luego de terminar el secundario. Si bien el paso de la primaria a la secundaria tampoco es sencillo, inaugura un primer momento de elección.

Sábado 01 de Marzo de 2008

Una de las decisiones que se le presenta al adolescente es cómo continuar y qué hacer luego de terminar el secundario. Si bien el paso de la primaria a la secundaria tampoco es sencillo, inaugura un primer momento de elección.

Cuando termina la etapa del ciclo escolar aparece el imperativo de tener que decidir qué hacer de ahora en adelante. El adolescente empieza a sentir presiones, ansiedades, angustia y la obligación de responder a esta fuerte demanda. Es importante que pueda apropiarse de esta elección, ya que le pertenece y nadie más que él puede resolver su problemática vocacional.

Es frecuente que lo encuentre en un momento en que no esté preparado para tomar una decisión autónoma y madura. Quizás, no es su tiempo interno de poder elegir, entonces es conveniente resolver primero otras cuestiones que están obstaculizando su elección. Ya que ésta depende de cómo el adolescente enfrente y elabore los conflictos por los que atraviesa.

Para hacer que su futuro sea posible, es necesario que el joven construya una decisión, estableciendo un espacio y un tiempo de búsqueda interna, en el que pueda pensar, imaginar, soñar, permitirse dudar, como forma de comenzar a elaborarlo.

Muchas veces aparece, tanto en los padres como en los adolescentes, el apuro por resolver la situación: "No hay que perder tiempo", como si por apurarse se pudiera llegar más rápido a un buen resultado. Ante una situación que puede generar angustia e inquietudes tanto en los padres como en los hijos, se tiende rápidamente a concluir no dando lugar a la pregunta.

¿Por qué es tan conflictiva la elección de una carrera u ocupación? Es complejo tener que elegir qué hacer, cómo continuar, qué pasos dar. Se ponen en juego los deseos parentales, lo que supone que los otros esperan de él; padres que creen saber lo que el hijo necesita o debe estudiar, sin dar un lugar a lo que el hijo tenga por decir.

Seguir adelante

 

Hay que tener en cuenta que el error forma parte de esta decisión, y a veces permite delinear con más seguridad qué camino tomar. Lo fundamental es que el adolescente no quede aplastado por la frustración y que tenga los recursos internos para seguir adelante.

Para realizar una elección genuina, satisfactoria y responsable es necesario que el joven se conozca a él mismo, sus deseos, sus ilusiones, sus gustos, intereses, inquietudes, aspiraciones y capacidades. Pero, además, son importantes los conocimientos del mundo en que vivimos.

La realidad sociocultural cambia constantemente, cambian los campos ocupacionales, las carreras, las especializaciones. Este escenario social no acompaña al joven en su decisión ya que el campo laboral no propicia su ingreso al mismo.

Esto está determinado por la gran demanda de empleos, los bajos salarios, las exigencias de una capacitación cada vez más rigurosa y la inestabilidad en las condiciones de trabajo. Es por ello que les lleva más tiempo encontrar un lugar de trabajo, un espacio de estudio que facilite su inserción y le permita proyectarse en sus propios intereses y planes en un futuro posible.

(*)Psicólogas.

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