Arquitectura arriba / abajo

Mirando alrededor, mirando el paisaje...

Por Arq. Carlos Candia

Miércoles 12 de Mayo de 2021

¿Qué vemos cuando miramos?

“Ver” refiere al acto fisiológico de percibir con los ojos el flujo de fotones que a ellos llega, que es captado por el cristalino, enfocado a la retina y transformado en una serie de impulsos eléctricos que llegan al cerebro, donde serán decodificados en formas, colores, luces y sombras.

Pero la noción de “mirar” está cargada de subjetividad y de intenciones. Al hecho de “mirar alrededor” podríamos vincularlo con la acción de mirar un paisaje o un panorama.

Entonces surge otra pregunta… ¿qué es un paisaje?

Para el pensador Juan Eduardo Cirlot el “paisaje (es) visto cuando es elegido”. Resulta muy sugestiva la idea que está implícita en esta frase: ver y elegir que ver. Como si fuéramos ciegos a ciertos objetos que están ahí. ¿Acaso está diciendo que dos personas frente a un mismo paisaje ven cosas diferentes? ¿Que ven de acuerdo a su sensibilidad, a su subjetividad? ¿Eso es mirar?

Fernando Savater nos advierte que no debe confundirse paisaje con naturaleza. Graciela Silvestri, en El lugar común. Una historia de las figuras de paisaje en el Río de la Plata, postula que “el género paisaje ha sido el más concurrido para reunir descripción objetiva y emoción subjetiva, conocimiento y sensibilidad”, y que “paisaje no es medio ambiente, ni ecosistema, ni morfología regional (…) Paisaje es construcción que articula subjetividad y ´naturaleza´, representación que relaciona el alma y las formas a través de una ´tonalidad espiritual´”, en línea con aquella advertencia de Savater.

Muchos autores han abordado el tema. Edmond Burke, cuando teoriza sobre las categorías estéticas en 1756, propone la noción de sublime y la define como “el silencio, la vacuidad, la soledad, la oscuridad, la desmesura”.

Podemos aventurar que el paisaje de la llanura pampeana, el vértigo horizontal del que habla Martínez Estrada, es el que mejor se relaciona con lo sublime, entendido como “noción que reúne dolor y terror con placer exquisito” y se vincula a la gran dimensión natural, a la monotonía, al vacío, a lo inconmensurable. Silvestri se refiere a la construcción de la argentinidad a partir del paisaje pampeano. También vincula las categorías propuestas por Burke a la estepa patagónica y al Río de la Plata, la pampa líquida de Florencio Escardó, quien postuló esta idea en “Geografía de Buenos Aires” (1944).

Hasta podríamos refundar la historia cultural argentina relatando cómo poetas, artistas, educadores y científicos colaboraron en la vinculación entre argentinidad y paisaje, instaurando una tradición que podemos rastrear en arquitectos como Amancio Williams, con su obsesión por fotografiar el horizonte del Rio de la Plata para ubicar allí algunas de sus propuestas más radicales: el aeropuerto para Buenos Aires (1945), la Gran Cruz sobre el Río de la Plata (1978) y la Sala de Espectáculos Plásticos y del Sonido en el Espacio (1942/53).

Los arquitectos Marcelo Villafañe y Gerardo Caballero, asociado al fotógrafo Gustavo Frittegotto, encuentran en este territorio fuente de inspiración y referencia para sus producciones.

Villafañe supo reinterpretar tipos tradicionales como la casa de campo desde una óptica contemporánea, rescatando la esencia de estas construcciones a través de una desprejuiciada utilización de la geometría. Es un hábil descubridor de visuales: los vanos de sus casas de campo siempre revelan vistas precisas y preciosas, y se complementan con profundas galerías y con techos de huellas quebradas que tienen la voluntad de atrapar algo de ese horizonte infinito que se escapa siempre.

Frittegotto y Caballero comparten una geografía: la extensa llanura santafesina. También tienen en común proyectos y colaboraciones. Ambos aspiran a lo mismo, cada uno desde su visión del mundo. La fuerza que los mueve es la búsqueda de lo esencial, y la encuentran en el inasible horizonte pampeano. Difícil imaginar una obra de Caballero que no dialogue con el paisaje o una fotografía de Frittegotto cuyo protagonista no sea el horizonte. La sensibilidad frente al paisaje es la misma, los medios para concretarla, diferentes. La arquitectura de Caballero es simple, elemental, esencial, fundamental. La fotografía de Frittegotto es atmosférica, densa. Porque la atmósfera es la esfera del aire y de los vapores y el horizonte es el límite de la atmósfera.

Otros artistas tampoco fueron ajenos a la fascinación producida por la llanura. Supisiche, Giacaglia, Ouvard o Herrero Miranda son algunos de los que encontraron el horizonte en la pampa, y en sus cielos la belleza y el misterio.

Estos actores construyen, porque un paisaje se construye.

Y lo construye quien lo mira.

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Concesionaria Agrícola, Ruta 34, Km 100, 2007 – Arquitectos Gerardo Caballero / Maite Fernández Fotografía: Gustavo Frittegotto

Concesionaria Agrícola, Ruta 34, Km 100, 2007 – Arquitectos Gerardo Caballero / Maite Fernández

Fotografía: Gustavo Frittegotto

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