Agroclave

La economía del interior siente el impacto del clima y la recesión

La megamuestra de Armstrong exhibió una gran oferta de bienes y servicios. La crisis macro desacelera los negocios. El trigo es la gran apuesta

Sábado 09 de Junio de 2018

La crisis impacta en la economía del interior vinculada al agro. Golpeada en la última campaña por la secuencia de excesos y déficit hídricos, la actividad rural experimentó pérdidas productivas y aumentó su nivel de deuda. A este escenario complejo se sumó la corrida cambiaria, el aumento de la tasa de interés y un freno en la inversión. El resultado fue una caída de la demanda de bienes y servicios que ofrece el entramado de empresas de la región y una fuerte tensión económica y financiera en la vida de pueblos y agrociudades.

La siembra de trigo, ayudado por el clima y los buenos precios, es la gran apuesta del sector para volver a mover la rueda de los agronegocios. Sobre todo los que aceitan la economía de los pequeños y medianos productores que son los protagonistas de Agroactiva, la megamuestra que cierra hoy en Armstrong. En ese sentido, autoridades nacionales y provinciales, así como cooperativas y entidades gremiales, buscan construir un puente financiero para hacer pie en la próxima campaña, en el medio de una macroeconomía turbulenta.

El presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, estuvo el primer día en la exposición, desde donde aseguró que ningún productor tendrá problemas para financiar la campaña triguera. La ministra de Producción de Santa Fe, Alicia Ciciliani, comprometió el apoyo del fondo de financiamiento productivo, mientras que el titular de la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA), Jorge Petteta, destacó los préstamos para emergencia que la banca oficial nacional puso a disposición y que tomaron muchos de sus más de 17 mil productores.

El dirigente advirtió que el endeudamiento de los productores creció en las últimas campañas y que su gestión se volvió un insumo clave para la continuidad productiva. Justo en un momento en el que las tasas del Banco Central están en el 40 por ciento. Por eso, señaló, hay productores de 30 ó 40 hectáreas que optan por poner en alquiler su campo antes de arriesgarse a quebrar por una apuesta productiva.

Si bien el daño climático sobre la cosecha gruesa fue heterogéneos, aun dentro de una misma zona, la pérdida de casi 30 millones de toneladas entre una campaña y otra no es un dato menor.

Según explicó el nuevo secretario de Agricultura de Santa Fe, Juan Manuel Medina, el 75 por ciento de la superficie agropecuaria de la provincia está en emergencia. El funcionario también estimó que la siembra de trigo será superior a la de la campaña pasada en la provincia, aunque menor a lo esperado hace unos meses. Para Petteta, de AFA, la campaña de trigo va a ser "muy buena" porque llovieron los 200 milímetros que hacían falta para poder sembrar. "Además, los precios son muy alentadores", dijo.

Hacer previsiones en el actual contexto macroeconómico es una tarea compleja. La ministra de Producción de Santa Fe reconoció que la demanda de los sectores productivos mutó hacia las necesidades más urgentes, como el capital de giro. "Hasta recibimos llamados para ver si podemos gestionar descuentos de cheque", señaló.

Esta incertidumbre conecta peligrosamente con el estiramiento de la cadena de pagos y con una recesión que se muestra cada vez más rigurosa. Desde Ombú, una de las empresas emblemáticas de Las Parejas, el gerente de ventas, Horacio Carlachiani, dijo que la venta de equipamiento agrícola bajó, en algunos rubros, hasta un 50 por ciento.

"Arrancamos con sequía y luego vino esta inestabilidad financiera, el hombre de campo no está invirtiendo en este momento y los fabricantes no sabemos dónde estamos parados cuando vendemos", señaló.

El panorama es similar para la mayoría de las empresas que exponen en la expo, con diferentes magnitudes, según el segmento al que apunten y el tipo de producto. Por caso, el impacto es menor en las sembradoras, más demandadas en la coyuntura para la siembra de granos finos. Otro caso particular es el de las rastras, cuya demanda sube en la medida que aumentan los precios de los agroquímicos.

En el caso de la fábrica que fundó Orlando Castellani, que ocupa a unos 400 trabajadores, la caída del negocio agrícola se compensa parcialmente con la línea de remolques y, fundamentalmente, con el área de higiene urbana. En este último caso, apuntan a la segunda edición del plan Equipar que lanzó la provincia de Santa Fe.

La demanda de bienes de capital destinados al sector transporte tuvo una retracción menor. Juan Carlos Yanocko, gerente de Ford Camiones Grupo Sur, se mostró aliviado porque "la demanda aflojó menos de lo que habíamos imaginado". La nueva reglamentación que habilitó el uso de bitrenes y autorizó a transportar mayor cantidad de carga, moviliza inversiones y el lanzamiento de nuevos modelos en el sector. En el caso de la compañía automotriz, la apuesta por mantener líneas atractivas de financiamiento, incluso a tasa cero, le permiten fidelizar el mercado. "Es muy importante para nosotros en estos momentos hacer un esfuerzo junto con nuestros clientes", señaló.

El despliegue de maquinarias y equipos en la tradicional exposición a campo abierto, que realizó su edición número 24, no refleja exactamente la preocupación de los fabricantes. En el campo, de unas 250 hectáreas, la oferta de máquinas, equipos, autos, camiones, camionetas y servicios se asimila a la de los mejores momentos. También están los bancos de primera línea y los espacios de exposición exhiben los cartelitos con ofertas de financiación. En el terreno, los acuerdos son difíciles. "Las tasas son muy altas para el productor", dijo Carlachiani.

El stand de Santa Fe, con 3.500 metros cuadrados, ocupa seis lotes y atraviesa el predio ferial de punta a punta. La cantidad de expositores, que llegan de todos los puntos de la provincia merced al programa Santa Fe Expone, supera los 140, un récord. Dentro de este grupo hay 60 que debutan en ese espacio. Probablemente, busquen superar la coyuntura con mayor activismo y visibilidad en el mercado.

Las dificultades de financiamiento, la suba de costos por tarifas e insumos, y el enrarecimiento de la cadena de pagos preocupan a la comunidad de negocios de interior que se da cita en Agroactiva. En el caso de los industriales, la gota que faltaba fue el fuerte aumento de las importaciones. La apertura total llegó con el cambio de gobierno en 2016 pero, recesión mediante, la captura de mercado por parte de las máquinas producidas en el exterior es enorme. En el cluster de Armstrong y Las Parejas, capital de la fabricación de la maquinaria agrícola del país, esta historia se vivió y se sufrió en los 90.

El Observatorio de Importaciones del Ministerio de Producción de Santa Fe y la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) registró un aumento del 121 por ciento en el ingreso de sembradoras. "No se puede decir que las fábricas nacionales de sembradoras no sean competitivas, pero si le aumentás las tarifas y la tasa de interés, las dejás en una mala posición para pelear con lo que viene de afuera", dijo Ciciliani.

"La importación nos complica, esperemos que no sean ciertos algunos rumores sobre la inminencia de medidas del gobierno nacional que profundizarían esa tendencia", dijo, apuntó el gerente de ventas de Ombú.

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