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Allanaron el depósito de granos de San Lorenzo donde se esparció veneno

El producto intoxicó a una mujer y a dos de sus hijos en su casa de la planta alta. La vivienda está habitable, pero esperan un aval escrito.

Viernes 03 de Octubre de 2014

El depósito de granos clausurado por el municipio de San Lorenzo, en el que el 18 de septiembre se esparció un veneno que alcanzó a la planta alta e intoxicó a una mujer y dos de sus hijos pequeños, fue allanado ayer por orden del juez Eduardo Filocco. Funcionarios medioambientales y sanitarios provinciales y locales inspeccionaron ayer la vivienda contaminada y determinaron que está habitable, pero no extendieron certificación a la damnificada, por lo que no regresará a su hogar hasta que tenga un aval escrito.

El allanamiento por personal policial fue hecho anteayer e inventarió más de 600 bolsas de maíz almacenados, frente a la mirada de dos testigos. Llamativamente, uno era una mujer con un embarazo avanzado, quien se habría ofrecido a presenciar el acto que duró unas tres horas en las que estuvo expuesta al intenso olor que emana del depósito de bulevar Oroño 743. El local es de la firma certificadora de granos Cotecna y fue clausurado la semana pasada por no tener habilitación ni estudios de impacto ambiental.

Operativo. El operativo fue ordenado en el marco de la investigación que lleva adelante el fiscal Juan Carlos Ledesma, a partir de la denuncia radicada por Rosana Bresca (36 años), quien aún hoy sufre secuelas respiratorias y cutáneas, entre otras, por inhalar los gases de la fosfina (fosfuro de aluminio) colocada en el depósito debajo de su vivienda. Dos de los tres hijos de la mujer, de 6 y 10 años, también fueron afectados por el tóxico, internados en el Sanatorio del Niños de Rosario, pero ya están dados de alta. El veneno generó además molestias a al menos a 17 vecinos, quienes ampliaron el expediente en Fiscalía.

Funcionarios de Salud y Medio Ambiente provincial y municipal inspeccionaron ayer la vivienda de la familia Bresca y sus mediciones no registraron valores de contaminación, por lo que "ya puede volver a habitarla. Tiene que lavar toda la ropa y secarla al sol", señaló Alexis Benatti, médico de Toxología, Asesoramiento y Servicio (TAS) de Rosario, pero la mujer y sus hijos no volverán hasta que reciban un certificado municipipal que avale la inspección.

Cuando el fosfuro de aluminio toma contacto con la humedad ambiente genera un gas que, al inhalarlo, produce tos, conjuntivitis, dolor al respirar, náuseas, vómitos, excitación y olor a pescado en el aliento. La exposición a niveles altos puede producir debilidad, bronquitis, edema pulmonar, falta de aire, convulsiones y hasta la muerte.

A ese producto estuvo expuesta Bresca, sus hijos y varios vecinos, que ahora prestan testimonio en la Fiscalía y se someten a estudios.

 

Testimonios. La situación mantiene convulsionado al barrio por los síntomas que le generó el veneno y "por lo que le pasó a Rosana y a los chicos. Hace 48 años que vivo acá y jamás pasó nada. Yo veía a los empleados cuando subían y bajaban bolsas con maíz, pero jamás pensé que nos iban a envenenar", dijo Mirta del Carmen Pittilim (69), quien vive a la vuelta del depósito, sobre calle López, aunque comparten los fondos. La mujer afirma que la noche que colocaron fosfina experimentó "dolor de cabeza que aún persiste, dolor de ojos y palpitaciones".

"Estamos asustados, con bronca, mal. Tuvimos dolor de cabeza, los ojos irritados, náuseas, picazón y ardor en los ojos", contaron las mellizas Rita y Nilda, ambas de 59 años. "Queremos que se vayan del barrio ya", coincidieron ayer junto a un grupo de vecinos.

El militante social Marcelo Remondino puso en duda la procedencia de los cereales y advirtió que hoy radicará una denuncia en tribunales federales para que se investiguen.

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