Agroclave

Tras la "sequía perfecta", el agro busca revancha con el trigo

Los referentes del GEA, José Luis Aiello y Cristian Russo, analizaron el feroz fenómeno climático y las perspectivas. De la catástrofe a la esperanza.

Sábado 14 de Abril de 2018

Después de la sequía, se viene la revancha. Así lo plantean los pronósticos que comienzan a perfilarse de cara a la campaña fina que arranca y al nuevo ciclo de granos gruesos 2018/2019. "Estamos en un efecto neutro, pero vamos a un Niño débil, tendríamos provisiones de agua normales o levemente por encima de lo normal, durante lo que resta de la siembra fina y la gruesa. Sería un muy buen año", anticipó el director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), José Luis Aiello, quien calificó al último episodio de crisis hídrica como "la seca perfecta", que conjugó un fenómeno de gran escala como el de La Niña _que se fue expresando cada vez más a lo largo de 2017_ con un mecanismo regional de "bloqueo" que inhibió las lluvias en la zona productiva de la Argentina.

"Hace aproximadamente un mes empezamos a notar que los centros de alta presión se debilitaron y hoy no están prácticamente", dijo Aiello y de ese modo, "el bloqueo, la causa fundamental que generó el problema, desapareció", agregó. A eso se le suma que "en los últimos 15 días hubo precipitaciones cuasi normales e incluso algún evento mayor que la media", dijo Aiello. Lo consideró una "buenísima" noticia para la el agro argentino porque "trae una recomposición de humedad para la siembra de trigo y un fenómeno de El Niño que se está empezando a desarrollar" y se expresará a partir de octubre, un mes clave ya que el cultivo entra en período crítico.

El escenario luce alentador para el ciclo que arranca y que promete, en este contexto, extender sus ventajas a lo largo de todo el ciclo agrícola. "El productor está esperando tener una exitosa campaña de trigo que lo ayude a tomar se revancha de lo que le quitó la falta de agua", resumió Cristian Russo, jefe del GEA, quien recordó que en el país se sumaron 2,5 millones de toneladas del cereal en la zona núcleo durante las dos últimas campañas. Este escenario climático prometedor, y un buen contexto de mercado, vuelven a inyectar optimismo en el productor.

Según estimó el especialista, salvo en Córdoba, donde los efectos de la sequía fueron muy extremos, en el resto de la zona núcleo (Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos) "vamos a tener una superficie de siembra de trigo igual o un 15 por ciento superior a la campaña anterior".

Hay dos cosas que modulan la intención de siembra triguera. El precio "que ahora es bueno", dijo Russo, y la cantidad de agua en el perfil del suelo. "Esto es lo que por ahora está limitando las decisiones", agregó.

Los límites más concretos se darán en zonas en las cuales la falta de agua afectó la provisión de agua. "En Córdoba vamos a estar en problemas y también en el norte, en todas las zonas donde parte de cultivos de invierno no recibió las últimas recargas de agua. En Chaco y Santiago del Estero el año pasado tuvieron una campaña impresionante de trigo y este año va a ser poca o casi nula la participación de esas regiones", detalló Russo.

Aiello explicó que los cambios en los indicadores climáticos de gran escala operan siempre como una guía que permite vislumbrar cómo se va a desarrollar la campaña, pero advirtió que están atravesados por mecanismos regionales que pueden intensificarlos o amortiguarlos. Estas modificaciones comienzan a expresarse, en las dos dimensiones, desde hace casi un mes. Y permiten indicar la presencia de un fenómeno Niño en puerta.

"Lo más probable es que haya una buena terminación de la cosecha gruesa, una instalación de humedad _excepto en zonas del oeste_ para un buen arranque de trigo y en caso de que El Niño siga como pronóstico del Pacífico, vamos a tener lluvias normales", adelantó.

Ese cambio llega muy tarde, no obstante, para recomponer los rendimientos de una campaña que fue buena para las sojas y maíces de primera pero "fue un fracaso productivo en sojas de segunda y maíces tardíos", indicó Russo.

El jefe del GEA detalló que "los cultivos de segunda, los que tuvieron como antecesor al trigo, arrancaron con poca cantidad de agua" debido a que hubo una excelente campaña de trigo en 2017 que tuvo un consumo muy importante de humedad.

Frente a eso anticipó que el GEA realizó un nuevo ajuste sobre la campaña final de soja, con un recorte cercano a las 3 millones de toneladas, que la ubicarían más cerca de las 37 millones para este ciclo. "Ya 40 millones de toneladas era hablar de un escenario de catástrofe y bajar de ese número indica que estamos por debajo de un escenario de catástrofe", se sinceró Russo.
■□El GEA viene manejando con prudencia las estimaciones sustentándolas en datos concretos de recolección, pero la realidad no da tregua. "El nuevo ajuste a la baja de rendimientos tiene que ver con que las sojas de segunda anduvieron muy mal, son muy malos y como fue tan grande la superficie que se sembró de trigo y después esto estuvo destinado a soja de segunda, eso fue determinante", agregó el jefe del GEA. Aunque consideró que en la zona núcleo tal vez aparezcan rindes mejores a los que estaban esperando, la catastrófica situación en regiones del norte de Córdoba tiran hacia abajo los promedios.
"Vemos que la soja de segunda sigue tirando para atrás el número final. De modo que vamos a estar ajustando más por ese fracaso productivo que significa este cultivo, que va a tener un rinde muy bajo, más cerca de 10 quintales que de 20 quintales", dijo Russo.
"Venimos de un trigo que en la campaña pasada superó las 5 millones de hectáreas sembradas que fueron luego a soja de segunda", puntualizó Russo para dar cuenta del crecimiento de los cultivos tardíos en los últimos ciclos.
En ese contexto surgen también problemas de calidad vinculados con la aparición de grano verde, "una problemática que arrancó en un 35% de los cultivos y ahora bajó a un 10 o 15%", detalló Russo, a los que se suman los problemas de semillas que aparecerán para la nueva campaña.
■□Ese escenario de catástrofe productiva se traslada en términos económicos a incontables pérdidas. "Si hablamos de 20 millones de toneladas menos y lo multiplicamos por el precio FOB de la soja, estamos hablando de mucho dinero", dijo Aiello y coincidió con los números oficiales que daban cuenta de una pérdida similar a un punto del PBI.╠
■□El maíz fue otro de los grandes afectados por la "sequía perfecta" como definió Aiello. El principal punto crítico son las variedades tardías con fuerte presencia en Córdoba. Aunque el GEA aún mantiene la previsión de las 32 millones de toneladas para este cultivo, aguardan con muy pocas esperanzas los números finales de la cosecha y estiman habrá un recorte. "En Córdoba hay un problemón enorme con los maíces tardíos. Hay zonas en el norte de esa provincia donde el 70 u 80% son maíces tardíos", dijo Russo y como la soja de segunda "fueron un fracaso productivo".╠
■□Tanto Aiello como Russo recordaron que en los últimos años los maíces tardíos "se comportaron de manera fantástica y daban un plus" al productor, algo que esta vez no ocurrió. "Los rindes se están derrumbando al punto tal que el promedio en Córdoba es de 60 quintales para toda la provincia, un nivel tremendo comparado con el año pasado, pero muchos tardíos van a tener rendimiento cercano a los 45 quintales y tiene aún más por perder", se sinceró Russo.╠
■□Medida campaña contra campaña, lo que prometía convertirse en un cultivo récord por el nivel de crecimiento en intención de siembra en los últimos dos años, que se preveía subiría unas 6 millones de toneladas de producción, terminó para abajo. "Empezamos hablando de un potencial de 46 a 48 millones de toneladas de maíz en esta campaña y ahora estamos cerca de las 32 millones y no sabemos si baja más", dijo Russo.╠
■□El especialista recordó que los productores venían utilizando una estrategia de sembrar maíz tardío para zafar de los períodos de falta de agua y este año la partió al medio, por las características de la sequía, que en general siempre arrancan temprano y suelen dar una tregua la tercera semana de febrero. "Esta vez eso no ocurrió, fue muy extraño y además marzo fue un fracaso en tema de lluvias. Hay que retroceder cien años para ver valores tan bajos en ese mes".╠

La sequía perfecta. Justamente ese comportamiento climático que sorprendió a los productores fue lo que Aiello identificó como los mecanismos regionales que operan intensificando o amortiguando los fenómenos de gran escala. ╠
■□Así como en la película "Perfect storm", en la Argentina la sucesión de fenómenos de gran escala y regionales dieron lugar a la "sequía perfecta", como definió Aiello a lo que ocurrió en el ciclo agrícola 2017/18. "Cuando en los momentos previos a la cosecha o en cualquier período un indicador de gran escala como una Niña se instala en el Pacífico, la probabilidad de que entre octubre y marzo, que es el semestre cálido en Argentina y sur de Brasil haya lluvias por debajo de lo normal, es del 75%", dijo el climatólogo y referente científico del GEA. Al revés "cuando hay un Niño, las lluvias en ese período tienen una probabilidad del 80% de estar por encima de lo normal. Es una tendencia", agregó.╠
■□De modo que "lo que uno hace para tratar de ver cómo puede funcionar la campaña es tomar ese indicador", dijo. Recordó que a principios de 2017 "nosotros medianamente lo indicamos, dimos los valores, hablamos de que en ese momento había un episodio neutro levemente Niña, y que en caso de que se intensificara, como ocurrió, eso iba a generar un problema de provisión de agua en la Argentina", agregó Aiello.
Señaló que, en ese momento, el mercado "no lo tomó". E incluyó en ese lote a los organismos del Estado, los que hacen las planificaciones. "Esa advertencia fue en abril y mayo, en pre-campaña, antes de la siembra de trigo", precisó.
Aclaró también que a esos indicadores de gran escala, que operan como tendencia, es clave sumarle el impacto de los mecanismos regionales, de escala más corta. Estos fenómenos "pueden intensificar o amortiguar el efecto de La Niña o de El Niño" que no son pronosticables con anticipación.
"Aquí ocurrió que en noviembre de 2017 la Niña ya había adquirido unos valores interesantes, había una Niña bien definida y se produce un bloqueo, es decir, centros de alta presión se instalaron en el Atlántico, en el Pacífico, en la altura superior de la atmósfera sobre la Argentina, e impedían que los centros de baja presión actuaran de la forma correcta. Eso lo vimos, y eso los modelos no lo detectan", agregó Aiello.
"Allí comprobamos que ese mecanismo regional producía un fenómeno de bloqueo inhibiendo las lluvias, por eso hablo de la sequía perfecta", precisó.
Los usuarios, en este caso los productores, "buscan saber cómo va a llover de aquí a la eternidad", bromeó Aiello y "yo les digo que la eternidad son cuatro o cinco días", porque los pronósticos que funcionan son los de corto plazo.
Por eso, subrayó que es clave para el negocio agrícola "entender y seguir los mecanismos regionales" más allá de los lineamientos que trazan los fenómenos de gran escala como Niña, Niño o años neutros. "La atmósfera está en un estado de mayor inestabilidad en términos generales y en cada región aparecen particularidades, habrá mecanismos regionales más intensos y más frecuentes", detalló Aiello
"Los mecanismos regionales siempre aparecieron, pero el cambio climático, que puso a la atmósfera en un estado de mayor inestabilidad, es el que nos está mostrando mucha precipitación en períodos cortos de tiempo (es decir lluvias convectivas), pulso de calor, pulsos de frío, vientos muy fuertes y este tipo de bloqueos. La tierra en el último siglo se calentó 1º C tanto como en el último milenio", graficó el climatólogo y llamó al productor a echar mano de los seguros agrícolas como la mejor receta para que su sistema agrícola sea estable. "En términos generales, de esta manera un productor no perdería, como en este caso, donde la sequía le pegó fuerte, toda la producción y recuperaría un rendimiento de referencia que es por lo que paga una prima", detalló Aiello y mencionó experiencias de España, Estados Unidos o algunas regiones de Brasil donde el gobierno actúa como reasegurador, algo que acá no ocurre. "En Argentina se va a la emergencia agropecuaria, a los lobbies y finalmente es el Estado el que tiene que afrontarlo", dijo y anticipó: "El riesgo climático es algo con lo que hay que convivir, y el clima va a ser tan volátil como ahora".

Las secuelas económicas de la seca

Los especialistas del GEA están trabajando en afinar los números de pérdidas por sequía en la provincia de Santa Fe. Los datos podrán aportar más claridad al tema en función de que tras la declaración de emergencia agropecuaria por parte del gobierno provincial, muchas entidades de productores salieron a reclamar que se amplíe el beneficio para paliar la crisis. ╠
■□Russo indicó que la primera percepción es que "la cadena de pagos comienza a resquebrajarse" y muchos acreedores entendieron la difícil situación de algunos productores, aunque también aclaró que la gravedad de cada caso depende del tamaño de las explotaciones. "El daño es enorme, pero venimos de dos campañas que fueron buenas y eso va a suavizar el problema", dijo Russo.╠
■□También señaló que por esa misma situación, no ven una mochila de deudas en el sector. "De hecho observamos la situación contraria, hubo mucha mercadería que no se vendió por las buenas cosechas anteriores y eso aporta espalda financiera", agregó.╠Además, Russo señaló que por la buena oferta de financiación de insumos, no hay limitantes para incorporar tecnología. En cambio, sí "es un problema terrible cuando empieza a llegar esta época y hay problemas productivos la renovación de los contratos", agregó. "Lo vemos como problema que preocupa mucho", concluyó.

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