Agroclave

Manejo a la carta para las enfermedades que afectan al trigo

El gerente de fungicidas e insecticidas de UPL respondió las consultas de productores y técnicos sobre el control de pestes

Sábado 29 de Agosto de 2020

Un manejo integral y la incorporación de fungicidas multisitios son dos de los pilares sobre los que se asienta un eficiente control de las enfermedades foliares en trigo. El tema fue eje de una charla que encabezó Andrés Fabbris Rotelli, gerente de Fungicidas e Insecticidas de UPL, durante el Congreso Aapresid.

El especialista respondió una a una las consultas de los productores y técnicos y ante la pregunta sobre la aparición de nuevas soluciones en el futuro, dijo: “No creo que en el corto y mediano plazo vayan a aparecer nuevos modos de acción. Estamos viviendo un escenario en donde tenemos que convivir con algunas enfermedades, y a la vez ir incorporando cada vez más herramientas multisitios para prolongar la vida útil y efectividad de los demás fungicidas”.

En ese sentido, Fabbris resaltó la importancia del Mancozeb, un principio activo que tiene la capacidad de actuar en seis diferentes sistemas de la célula del hongo al mismo tiempo. De este modo, al encargarse a la vez de las diferentes estructuras enzimáticas de la célula fúngica, es muy difícil que el hongo pueda generar mutaciones y se reporten casos de resistencia.

“No es un producto nuevo en el mercado, tiene casi 50 años y es muy utilizado en el cultivo de papa, por ejemplo. Posee un muy amplio espectro de control de patógenos y una alta compatibilidad con otros fitosanitarios. Si es utilizado en mezcla con otros modos de acción, su residualidad se puede extender en el tiempo y colaborar a un control eficiente de la enfermedad”, agregó el especialista.

La herramienta tiene nombre propio en UPL y se llama Tridium. Se trata de un fungicida triple mezcla sistémico y multisitio para el control de enfermedades en trigo, que combina tres modos de acción diferentes y previene la generación de resistencias. Además de Mancozeb, su mezcla con otros modos de acción mono-sitio como las Estrobilurinas y Triazoles proporciona al producto dos puntos más de control, brindando una excelente actividad preventiva de contacto y asegurando mejores respuestas de rendimiento.

Herramientas

“También hay otras herramientas muy interesantes como las Carboxamidas, que cuando se aplican al inicio de la floración vemos que ofrecen un muy buen control preventivo y mayor nivel de rinde”, reveló Fabbris. El experto agregó que esta tecnología se adecua muy bien a mancha amarilla, aunque también hay otras Carboxamidas específicos para royas. Y aclaró que no se deben de hacer más de dos aplicaciones de Carboxamida por cultivo y por año.

La tercera opción de control recae en mezclas de Triazoles con Estrobilurinas, siempre teniendo en cuenta la enfermedad presente en el lote. Se trata de un dato relevante, luego de la confirmación de resistencia a Estrobilurinas y algunos Triazoles en mancha amarilla; y ante la existencia de resistencia a Triazoles en Roya anaranjada. “Es clave conocer la enfermedad que queremos controlar y elegir la herramienta química adecuada. No solo para no estar desperdiciando dólares en controles ineficientes, sino también para no forzar la herramienta de control aún más y fomentar a futuro la aparición de más resistencias”, sentenció.

"La rotación y alternancia de productos con diferentes modos de acción también ayudan a evitar la generación de resistencia"

La rotación y alternancia de productos con diferentes modos de acción también ayudan a evitar la generación de resistencias, opinó Fabbris, quien brindó toda una serie de recomendaciones que forman parte de un manejo integral del control de enfermedades en trigo. “La correcta elección del perfil sanitario de las variedades es un aspecto central, junto con un correcto y consciente recorrido por los lotes”, señaló. Según su visión, este monitoreo debe hacerse de una a dos veces por semana como mínimo entre macollaje y hoja bandera, tomando como muestra 30 plantas cada 15 metros en forma de zigzag.

Las consultas del público también llevaron a Fabbris a dar un pantallazo general sobre las tres principales enfermedades que han venido afectando en las últimas campañas a todas las zonas trigueras del país: mancha amarilla, roya anaranjada y roya amarilla. Por último, también se refirió al uso de coayudantes para mejorar la calidad de las aplicaciones y facilitar la entrada del fungicida en la hoja, y a la incorporación de biosoluciones.

“Son productos de origen biológico que vienen a complementar la efectividad del manejo. No tienen un efecto per se en el control de la enfermedad, pero si actúan sobre la fisiología del cultivo recuperándolo lo más rápido posible del stress sufrido por las enfermedades. UPL tiene una paleta bastante amplia de este tipo de productos y es una de las empresas líderes en biosoluciones”, concluyó.

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