Agroclave

Llegan los sistemas de visión artificial

Las pulverizadoras incorporan más tecnología. Máquinas con mayor capacidad de trabajo. La maquinaria tiene mucho más para dar

Sábado 09 de Junio de 2018

Están probando máquinas de más de 40 metros de ancho de botalón. Sorprende ver las pulverizadoras que se exhiben en Agroactiva, aunque sólo es una primera impresión ante tanto crecimiento en el desempeño de las sembradoras, la capacidad de los tanques para el suministro de insumos y el incremento en la velocidad de siembra sin alterar la buena uniformidad en profundidad y distribución de semillas.

En pocos años, los fabricantes de sembradoras cambiaron algunas variables, basadas en la eliminación de los caños de bajada que generaban alguna dispersión cuando se aumentaba la velocidad de siembra. Al mismo tiempo, la solución vino asociada a la electrónica y varios sistemas inteligentes que logran controlar el peso de las ruedas limitadoras de profundidad, sacando o poniendo presión para que la incorporación del grano sea uniforme.

En la muestra se comentaba que cuando los distribuidores son eléctricos es muy fácil hacerles realizar tareas eficientes y precisas por medio de un software o un conjunto de programas computarizados para mejorarlas. También, hablaban de una nueva revolución en el desarrollo de la maquinaria agrícola que pasa por un cableado inteligente (Can Bus) que conecta y comunica a todos los dispositivos. Este protocolo de comunicaciones ha revolucionado la industria automotriz en 1992 y de a poco se asienta en el segmento metal mecánico con el objetivo de innovar en un manejo de surco por surco, densidades y una proporción cierta de medición de datos de 1 metro cuadrado por lote.

En pocos años, y de una manera muy práctica los equipos sembradores tendrán un suplemento o sensor (cola de castor) en los sistemas apretadores de semillas que se encargaran de medir la materia orgánica, la humedad del suelo y la limpieza del surco, con el fin de determinar una correlatividad con la fertilidad del lote, la semilla a implantar por metro cuadrado y otros datos.

"Todo lo harán solos, sin necesidad que lo sepa el operario. Cabe destacar, que hasta hace poco tiempo, una definición de decisión muy fina se tomaba en parámetros de 200 metros cuadrados. Hoy sólo en un metro, todo se torna mucho más fácil, anticipando un antes y después en la agricultura de precisión" explicó el especialista en mecanización agrícola, Mario Bragachini.

Otro detalle, son los sensores Nir que permiten sobre las pulverizadoras hacer una medición para determinar la aplicación de herbicidas ante las detección de malezas. Para muchos esta es una tecnología obsoleta o superada, ya que en dos años entrará en su faz comercial un sistema compuesto por una visión artificial que se encarga de comparar —al momento y en milésimas de segundos— una base de datos o documentación de malezas en distintos estados fenológicos. A partir de ahí, las pulverizadoras podrán determinar el tipo de maleza, su estado de desarrollo y la mezcla de herbicidas o fórmulas para suministrar su control.

"Todo se realiza sobre la marcha y en implementos que tendrán de disponibilidad de cuatro tanques para albergarán los herbicidas sugeridos y agua para la realización puntual de dosis y mezclas".

La verdadera revolución en la aplicación de agroquímicos es probable que se inicie a partir del año 2020 y se basará en sistemas inteligentes de lectura mejorados, con capacidad de interpretar los alrededores cultivados, hacer aplicaciones más precisas en lo selectivo y posteriormente avanzar sobre la problemática de insectos, fertilización y otros complementos.

Autorregulables. Los cambios también invaden las cosechadoras que se llenan de sensores y scaners. Ya es posible ver desde la noria el estado de los granos, y determinar si están sucios, limpios, partidos o dañados mecánicamente. De esta manera, el objetivo es lograr una auto regulación del equipo, en trilla, separación y limpieza.

Entonces, es posible que una cosechadora se ajuste por sí misma en ventiladores, zaranda y zarandón; o regulaciones del cilindro de acuerdo al daño que pueda tener un grano.

Es decir, la electrónica, el desarrollo y los software están haciendo que los equipamientos o maquinarias sean cada vez más inteligentes y autónomos.

La robótica ya no solo administra el manejo, sino que también regula y ajusta los movimientos mediante una inteligencia artificial más desarrollada y con memoria.

Si antes el tractor manejaba una máquina, la nueva realidad indica que los implementos serán quienes manejen a los tractores.

Por medio de la comunicación electrónica y la Norma IsoBus se ha logrado estandarizar el entendimiento entre tractores, otros equipamientos e interfaces que compatibilizan con todas las marcas que hay en el mercado.

En esta carrera que tiende a una mayor velocidad y la baja en los costos de trabajo, la ecuación cierra con operarios muy capacitados, máquinas que puedan trabajar muchas hectáreas por hora, aunque con una eficiencia y autonomía instantánea.

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