ARQUITECTURA ARRIBA/ABAJO

Mirando hacia abajo

Martes 06 de Abril de 2021

Son múltiples las experiencias que nos ofrecen las ciudades: vivenciales y sensoriales, entre otras, que varían según la actividad, expertiz, y conocimiento de cada individuo como parte de un sistema social. Somos protagonistas del devenir constante de experiencias posibles, dentro de esta gran aldea con límites relativamente difusos dentro del territorio a la que denominamos ciudad.

La recorremos todos los días, la caminamos, la asumimos como propia. A veces inabarcable, y -a escala del peatón-, se hace inmensa, lleva tiempo y agobia recorrerla. Somos como hormigas de aquí para allá en un enorme hormiguero.

Pero…,¿cómo observamos a las hormigas?, ¿cómo estudiamos y nos maravillamos de sus constantes y frenéticos movimientos casi sin sentido ni dirección aparente? La respuesta es: “desde arriba”, la observación de este sistema es siempre desde arriba.

Se produce una mezcla de sensaciones complejas al recorrer y observar la ciudad desde el aire. Poder percibirla en detalle desde arriba a lo largo de los años habilita una experiencia única, a veces indescifrable. Mirar desde allí invita a ver y entender de otro modo el orden urbano. También permite pensar en cómo ha sido su constante crecimiento y expansión y especular acerca de cuáles son las posibles lógicas que rigen estas transformaciones.

Desde abajo, como peatones, vivimos la experiencia de lo micro, el espacio arquitectónico, las obras que disfrutamos, que pensamos y construimos. Los barrios que habitamos, los nexos entre estos, por los que vamos y venimos; así, desde lo micro, construimos y re-construimos mentalmente la ciudad. Quizás no nos demos cuenta que esa construcción individual y colectiva, con sus errores y tropiezos, es el motor del crecimiento urbano, lento, pero sin pausa.

Observarla desde arriba, recorrerla durante horas de vuelo a diferentes alturas en distintas aproximaciones y estudiarla fotográficamente proporciona la experiencia complementaria: lo macro.

Desde la altura, poder visualizar la ciudad a escala global permite entenderla como un “todo amalgamado”, en el que entre tantas cosas se observan los límites difusos con el territorio (en los que pareciera encerrarse) y sus relaciones con los otros límites, los naturales. Desde esa perspectiva Rosario no deja de asombrar: la inmensidad del río Paraná, las islas, la llanura pampeana la abrazan y le dan forma.

Aun en el aire, pero desde menor altura, podemos identificar los barrios, las arterias que los comunican, sus límites y los mojones más representativos.

A partir de la observación cenital es que podemos establecer ciertas relaciones y arribar a diversas conclusiones, quizás de índole técnico en su análisis: relaciones de densidad, de tramas, de alturas, de recorridos, de segmentación y fragmentación. Análisis que nos permiten entender e identificar estructuras sociales diversas.

Haciendo una minuciosa revisión de mi archivo fotográfico aéreo, puedo observar y verificar el crecimiento y la expansión de nuestra ciudad en los últimos veinticinco años, la densificación del área central y alrededores, el crecimiento de la trama y la urbanización de la tierra hacia localidades vecinas potenciando el carácter metropolitano de Rosario.

Por último, este ejercicio de observación y comparación de la urbe desde lo alto, me lleva a reflexionar cuán pequeños y frágiles podemos ser -nosotros y nuestras ciudades- en medio de la inmensidad del territorio, que pareciera -desde el aire- no tener límites ni fin.

Una fragilidad semejante transmite una imagen fotográfica o un video de nuestro planeta desde el espacio exterior.

Una misma realidad tiene distintas lecturas según el punto de vista, como nos muestra maravillosamente el cortometraje documental “Powers of Ten”, escrito y dirigido por Ray y Charles Eames de 1977. El mismo es una adaptación cinematográfica del libro “Cosmic View” de Kees Boeke. La película es propiamente un recorrido casi frenético del universo, un ida y vuelta en una escala relativa en factores de diez que nos lleva desde el cosmos a la estructura molecular sin solución de continuidad (donde, curiosamente, ambos extremos del recorrido se parecen mucho entre sí…)

De idéntico modo, la ciudad que habitamos es la misma y es otra a la vez cuando la vemos desde el aire, mirando hacia abajo.

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Arquitecto Walter Gustavo Salcedo

Especializado en fotografías de arquitectura y fotografías aéreas

Docente del Espacio Curricular Optativo Taller de Fotografía Aplicada I y II de la FAPyD. UNR

Contacto: estudio@waltersalcedo.com

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