Agroclave

Guerra comercial: el nuevo tablero mundial de la soja

De mantenerse el conflicto entre EEUU y China, el comercio internacional tendrá una reestructuración. Brasil, gran ganador.

Sábado 11 de Agosto de 2018

El conflicto comercial que existe entre las dos principales economías del mundo, que a su vez son dos de los principales jugadores en lo que respecta al mercado internacional de la soja, ha generado un fuerte impacto no sólo en los precios, ésta ya comienza a reflejarse en los flujos comerciales. En el siguiente informe se detallan los cambios generados por la guerra comercial y se analiza el panorama de cara al futuro.

El pasado 6 de julio se hicieron efectivos los aranceles recíprocos entre Estados Unidos y China, acrecentando el clima de guerra comercial. Este conflicto tiene gran impacto en el mercado de la soja, del cual el gigante asiático es el mayor importador a nivel global y el país norteamericano, el segundo mayor exportador. A su vez, Estados Unidos es el segundo abastecedor de soja de China, detrás de Brasil, mientras que los chinos son el principal consumidor de la oleaginosa producida en aquel país.​

China es ampliamente el principal demandante de la soja estadounidense, seguidos por México, Indonesia, Japón, Holanda, Taiwán, Alemania, para luego continuar con decenas de naciones que importan menos de un millón de toneladas anuales desde los Estados Unidos. Las importaciones de China son cubiertas en alrededor de un 90/95% por envíos desde Brasil, Estados Unidos y Argentina; que se complementan con compras a Canadá, Uruguay, Rusia y Ucrania.

Estados Unidos se viene perjudicando con esta guerra comercial. A partir de la información del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) sobre las exportaciones acumuladas de soja a China, se advierte un fuerte retraso respecto del año pasado. El ritmo de ventas externas estuvo por debajo del mostrado en la campaña pasada y la participación de China como destino de esas ventas fue menor.

Otro dato es que, a partir de mediados del mes de mayo, las exportaciones semanales de Estados Unidos empezaron a aumentar de manera considerable. Esto tiene que ver principalmente por el aumento en las ventas a otros destinos, muchas veces a partir del redireccionamiento de los compromisos cancelados por compradores chinos y ante la caída en los precios de la soja estadounidense.

China redujo los compromisos de compra en Estados Unidos en 366 mil toneladas para la campaña actual y en 66 mil toneladas para la campaña siguiente. Aproximadamente 60.000 toneladas originalmente programadas para descargar en China esta campaña irán a Bangladesh y otras 60 mil toneladas a Pakistán. En lo que va de julio se confirmaron cancelaciones de compras realizadas por empresas chinas por 186 mil toneladas adicionales, 126 correspondientes a la actual campaña y 60 de la cosecha nueva.

El gigante asiático todavía tiene compromisos pendientes por aproximadamente 514.600 toneladas de soja de EEUU para la 2017/2018 y de 1,33 millones de toneladas para la siguiente, según el Usda. Es por esto que cabe esperar que se incremente el número de cancelaciones.

Otros de los países, además de Pakistán y Bangladesh, que han incrementado sus compras de soja estadounidense en relación a campañas previas son Vietnam, Tailandia, Taiwán y, principalmente, Egipto. Este país del norte de Africa acumuló hasta junio compras a EE.UU. por más de 2,2 millones de toneladas, casi cuadriplicando las 691 mil toneladas importadas en la 2016/17.

La caída en los precios de la soja estadounidense ha provocado una ola de compras por parte de los importadores de otros países que se abastecen con los suministros baratos provenientes de los EEUU. Según un análisis publicado por la agencia Reuters, los compradores chinos en lo que va de año representaron apenas el 17% de todas las compras avanzadas de la soja que será cosechada en el próximo otoño norteamericano, frente a un promedio del 60% en la última década.

El fuerte avance en las compras de soja de Estados Unidos por parte de otros importadores puede verse en este dato: aun cuando China se retiró del mercado estadounidense, las ventas externas totales de la próxima cosecha de Estados Unidos se dispararon un 127% en el acumulado hasta junio.

El presidente Donald Trump expresó que Europa acordó importar más soja estadounidense. A pesar de esto, muchos analistas en el viejo continente consideraron estos movimientos como simbólicos ya que la Unión Europea no impone aranceles a las importaciones de soja.


Ayuda. El martes 24 de julio la administración Trump anunció un paquete de medidas que buscan atenuar los perjuicios económicos que sufran los agricultores a causa de la guerra comercial. Este constituye el mayor paquete de ayuda agrícola de emergencia desde 1998, que ofrecerá a los agricultores estadounidenses hasta U$S 12 mil millones a través de tres mecanismos diferentes administrados por el Departamento de Agricultura de los EEUU.

El paquete de ayuda incluirá pagos directos a los productores agrícolas más afectados por la guerra comercial utilizando la Commodity Credit Corporation, una división del Usda establecida en 1933 como una red financiera para los agricultores. Los programas, que incluyen pagos directos a los agricultores, promoción comercial y compras directas, ya están autorizados y no necesitan la aprobación del Congreso.

El paquete pretende ser una solución única a corto plazo para las consecuencias de la guerra comercial, según el Usda. La agencia reconoce que la soja ha sido la más afectada, y esto probablemente se tendrá en cuenta cuando se determinen los montos de los pagos a los agricultores en las próximas semanas.


Brasil. Por su parte, Brasil, el mayor exportador de soja del mundo, está preparando grandes compras de soja de Estados Unidos para alimentar a sus procesadores nacionales, ya que en el actual contexto optaría por destinar sus propios cultivos a China a precios mayores, según la asociación de exportadores Anec. El principal productor sudamericano podría importar hasta 1 millón de toneladas de soja estadounidense, y es probable que las compras aumenten en octubre, dijo el representante de Anec, Lucas Trindade, a la agencia Reuters. La industria brasileña del crushing normalmente no necesita soja de los EEUU, pero, a partir de los movimientos que se dieron en los precios de exportación de diferentes orígenes, puede ser más barato importar la materia prima producida a miles de kilómetros en el Medio Oeste de Estados Unidos que comprar cultivos locales.

Profundizando en la situación del país asiático, según datos de la Aduana de China, las importaciones de soja estadounidense en la primera mitad de la campaña comercial 17/18 (que va de octubre a septiembre) cayeron un 22,6% respecto a la primera mitad de la campaña pasada (24,4 Mt contra 31,6 Mt de la 16/17). Esto se da en el marco de un aumento en las importaciones totales chinas para la mitad de la campaña; que fueron de 41,5 Mt entre octubre y marzo de la campaña pasada, y aumentaron un 5% a 43,65 Mt en la actual.

Esto tiene que ver con el fuerte crecimiento de las compras a Brasil. Si bien es el principal vendedor de soja a China, la mayor parte de la oleaginosa es adquirida por los chinos en la segunda mitad de su campaña comercial, cuando comienza la cosecha en Sudamérica.

En el último mes, las importaciones de soja de China crecieron un 13,1% respecto al año pasado, ya que los compradores buscaron asegurarse los suministros desde Brasil para evitar costos potencialmente más altos en la soja de Estados Unidos que están sujetos a los aranceles. China importó 8,7 millones de toneladas en junio, frente a los 7,6 millones de toneladas de hace un año, según datos de la Administración General de Aduanas. De esas 8,7 millones de toneladas, 8,2 millones corresponden a compras a Brasil. Esto representa un aumento del 25% en las ventas de soja brasileña a China para el mes de junio, respecto al mismo mes del año pasado, en el que el país sudamericano exportó 6,6 millones de toneladas.

La ola de compras de porotos de origen brasileño, elevó los precios de las semillas oleaginosas del país sudamericano y de las existencias de soja en China. El diferencial entre los precios de la soja brasileña y estadounidense ofrecidos en China aumentó a un máximo de cinco años en junio debido a que la disputa comercial se profundizó y los compradores chinos se abalanzaron sobre la soja proveniente del país Sudamericano. Hasta ahora, los buenos márgenes de procesamiento que está percibiendo la industria china están ayudando a sostener la robusta demanda sobre los suministros brasileños.

Las principales empresas chinas dedicadas al procesamiento poseen inventarios de soja que se encuentran actualmente en su nivel más alto en años, según el Centro Nacional de Información sobre Granos y Aceites de China (CNGOIC). Pero es probable que la situación cambie más adelante. Si los crushers no adquieren soja desde los EE.UU. cabe prever un déficit de materia prima durante el último trimestre del año.

Ya se puede percibir que hay una mayor demanda por los envíos de soja brasileña para las entregas en agosto, septiembre e incluso octubre, plantearon comerciales brasileños a Bloomberg. Brasil puede enviar más de 5 millones de toneladas a China mensualmente hasta octubre, aunque ese ritmo será más lento que el máximo alcanzado en mayo de alrededor de 9 millones.


El mundo cambia. El principal y más obvio cambio en el mercado mundial va a ser el incremento en la participación de Brasil en las importaciones chinas. Algunos analistas plantean que esto podría dar lugar a mayores inversiones de empresas chinas en infraestructura de transporte en Brasil.

Además, según la consultora Safras & Mercado, a partir del incentivo generado por el alza de los precios se espera que los agricultores brasileños amplíen el área sembrada con soja respecto a la campaña 2017/18, que marcó un record de producción al alcanzar las 118,9 millones de toneladas según Conab. Se espera que la superficie destinada al cultivo de la oleaginosa en la campaña 2018/19 crezca en un 2,3% desde las 35,82 millones de hectáreas previas, hasta el récord de 36 millones de hectáreas.

Se espera también que puedan aparecer nuevas oportunidades para otros proveedores, como es el caso del grupo de países que conforman Rusia, Ucrania y Kazajstán. De hecho, en el período comprendido entre julio de 2017 y mayo de 2018 se más que duplicaron las exportaciones rusas a China con relación a igual período de la campaña precedente.

De mantenerse el contexto actual, es posible que China evalúe la diversificación de fuentes de suministro, estrechando vínculos comerciales con las anteriores repúblicas soviéticas.

En este sentido, y para consolidar esa vinculación, habría intereses en China y en los demás países mencionados de desarrollar más decididamente la iniciativa china "One Belt, One Road", la que se traduce estratégicamente en una importantísima integración asiática con elevadas inversiones en infraestructura de transporte y logística, un esfuerzo para vincular las economías en una red comercial centrada en China.

El plan contempla crear o recrear corredores económicos a lo largo de las antiguas rutas comerciales. Así, los fondos se destinarían a construir, ampliar o modernizar la red de conexiones a lo largo de la vía comercial que unía Asia, Africa y Europa por mar y tierra. En ese contexto se destacan puertos, rutas, líneas ferroviarias y oleoductos.

Las inversiones ya comenzaron a realizarse y continúan creciendo. A lo largo de la frontera de China con Rusia, en la provincia de Heilongjiang, se inició durante el mes de abril la construcción de un puerto para los envíos de granos, en gran parte de soja, cultivados por empresas chinas en tierras agrícolas rusas.

Además, una cantidad pequeña pero creciente de soja proviene de Ucrania. China ha invertido fuertemente en infraestructura allí, desde el dragado para aumentar la capacidad en puertos marítimos, hasta la construcción de silos para granos y carreteras.

Otra de las medidas que ya tomó el gobierno chino es la eliminación de los aranceles a las importaciones de productos para la alimentación animal (entre ellos la soja y sus derivados) de cinco países asiáticos: Bangladesh, Laos, India, Corea del Sur y Sri Lanka. Si bien no hay comercio de soja entre China y estos países, el gobierno del gigante asiático está buscando nuevas alternativas ante el conflicto comercial.

A pesar de esto y como consecuencia de la imposibilidad de sustituir completamente los suministros de soja provenientes de los Estados Unidos, China redujo a comienzos de este mes su previsión respecto de las importaciones de soja para la cosecha de 2018/19, advirtiendo que los precios más altos debido al conflicto comercial con Estados Unidos frenarían la demanda a medida que el sector ganadero incorpore ingredientes alternativos para la alimentación animal. Las importaciones proyectadas para el año de comercialización que comienza en octubre próximo serán de 93,85 millones de toneladas, lo que implica una reducción de 1,8 millones de toneladas (2%) en relación a las estimaciones dadas el mes anterior. Según lo planteado desde el gobierno chino, cabría esperar un crecimiento en la demanda de otros cultivos oleaginosos, como el maní, la colza o el girasol.

La oportunidad argentina

El presidente de la comercializadora de granos estatal china Cofco dijo que su país podría comprar más colza, semillas de girasol y traer más harina de soja, harina de colza, harina de girasol y harina de pescado para cubrir los faltantes de suministro; considerando, además, que aumentar las importaciones de carne también es una opción.

Esto podría implicar un gran beneficio para nuestro país. Argentina es el principal exportador mundial de harina de soja, con una participación del 43% en la comercialización internacional. Si China vuelve a comprarle harina a Argentina, generaría un importante impulso a la balanza comercial argentina, ya que es el producto que más divisas genera en materia de exportaciones: cerca de 10.000 millones de dólares anuales.

El gobierno de China también está impulsando su producción nacional de soja, con el objetivo oficial de conseguir el autoabastecimiento de soja. El Gain Report del Usda pronosticó la producción de soja para el próximo ciclo en 15,2 millones de toneladas. El aumento de la producción es impulsado por el aumento en los pagos de subsidios del gobierno chino para la siembra de soja en 2018. El aumento previsto en la producción es de 0,8 millones de toneladas, un 5,6%, en relación a las 14,4 millones de toneladas estimadas para la cosecha actual.

En el mismo reporte, se estima que como consecuencia del impulso generado por el crecimiento constante de la industria ganadera, que está en transición hacia modelos de producción a gran escala, el consumo total de semillas oleaginosas continúa en aumento. Pero a pesar de esto, el crecimiento previsto en el uso para alimentación animal (harina de soja equivalente) para la 2018/19 disminuirá en comparación a la previa, con un aumento previsto de 3,3 Mt para el próximo ciclo contra un crecimiento estimado de 4,4 Mt en 2017/18. Esto es causado por un exceso en la oferta de carne de cerdo y una caída en los precios del cerdo durante la primavera de 2018.

La industria porcina china experimentó una rápida reestructuración en el ciclo comercial 2016/17, lo que resultó en un crecimiento significativo de la producción de cerdos que superó la demanda en 2018. Mientras que la industria porcina de gran escala continua impulsando el uso de harina de soja, se espera que la tasa de crecimiento del uso de la harina de soja para la alimentación animal se vea restringido por un exceso de oferta de carne de cerdo, lo que se atribuye a las pérdidas que ha tenido el sector.

Otro de los aspectos a tener en cuenta en la reconfiguración de la estructura global de la comercialización de la soja y sus derivados es que, dado que la medida china se impone solamente sobre el poroto de soja y no el aceite y la harina, la caída en el precio interno del poroto en los Estados Unidos resulta en una mejora en los márgenes de industrialización en ese país, de manera que es factible que se dé un incremento en la producción y en las exportaciones de subproductos de soja por parte del país norteamericano.

Estados Unidos está atravesando su mejor año en lo relativo a los volúmenes procesados. Los datos publicados por la National Oilseed Processors Association (Nopa) muestran que los seis primeros meses de este año marcaron los mayores registros históricos para cada uno de esos períodos. Además, los 4,68 millones de toneladas (Mt) crusheadas por las fábricas estadounidenses en marzo pasado significaron el mayor volumen histórico procesado durante un solo mes.

Esto podría generar una mayor competencia para Argentina en el mercado internacional de subproductos. Si la soja de nuestro país continua registrando valores mayores a la que pueden adquirir internamente las industrias estadounidenses y se sostienen los precios de los subproductos, los márgenes brutos de procesamiento para las empresas locales se verían reducidos en relación a los de sus pares norteamericanas. La caída en los márgenes podría disminuir los incentivos para aumentar la producción y realizar nuevas inversiones.

Por Julio Calzada - Blas Rozadilla / Bolsa de Comercio de Rosario

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