Agroclave

Se frenaron labores en el centro norte

Sábado 17 de Noviembre de 2018

Mucha agua, pérdida de calidad y producción en el cultivo de trigo y retraso e incluso retracción de área en la soja de primera, es la foto que dejó el temporal de agua y viento de la última semana en el centro norte de Santa Fe. "El pronóstico se hizo realidad", señaló el informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe y el Ministerio de Producción provincial, haciendo referencia a los vaivenes climáticos que impactaron de lleno en la producción granaria en el centro norte santafesino.

Según el relevamiento cerrado a mitad de esta semana "la alternancia entre un par de días soleados y otros de variada nubosidad, con temperaturas medias a altas, con vientos de dirección norte, frentes de tormentas, precipitaciones y nuevamente caída de granizo en ciertas áreas puntuales, incidieron en diferentes cultivos con daños y consecuencias inciertas".

La variante de este período "fue el agua caída en los distintos distritos de cada departamento que integra el área de estudio", detalló y precisó que los montos pluviométricos acumulados fluctuaron entre 135 y 310 milímetros, con algún sector puntual donde llegaron a los 385 mm.

"Estas precipitaciones se manifestaron con variadas intensidades, chaparrones con ráfagas de viento muy fuerte y, puntualmente, pedrea en los departamentos Castellanos, distrito María Juana y General Obligado", aseguraron.

El área noroeste del departamento Nueve de Julio fue la que tuvo menor incidencia de los eventos climáticos y los montos pluviométricos acumulados no superaron los 100 mm.

"Esta situación presentada generó en el sector productivo grandes interrogantes, complicaciones y escenarios repetidos como las campañas 2016/2017 y 2017/2018", detalló el SEA.

Un día después de los eventos más fuertes, "se observó un muy buen escurrimiento superficial, drenaje interno de los suelos y ritmo constante hacia los cursos de agua de diferente orden".

Luego de eso, el lento escurrimiento provocó inundaciones en toda el área de sectores o posiciones topográficas más bajas o deprimidas. "Han quedado lotes totalmente inundados, anegados o con cierto porcentaje de encharcamientos", detalló el informe.

Otra consecuencia de lo ocurrido fue el impacto en la red vial primaria, secundaria y terciaria. Un alto porcentaje de caminos de tierra quedaron intransitables, cortados por el agua y con agua, lo cual condicionaría aún más el movimiento de equipos, camiones, cosechadoras y sembradoras.

Ante esta situación, se vio totalmente interrumpido el proceso de siembra de la soja de primera y, al mismo tiempo, el evento climático "manifestó cierto impacto sobre la superficie sembrada", detalló el informe y señaló que se observan lotes con superficies inundadas, encharcadas y con planchado de los suelos que provocarían dos situaciones distintas: o la no germinación de lo recién sembrado, o bien la mortandad de plantas ya emergidas.

"Se estima un grado de afectación en 40 por ciento de lo sembrado, lo que representa unas 129.500 hectáreas", según el SEA.

Otra situación totalmente distinta presentaron los campos acondicionados para la siembra, con alto grado de encharcamiento de los lotes, que condicionaría o no la fecha de siembra. Por lo cual no se cubrirían las estimaciones de intención de siembra para la presente campaña, la que se había enunciado como similar o levemente superior a la 2017/2018, alcanzando las 925.000 hectáreas.

En cuanto al maíz de primera, el cultivo no presentó inconveniente manteniendo muy buen estado, creciendo y desarrollándose bajo condiciones óptimas en un 90 por ciento. El 10 por ciento restante manifestó cierto grado de impacto por los diferentes eventos ocurridos en los distintos departamentos, como caídas de piedras, heladas tardías.

En tanto, el trigo detuvo el proceso de cosecha. Aún falta recoletar el 35 por ciento en los departamentos del norte del área; un 65 por ciento en los del centro y el 100 por ciento en los departamentos del sur. "Resta la cosecha de aproximadamente unas 257.590 hectáreas", indicó el informe.

"Ante lo ocurrido y de acuerdo a los sectores de posiciones topográficas más bajas y deprimidas, las que se encuentran totalmente anegadas, inundadas y con cierto porcentaje de encharcamiento de lotes, que se estiman muy difíciles de cosechar, representan un 14 a 15 por ciento del total sembrado en la región, es decir unas 36.000 a 38.650 hectáreas", puntualizó el informe.

Como consecuencia de la situación climática se debería a futuro, la consideración de una pérdida en los rendimientos, como también en la calidad del producto.

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