Agroclave

La peste porcina africana: crisis y también oportunidad

Juan Ucelli dijo que la epidemia, que generará caída de producción, puede ser aprovechada por Argentina. Pero alertó por la sanidad

Sábado 04 de Mayo de 2019

La peste porcina africana comenzó a alertar al mercado internacional. El experto en producción porcina, Juan Ucelli, anticipó que China no sabe cómo controlar la epidemia y no encuentra la cura, algo que abre oportunidades comerciales al mundo, que "no deben ser desaprovechadas por los productores argentinos", señaló.

La peste porcina africana (PPA) es una enfermedad viral que afecta a la familia de los cerdos y puede llegar a ocasionar niveles de mortandad de hasta el 100 por ciento de los animales afectados. Si bien no reviste peligro para la salud humana, la desconfianza de los consumidores respecto de sus posibles efectos, genera una fuerte aversión al consumo de este tipo de carnes. Por el momento, la única vía efectiva de control, además de extremar los controles en el traslado de todo material susceptible de contaminación, es la matanza de todo animal potencialmente afectado.

Según el ex presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, se estima que los países asiáticos alcanzarán una pérdida por un orden cercano a 12 veces a la producción de Argentina que no supera los 8 millones de porcinos al año. "Esta enfermedad que se expande por el mundo, puede llegar a América porque se están tomando pocos recaudos", dijo como advertencia. Por ahora, la Argentina apunta a cerrar los protocolos para exportar carne a China, frente a una situación seria y complicada que estipula una serie de reciprocidad entre productos exportados e importados de un mismo rubro, sumado a la necesidad de una rápida habilitación para las plantas de procesamiento de carne porcina.

La expansión de la peste porcina africana aún no tiene cura y no existen vacunas como para la fiebre porcina clásica, que en el país tuvo su manifestación durante el año 2005. Como antecedente esta nueva afección ingresó desde Africa a Europa en el siglo pasado y de ahí en adelante generó un verdadero desequilibrio sanitario en España, Portugal y otras naciones. En América, llegó a Brasil e hizo que muchos productores se vean obligados a sacrificar animales e incluso incinerarlos para evitar la propagación del virus.

Según Ucelli, este año en China faltaran 100 millones de cerdos y la situación indica un alto grado de propagación por el contacto a través de camiones, el transporte, la logísticas y otros medios indirectos que están llevando la enfermedad de un lugar a otro.

Un punto de tranquilidad lo determina su inocuidad hacia las personas porque, al igual que la fiebre aftosa, no afecta a los seres humanos. Sin embargo, no es suficiente ya que el comercio exterior y los mercados granarios están viviendo la incertidumbre de la volatilidad de precios y disminución en la compras de soja y maíz de este gigante asiático. "Hay menor cantidad de animales por alimentar y comienza a jugar otro rol la utilización del grano para dar valor agregado. Transformarlos en carne de cerdo y ver de qué forma ingresar a este mercado es lo que intenta Argentina al igual que muchos países desde el 2018. No es nada fácil, más allá de que las tratativas están bastante avanzadas. Falta la firma del protocolo sanitario y de cumplimiento que podría mejorar un poco la realidad de este segmento percuario de Argentina", dijo.

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