Notas

Rosario no tuvo fundación. Pero tiene arquitectos

Por arq. Pablo Florio

Lunes 20 de Septiembre de 2021

Es interesante preguntarnos hacia dónde debe ir la arquitectura y hacia donde la ciudad, en nuestro caso, Rosario.

Las ciudades se construyen, y si no nos ocupamos se construyen mal.

Grandes obras construyen grandes ciudades. La pandemia nos plantea una nueva realidad, a la que los arquitectos tenemos que responder a partir de imaginar y construir mejores lugares para todos.

Los espacios abiertos, el aire libre y la arquitectura

Un gran tema del siglo XX en arquitectura se dio en torno a permitir que todos podamos usar y disfrutar los espacios abiertos, que tengamos viviendas con mucha luz y mucho aire, frente a calles por las que sea bueno caminar con árboles, plazas y parques.

El siglo XXI y la pandemia nos enfrenta a la necesidad de profundizar estas ideas y los arquitectos podemos hacer un aporte interesantísimo para que todos vivamos mejor.

Debemos construir más y mejores edificios donde las nuevas maneras de usar nuestras viviendas y realizar nuestros trabajos nos den nuevas alternativas.

Hoy un comedor puede ser a la vez el lugar de trabajo y el dormitorio el lugar donde los chicos asisten a clase. Desde un pequeño departamento hasta una casa de muchos metros cuadrados deben ser lugares que merecen ser vividos.

Rosario nos muestra que es posible cambiar y tener una ciudad mejor con mejores lugares para todos.

Hasta mediados de la década del 80 Rosario estaba de espaldas al río, con solo tres parques y un pequeño lugar frente al monumento que nos permitía ver el Paraná. Hoy tenemos una sucesión de parques y espacios abiertos que se encadenan desde el parque Urquiza hasta Puerto Norte. Si podemos construir una ciudad mejor tenemos que poder hacer mejores viviendas.

El cambio so es solo en los grandes parques, los espacios abiertos, los patios y los balcones son fundamentales para la vida sana de todos. Los arquitectos hemos realizados grandes avances en la relación entre exterior e interior como un continuo que busca que todos vivamos mejor.

Grandes arquitectos a nivel mundial como Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, entre otros y a nivel local como Hilarión Hernandez Larguia, Ermete Delorenzi, Jorge Scrimaglio, y podríamos nombrar a muchos más, sostuvieron con ideas y con obras la posibilidad de que el sol, el aire y la naturaleza se fusionen con nuestras viviendas produciendo obras maravillosas y muy interesantes.

Los balcones dejaron de ser un lugarcito donde tender la ropa para ser expansiones al exterior de ambientes importantes de las viviendas en altura. Los patios son la continuidad de las casas en donde la vida se desarrolla en un continuo y esta idea hay que profundizarla en los nuevos proyectos.

Repensar la vivienda, sus usos, la flexibilidad de sus ambientes, su relación con el exterior, es algo que vale la pena, hay que ver cómo construirla para que sea más eficiente y nos permita usarla mejor.

Es muy importante saber que siempre se puede encontrar una solución en donde necesidades y posibilidades se encuentren.

Hay un solo tipo de vivienda que vale la pena: La Vivienda Digna.

La arquitectura puede hacer la diferencia. Desde pequeños apartamentos para enfrentar la angustiante falta de viviendas, a grandes casas que experimentan nuevas formas y nuevos materiales, somos los arquitectos los que buscamos hacer del lugar donde vivimos un lugar mejor.

La relación con el exterior, pasa a ser uno de los grandes temas de la arquitectura del siglo XXI.

Pensemos edificios con espacios integrados donde lo abierto y lo cerrado interactúe en un continuo espacial y genere lugares posibles de uso real para que la vida sea más fácil para todos.

Desde la arquitectura se puede aportar para que todos vivamos mejor, y si en nuestras viviendas no estamos encerrados algo hemos podido hacer para ser útiles a la gente a partir de ser mejores arquitectos.

La idea de esta serie de artículos es indagar y profundizar en estas líneas esperando que entre todos construyamos un mejor lugar para todos, porque, Rosario no tuvo Fundación, pero tiene arquitectos.

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