Agroclave

La agroecología es viable como modelo agroalimentario global

Los referentes Walter Pengue y Pablo Tittonell llamaron a repensar el paradigma agrícola actual. Cuestionaron la idea de producir más

Sábado 10 de Noviembre de 2018

"Repensar los modelos agroalimentarios actuales" es posible y aunque no es sencillo poner en marcha otras formas de producir ya que el modelo predominante pisa fuerte, los referentes de la agroecología Walter Pengue y Pablo Tittonell estuvieron en Rosario exponiendo su visión sobre los caminos posibles.

Invitados por el Ministerio de la Producción de Santa Fe, en el marco del Programa Provincial de Producción Sustentable de alimentos en Periurbanos, durante la presentación que se realizó en la sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) los expertos hicieron hincapié en "los desafíos de la transición agroecológica" y el aporte que brinda la "economía ecológica".

Tittonell, quien es ingeniero agrónomo coordinador del Programa Nacional Recursos Naturales, Gestión Ambiental y Ecorregiones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), habló sobre el discurso que está instalado en donde se destaca que "la población mundial crecerá a 9 mil millones de personas a mediados de siglo, aumentando la demanda en el suministro de alimentos y para hacer frente a esa demanda habrá que producir casi el doble de alimentos en 2050". Y se sostiene que para eso habrá que "utilizar cultivos genéticamente modificados y otras tecnologías avanzadas para producir este alimento adicional". Se trata de "una carrera para alimentar al mundo y es mejor empezar ya!".

Sin embargo, el profesor titular del grupo de Ecología de los Sistemas Agrarios de la Universidad de Wageningen, en Holanda, consideró que "el hambre no resulta de la falta de alimentos, sino de la pobreza y de la inequidad". En ese punto se mostró en desacuerdo con el planteo de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que pregona sobre el aumento de la población.

"Hoy se producen suficientes alimentos en el mundo para que cada habitante cubra sus necesidades nutricionales para una vida saludable y productiva", señaló al tiempo que precisó que el aumento del consumo no será en todo el mundo, sino que se dará especialmente en China e India y apuntó que habría que modificar los hábitos alimentarios y consumir menos carne y más vegetales.

Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que es saludable del consumo de 32 kilos de carne por habitante por año, a nivel global la cifra asciende a 90 kilos. En Argentina históricamente el promedio rondó los 100 kilos y hoy se ubica más cerca de los 80.

Repasando la disponibilidad mundial de alimentos, en comparación con lo requerido por la población, marcó que "se produce lo suficiente" en determinados casos y se preguntó: ¿Producir más de qué?

la producción. En ese sentido, detalló que la producción de granos completos llega al 154 por ciento, de hortalizas el 89 por ciento, de nueces y semillas el 42 por ciento, frutas el 66 por ciento, lácteos el 51 por ciento, pescado el 148 por ciento y carnes rojas el 568 por ciento.

El especialista llamó a "cambiar los hábitos de consumo" y a "pensar en un cambio cultural" como el que se produjo al tener que dejar de fumar en espacios públicos y cerrados.

Como condimento para la discusión, Tittonell agregó que la consigna de aumentar la producción para alimentar al mundo en ciertas latitudes no tiene sentido. A modo de ejemplo, explicó que Argentina tiene sólo el 3 por ciento de la tierra cultivable del mundo, por lo tanto si se duplica la producción tampoco alcanza para alimentar al mundo.

El miembro fundador de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (Socla) propuso aumentar la producción "en un montón de otros países" ubicados en Africa y Asia, aunque aclaró que aún no se logró con la misma tecnología utilizada en la Región Pampeana.

"Producir más, sí, pero no a cualquier precio, no en cualquier forma y no en cualquier lugar. Tiene que ser de manera sostenible", subrayó Tittonell durante la actividad impulsada por el Ministerio a partir del programa de producción de alimentos que tiene entre sus líneas de acción la reconversión agroecológica de las producciones agropecuarias, especialmente aquellas que se localizan en zonas de interfase urbano-rural.

modelo "insustentable". El especialista del Inta dijo que hay síndromes evidentes de insustentabilidad en el actual modo de producción y dijo que tiene que ver con la agriculturización de los sistemas de expansión de la frontera agrícola, la desertificación y degradación de tierras y la contaminación puntual y difusa asociada a procesos agrícolas y agroindustriales.

También mencionó la "viviendización" y conflictos socio ambientales en la interfase urbana-rural, lo cual diferenció de las urbanizaciones pensadas y planificadas, la migración y desdoblamiento del territorio rural y los efectos del cambio climático y contribución al calentamiento global.

Ahí fue que hizo referencia a los problemas que surgen localmente, como por ejemplo las inundaciones de zonas en donde antes era impensado, como contrapartida los prolongados períodos de sequía, la contaminación de las napas y el excesivo uso de herbicida que impacta directamente sobre la salud humana.

agregado de valor. El profesor titular en la Escuela de Graduados Sibaghe de la Universidad de Montpellier (Francia) y en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora en Buenos Aire planteó que hay posibilidades de "valernos del ambiente" para una oportunidad de agregar valor. En ese sentido, manifestó que el camino es agroecología con alto nivel de tecnología y apunto a la soluciones con nanotecnología para cubrir la potencial demanda de semillas, insumos y maquinaria.

Tittonell habló de que hoy por hoy el país está en una etapa de transición y dijo que hay varias etapas por pasar, de los sistemas actuales a la ecoficiencia a la sustitución de insumos y luego al rediseño del sistema para poder contar con paisajes agroecológicos en sistemas alimentarios.

En la transición, que puede quedar trunca ya que se trata de un momento de altísima vulnerabilidad, en donde intervienen la demanda del mercado, las regulaciones y la optimización, además de las instituciones u organizaciones que tienen su mirada al respecto y muchas deberían dar un giro en su definición de los sistemas productivos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});