Agroclave

Sana y sustentable: la ruta para el desarrollo local

La agroecología gana terreno en el territorio santafesino. Los casos de Chabás y Soldini. La cadena de valor, desde los insumos hasta la comercialización

Sábado 14 de Noviembre de 2020

Crecen de la mano en la región nuevos modos de producción y consumo vinculados a la alimentación sana y libre de químicos. Se trata de un proceso que, a su vez, viene a dar respuesta a una serie de problemas sociales, económicos y territoriales, a través de la agroecología y la agricultura familiar, urbana y periurbana, y con la bandera de la soberanía alimentaria como estandarte.

El tema cobra particular vigencia y preponderancia a partir de las distintas crisis que se viven por la pandemia de Covid-19, la cual “nos ha puesto a repensar muchos de los de las formas y de los modos de producción pero también de consumo. Creo que nos ha dado la oportunidad de sentirnos más responsables, fundamentalmente los ciudadanos que queremos saber qué consumimos, cómo se producen los productos que consumimos y de dónde provienen”, señaló la concejala Verónica Irizar, en el marco de un encuentro virtual organizado por la fundación Usina Social, sobre “Agricultura periurbana: experiencias que inspiran a transformar”.

Hoy el mundo está discutiendo la economía, pero también este consumo de cercanía y, sin dudas que la agricultura familiar, la agroecología, producen gran parte de los alimentos frescos que hoy consumimos quienes vivimos en las ciudades. Tenemos que garantizar la producción de alimentos sanos de proximidad porque con el cierre de las vías de comunicación o de las rutas, nos dimos cuenta que muchas veces consumimos productos que se producen muy lejos de donde vivimos. Esto nos hace tener que repensar la forma en que se produce y también la forma en que se comercializa. Nos hace pensar en estos espacios que están entre el límite del campo y la ciudad”.

De allí que la Usina ha organizado en los últimos meses un ciclo de charlas sobre agricultura con eje en la producción agroecológica y periurbana, en las que no sólo disertan especialistas sino que los protagonistas de este procesos productivo que se viene desarrollando en la provincia también cuentan sus experiencias, qué herramientas se aplicaron y cuáles serían necesarias para un mayor y mejor desarrollo de la actividad, la cual que es impensable sin una articulación entre lo público y lo privado, y un efectivo ordenamiento territorial.

Así es como en un encuentro virtual celebrado días atrás, contaron sus experiencias Lucas Lesgart y Alejandro Luciani, los jefes comunales de Chabás y de Soldini respectivamente, también el ingeniero Marcos Cinalli, asesor de varios establecimientos para implementar estas prácticas de producción; Marisa Fogante, coordinadora de Suelo Común, el espacio de comercialización de productos agroecológicos que administra hoy la Huerta de Mi Tierra en el Mercado del Patio, y Natalia Curcio, responsable técnica de la Cámara Argentina de Bioinsumos.

La comuna de Chabás es pionera en la reconversión de producciones tradicionales extensivas periurbanas a desarrollos con orientación agroecólogica. Pero no sólo ello. Puso en marcha una biofábrica de insumos para la producción sustentable y realizó todo un trabajo de concientización en la población para el consumo de productos saludables.

El origen

Su presidente comunal, que ejerce desde 2015, comentó el que puntapié inicial para iniciar las transformaciones fueron los resultados del campamento sanitario, que dieron cuenta de enfermedades crónicas y obesidad en niños de primaria, por lo que se comenzó a implementar políticas a corto y mediano plazo. Una de ellas arrancó por las escuelas, con la instalación de cantinas con meriendas saludables como ensaladas de frutas y productos sanos.

Estudios de suelo y agua tampoco dieron bien: se registraron metabolitos de agrotóxicos, que se atribuyeron a la fumigación, antes de su asunción, no sólo a pocos metros del perímetro urbano sino dentro de los espacios públicos para el control de malezas, lo cual fue revertido y hoy están permitidas las aspersiones a partir de los 200 metros, con miras a extender el límite.

Asimismo, la comuna adhirió al programa periurbano provincial y convocó al ingeniero Marcos Cinalli como veedor y asesor. “Empezamos a trabajar fuertemente con profesionales y con el Ministerio de la Producción, hicimos una huerta comunal y difusión permanente”, contó Lesgart.

“Empezamos a trabajar en periurbanos con productos biológicos y la verdad es que nos ha ido muy bien en relación con la gente y con los productores porque no se trata de ir en contra de ellos, ni de la soja, del maíz, ni del cultivo sino que se trata de que esos cereales se produzcan de una manera más sana, sobre todo en el límite periurbano que tanto nos afecta”, aclaró.

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Acompañamiento

Una vez que adhirió al programa de producción producción sustentable de alimentos en periurbanos, Chabás arrancó la experiencia con tres productores locales y luego se sumaron otros de Arequito y de Arteaga. “Fue muy importante porque se articularon varios sectores, como el colegio de ingenieros que brindó cursos que antes no se hacían: tuvimos que formarnos en agroecología y después se hizo una capacitación sobre biopreparados. De allí surgió más adelante una guía”, comentó el asesor y también productor Marcos Cinalli.

“Cuando arrancamos el programa se hizo un abordaje sistemático al productor y se le brindaban facilidades para la reconversión como asesoramiento y financiación para herramientas. También se hizo un convenio con un molino de la zona el cual pagaba un poco más del precio de pizarra del trigo, y así surgió la harina agroecológica santafesina”, recordó el ingeniero.

“La adquisición de bioinsumos era un problema, por lo que se hizo la biofábrica, facilitándole gratuitamente a todos los productores del programa biopreparados que fueron avalados por el ministerio. Se hicieron protocolos donde se utilizaron cinco tipos distintos que también fueron volcados en la guía”, añadió.

Además, al productor adherido “se le facilitaban semillas de cultivos de cobertura, porque el objetivo era lograr hacer en el año un cultivo de extracción y un cultivo de reposición del suelo, es decir, un cultivo que se cosecha y otro que le devuelva materia orgánica y nutrientes al suelo”.

En definitiva, la experiencia fue exitosa con cultivos de trigo y trébol rojo, hoy la biofábrica continúa funcionando y “hay productores que siguieron trabajando después de la caída del programa por su propia cuenta”, dijo Cinalli.

Con ejes y ordenados

Soldini forma parte del área metropolitana de Rosario y viene implementando y coordinando un plan de ordenamiento del territorio y la producción, agregando valor y comercializando productos alimenticios provenientes del cordón hortícola, con un plan de reconversión y promoción de producción sustentable agroecológica.

En la localidad de 4 mil habitantes se realizó una planificación integral de lo urbano, lo rural y lo periurbano, con el aporte de la UNR, el área de Agricultura Familiar de la Nación y con el Inta.

“Todo este proceso arrancó en 2011 y en 2012 sancionaron una ordenanza por la cual se creó la Secretaría de la Producción. Gracias a su trabajo surgieron 13 emprendedores que se capacitaron y les dimos todas las herramientas para el desarrollo productivo local”, recordó el presidente comunal Luciani.

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La producción agroecológica y sustentable se expande en el territorio  de  la provincia, como ejes del  desarrollo local.  

La producción agroecológica y sustentable se expande en el territorio de la provincia, como ejes del desarrollo local.

Las capacitaciones continuaron, y en 2015 se realizó el primer Encuentro de Producción Agroecológica en Soldini, donde se dio cuenta de la producción de hortalizas en parcelas y producción en área urbana de alfalfa sin agroquímicos. Además, mediante un convenio con Assal, se creó una oficina local de seguridad alimentaria.

“Los objetivos son proteger la salud de la población y el entorno ambiental a partir de la salud del suelo, conservar el valor productivo y paisajístico, favorecer la diversidad, la matriz biofísica e hídrica del territorio, tomando a la agroecología como un proceso de construcción colectiva para la producción saludable y sustentable de alimentos, promoviendo la biodiversidad biológica y sociocultural. Esos eran los objetivos a alcanzar en el período 2014 2016”, recordó Luciani.

Es que “Soldini siempre fue el cinturón verde de Rosario y venía con esa matriz productiva intensiva. En ese camino fuimos haciendo algunas asociaciones. También participamos del Mercado del Patio, creamos nuestro mercado social que hoy lamentablemente por la pandemia no está funcionando. Y abrimos en San Lorenzo otros mercados de cercanía como ferias, y también participamos en todo lo que sea eventos sociales que había en el pueblo con la venta de productos”, comentó el jefe comunal.

“El objetivo general fue promover en Soldini sistemas de producción de alimentos de base agroecológica libres de contaminantes físicos, químicos y biológicos que mejoren las condiciones sociales económicas y ambientales de la población. Como objetivos específicos, nos propusimos facilitar a productores del área periurbana y urbana el manejo de prácticas de producción agroecológica para la reconversión hacia sistemas sustentables basados en tecnologías de procesos y de sustitución de insumos”, señaló.

También “desarrollar modelos adecuados a cada establecimiento en transición hacia sistemas de producción sustentable de alimentos, promover el desarrollo de capacidades en manejo de sistemas productivos agroecológicos a nivel de productores y técnicos y promover la soberanía alimentaria y el consumo local de alimentos diferenciados por su alto valor biológico y de producción regional”.

La capacitación a productores continúa y en el sistema de producción agroecológica hoy hay 20 productores que abonan con desechos orgánicos, reutilizan recursos de biomasa producida y comercializan sus productos en el mercado local y mercados de proximidad. Ello redunda en un 30% de disminución de emisiones por reemplazo de fertilizantes inorgánicos con compost y abonos orgánicos, un 20% de disminución de emisiones por menor uso de maquinaria agrícola y utilización de residuos de podas como mulching.

Entre los objetivos 2020 a 2022 de Soldini está el de incrementar el número de productores y la superficie en producción de base agroecológica con cultivos alternativos como alfalfa, aromáticas y frutales, promoviendo la implantación de cultivos de cobertura y el empleo de tecnología de procesos, y abrir más espacios de comercialización. En este sentido, para Luciani “los espacios de la economía social son los indicados”.

En cuanto al ordenamiento territorial, “queremos fortalecerlo y es primordial, porque hoy tenemos una gran demanda desarrolladores de loteos que te corren con la plata, quieren hacer obras, pero nosotros ya tenemos nuestro plan de ordenamiento territorial en el completamiento de la localidad y no en la expansión. El pueblo es finito y largo, y queremos ir completándolo para engrosar esa línea, porque la comuna no llega con los servicios y no podemos seguir corriendo la barrera agronómica”, afirmó.

Tenemos que hacer un cambio de paradigma para que los productores comprendan que si nosotros venimos con un buen plan, con asesoramiento y con financiamiento, se adaptaría más fácil. Hoy lamentablemente no tenemos esa herramienta”, se lamentó Luciani.

Bioinsumos

La Cámara Argentina de Bionsumos (Cabio), es una asociación civil sin fines de lucro creada en 2017, que “nació por la necesidad de representar un sector que no estaba visibilizado”, dijo su presidenta, Natalia Curcio, en alusión a los actores involucrados, desde desarrolladores, investigadores, productores, tanto a nivel nacional como internacional, y con la mira puesta en lograr normativas efectivas.

Entre los objetivos la cámara “se propone posicionar el sector de los bioinsumos como aporte fundamental necesario para el desarrollo de una agricultura eficiente de bajo impacto ambiental con buenos rendimientos y base de una producción sustentable”, añadió.

“Siempre el Norte está marcado por la sustentabilidad. Si uno piensa una palabra que tenga que ver con el sector, piensa en ello. Cuando se habla de dónde aplicar los bioinsumos, hay escenarios claves que ya son inmediatos como la producción de áreas periurbanas, el entorno a las escuelas rurales, los programas fitosanitarios nacionales que el Senasa lleva adelante, las producciones agroecológicas, las diferenciales, las buenas prácticas agrícolas, la producción orgánica”, detalló.

"Tratamos de derribar mitos en cuanto a producciones intensivas y extensivas "Tratamos de derribar mitos en cuanto a producciones intensivas y extensivas

“Tratamos de derribar mitos en cuanto a producciones intensivas y extensivas. Nosotros explicamos que los bioinsumos pueden aplicarse en todos los sistemas y que pueden usarse más a favor respecto de los productos de síntesis, al restablecer algunos equilibrios en los sistemas. Cuanto más equilibrados estén, mayor posibilidad habrá de usar bioinsumos y de regenerar y de trabajar de otra manera”, explicó la especialista.

“Con la aplicación de bioinsumos se logra un cambio de paradigma y como tal, lleva una serie de componentes que debemos trabajar muy fuertemente como la formación de profesionales en el tema”, remató.

La pata de la comercialización

La pata de la comercialización fue reflejada por Marisa Fogante, referente nacional de la producción agroecológica de frutas y coordinadora de Suelo Común, un espacio de comercialización de productos agroecológicos que administra hoy la huerta De mi Tierra, en el Mercado del Patio.

“Nos parece muy interesante que existan estas posibilidades de vinculación de lo público-privado, para trabajar con productores dentro de un proyecto como el del cinturón verde”, dijo Fogante.

El espacio en el Mercado del Patio “permitió poner en valor aspectos como la cuestión de salud. Estamos hablando de alimentos que se comercializan sin agroquímicos, orgánicos, agroecológicos, biodinámicos. Estamos hablando de una cuestión también vinculada a una equidad económica, porque buscamos los precios más accesibles y razonables para que estos alimentos lleguen a la mayor cantidad de gente posible”, destacó.

Fogante también remarcó “la cuestión social, vinculada al reconocimiento de los productores, quiénes son los que producen, cómo lo hacen y que aquel que va como prosumidor al local a comprar sus alimentos sepa todo el trabajo que hay detrás de ese atado de acelga o de rúcula, o lo que sea que esté puesto en un cajón ahí en el local en el Mercado del Patio. También promovemos que haya ese nivel de conciencia ahí”, señaló.

“Todo este espacio al mismo tiempo genera un nuevo modelo del consumo de cercanía que tiene que ver con la estacionalidad, y promovemos que los productores a su vez sientan que todo lo que producen nosotros podemos comercializarlo, que vamos a estar disponibles para poder ser un espacio donde ellos puedan llevar sus alimentos pese a que tenemos un espacio de 40 metros cuadrados pero seguimos generando ese compromiso con ellos”.

Al respecto, Fogante comentó que junto a sus socias fueron consolidando una mirada mayorista y “hace 2 meses encontramos el lugar que habíamos estado soñando desde hacía un tiempo, un depósito por la calle Rioja al 5300, con tres cámaras (de frío). Entonces empezamos a armar este modelo mayorista para acercar lo agroecológico, lo orgánico, lo biodinámico del campo a la ciudad, y de acá a todas las localidades vecinas y aquellos que quieran acercarse”.

Este espacio de distribución abierto es inédito en Rosario. “Lo queremos sostener con el propósito de que estos alimentos estén disponibles para la mayor cantidad de gente posible al mejor precio que se pueda. Queremos seguir sumando productores, variedad de alimentos para toda la gente que nos compra tanto de la ciudad como para una verdulería que quiera empezar con un rinconcito agroecológico. Y tenemos gente que nos compra desde Marcos Juárez, San Jorge, Arequito, Zavalla, Funes, Roldán y Villa gobernador Gálvez y eso es genial, es el espíritu que desarrollamos pensando en este concepto mayorista”.

Precios

Para Fogante “hay que seguir trabajando la capacitación con los productores, quizás desde los técnicos de los programas que son del estado, por ejemplo, en el tema de la definición de los precios para que no todo siempre tenga que ver con qué precio vale determinado alimento en el mercado convencional y que desde ahí se ponga precio al alimento orgánico o agroecológico”.

Otro tema importante es trabajar para que los productores puedan empezar a reproducir sus propias semillas.

En Rosario hay una ley vigente de Sistema Participativo de Garantía (SPG) y sería más que valorable que proyectos como el de los productores del cinturón verde se puedan manejar con un sistema de certificación que ponga en valor la horizontalidad, la colaboración, la igualdad, la confianza. “La ley está armada, sólo falta implementarse, está desaprovechada”, lamentó.

Finalmente, Fogante consideró fundamental “reforzar la pata de la comercialización porque por ahí se impulsa y se fomenta la producción, y el Estado ahí también juega un rol muy importante sosteniendo en diferentes espacios, para que sean accesibles para la mayor cantidad de gente posible”, concluyó.

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