Agroclave

El negocio agrícola en tiempos de cambios políticos

• Especialistas del sector analizaron estrategias comerciales que puede adoptar el productor para cubrirse y retener rentabilidad.

Sábado 09 de Noviembre de 2019

¿Cómo financiarse en medio de las turbulencias económicas? ¿Qué herramientas de cobertura de precios son mejores? El recambio de autoridades a nivel nacional inquieta a los hombres de campo y durante la IX Jornada Mercados Granarios "Escenarios disruptivos en los mercados de commodities" organizada por Agroeducación, destacados especialistas abordaron los desafíos que enfrenta el agro en el actual contexto nacional e internacional.

La posibilidad de que la nueva gestión rápidamente incremente las retenciones a las exportaciones de granos y que se instale como política económica un tipo de cambio fijo que comprometería la rentabilidad en el actual escenario internacional de precios pone en alerta al sector.

Frente a este escenario más de 400 productores agrícolas y referentes del sector estuvieron en la Bolsa de Comercio de Rosario para participar de la jornada y otras 200 personas siguieron vía streaming las conferencias entre las que se destacó la presentación de Diego Palomeque, director académico de Agroeducación. "En época de estabilidad se defiende el margen, en época de volatilidad se defiende la caja", disparó.

El profesor de gestión financiera aplicada a la cadena de valor agrícola y agroindustrial planteó los problemas ante los que se enfrenta el sector por la escasez de financiamiento. Partiendo desde que cualquier falla en el pago de cheques, es motivo de cierre de toda puerta financiera, por la sistematización de la información, advirtió que en un año de turbulencias, desordenes macroeconómicos y problemas de liquidez "hay que ser cuidadosos".

Teniendo en cuenta el momento de estrés financiero, el especialista recordó que el 80 por ciento de la producción agropecuaria se financia con capital de terceros (tarjetas, canjes, FW cedidos, créditos bancarios, etc.) y mencionó que la falta de liquidez en 2019 se extiende hasta la cosecha 19/20 en mayo, por lo que recomendó "evitar usar liquidez para comprar insumos, derivar pagos a cosecha y usar herramientas de opciones para captar posibles subas".

"Podemos decir que la cadena financiera está bajo ataque. En este último año y medio el costo de capital es prohibitivo y esto generó un fuerte estrés de los flujos financieros y, consecuentemente, en cualquier métrica que veamos la cadena de pagos se ha degradado, incluso en el mejor sector peinado en la macro economía argentina", detalló.

Palomeque consideró que la meta del ciclo 2018/19 de los empresarios agrícolas con gerenciamiento de riesgo es llegar al 9 de diciembre con el 100 por ciento del trigo y maíz vendido y 75 por ciento de la soja, mientras el maíz y soja 2019/20 estarán cubiertos en amplios porcentajes, aunque "con una óptica de administración de riesgos es bastante desaconsejable vender a precio un volumen de producción que todavía no está sembrado y se desconoce que va a pasar con el gran regulador, que es el agua".

"La gestión financiera agrega valor al negocio y la gestión del riesgo-precio da capacidad de reacción rápida para aprovechar subas de corto plazo", indicó el director académico de Agroeducación al tiempo que remarcó "la importancia de cuidar la liquidez, en un año en que esta es la figurita difícil".

En ese sentido, y sobre "la certeza de que no va haber dólares para nadie", apuntó que a pesar de "a los gauchos que nos gusta financiarnos en dólares porque somos productores de dólares a través de los commodities, la moneda de financiamiento son los pesos".

"Aún así los bancos están restrictivos a financiar en pesos, el crédito a sola firma desapareció, hay un fortísimo foco en garantías. En un escenario de fuerte volatilidad macroeconómica y estrés de crédito, es más grave para el agro un escenario de estrés crediticio, falta de financiamiento, que uno de pérdida de rentabilidad por fenómeno de mercado o climático", dijo.

"Ante este contexto para el productor no hay más que hacer que un planteo defensivo. Por eso digo que el tesorero de la empresa pesa o vale más que el propio accionista en este momento", consideró Palomeque.

El analista entiende que "hay una fuerte desconfianza de la performance financiera de las empresas, incluso en el agro".

Pero a su vez, el especialista llamó a no tentarse con "usar liquidez".

Según la campaña 18/19 más del 30 por ciento de los granos producidos se utilizaron como herramienta de financiamiento, cobro anticipado de entrega y canje. "Independientemente de la tasa de descuento que puede hacer el proveedor de insumos es un pésimo negocio utilizar liquidez para comprar insumos de contado”, dijo y planteó que “estamos en un escenario que desconocemos como será a partir del 10 de diciembre. No sabemos cómo será la oferta de pesos”, agregó y por eso insistió en que usar la liquidez, “que es la chica difícil de esta campaña para pagar productos que pueden ser cancelados en cosecha contra crédito comercial, tanto agronomía, laboratorio y distribuidor, claramente es algo que no se tiene que hacer”, precisó.

Para Polomeque “este no es un año de exquisiteces” sino de “pararse arriba de los billetes y de ser muy restrictivo con el uso de gastos” ya que el financiamiento que es el proveedor del capital de trabajo está muy restrictivo.

“El crédito es amigo de la confianza y enemigo de la incertidumbre y Argentina va a transitar un período de mucha incertidumbre económica, ya más que política. Hay que sentarse arriba de la caja y cuidar la liquidez”, subrayó.

A su turno, el especialista en temas financieros y máximo referente de Agroeducación, Salvador Di Stefano, brindó un panorama sobre la realidad económica actual y perspectivas futuras pos 10 de diciembre. En un marco de reservas escasas, planteó que cualquier emisión monetaria desacertada tendrá consecuencias muy graves. “Parte de las medidas esperadas por el gobierno entrante son actualización de tarifas, ley de emergencia económica, en la que se tocarán gastos y pacto de salarios. Los primeros 100 días del nuevo gobierno serán un período de prueba y habrá aumento de retenciones si se prioriza el aumento de ingresos fiscales, pero se fomentará la exportación si se prioriza el aumento de ingreso de divisas, dejando de lado las retenciones”, señaló al tiempo que advirtió que de congelarse el tipo de cambio, sin actualizar por inflación, se agravará el problema económico.

En rigor, consideró que “el camino de la felicidad para la Argentina “es una sucesión de hechos. “Para que el PBI pueda crecer 1% se deben aumentar 3% importaciones, para lo que las exportaciones deberían aumentar 3%, para lo que el tipo de cambio debe ser alto y esto aumentaría el superávit fiscal en 2%, lo que deja a la Argentina en condiciones de tomar crédito internacional y así poder arrancar hacia el crecimiento”, dijo Di Stéfano.

“Nadie en el mundo paga para exportar granos, ahí empezamos con un problema”, dijo el analista y consideró que el segundo inconveniente es que el tipo de cambio en 60 pesos “es bajo”.

“El país se debate entre períodos que tienen tipo de cambio muy alto y eso permite mejorar la balanza de dólares y el empleo; y períodos de tipo de cambio bajo en donde se mejora el salario al trabajador y se genera el acceso a un montón de bienes importantes. En Australia siempre hay tipo de cambio alto, exportan 9 productos primarios y la gente tiene un determinado estilo de vida que es muy bueno. En Argentina todavía no hemos dado el debate de que queremos hacer con nuestra vida”, precisó.

Para Di Stefano Argentina necesitaría “un tipo de cambio alto, exportar, y generar pleno empleo” pero advierte que “llegan los gobiernos y se tientan con que atrasando el tipo de cambio mejoran la calidad de vida de los centros urbanos y ahí empiezan los problemas”.

“Hoy los granos valen la mitad de lo que valían en 2011 y nuestros costos de vida subieron notablemente. A la mitad de precio, suba de costos, más impuestos, no hay rentabilidad posible. Pagás el queso, la leche, un 100% más porque la crisis del tambo en 2018 hizo que desaparecieran 200 mil vacas de ordeñe. Con la ganadería estamos iguala, matamos en dos años 27 millones de vacas y hoy vemos en la carnicería el precio más caro de la carne.

También planteó que algo similar ocurre con la carne de cerdo que muestra una mejora internacional en el precio, el país exporta, pero un kilo de bondiola vale más o igual que un kilo de entrecot. “No planificamos, no tenemos capital, no tenemos asistencia financiera y cualquiera disociación entre la oferta y la demanda termina en un emergente que es un precio muy alto, afectando al consumidor, generalmente al de escasos recursos”, dijo Di Stéfano.

“Cuando hablo de tipo de cambio alto la gente me quiere pegar porque me dice que habrá más pobres. De la otra forma nos estamos quedando sin leche, sin carne, sin carne de pollo, de cerdo, con más pobres y la producción no aparece”, precisó.

JUGADORES CIBERNÉTICOS. En medio de las turbulencias del plano doméstico también aparecen los cambios de tendencias que llegan desde otras latitudes e influyen en el sector agrícola local.

El ritmo productivo en Estados Unidos, la guerra comercial con China y la especulación financiera que cada vez pesa más fuerte en el precio de los commodities al punto de poder hablar de una agricultura cibernética.

Antonio Ochoa, referente de la firma RJO`Brien de Estados Unidos, recordó que en el pasado los pisos de remate marcaban cómo operar “con mucha facilidad” pero hoy eso cambió. “La actividad de los algoritmos en nuestros mercados dominan por encima y le dan el fin de la balanza una vez que opinan de manera económica. Digamos que el Usda no miente, pero lo vemos en la expresión de la potencia de los algoritmo cuando las gráficas cambian con demasiada volatilidad. Cada vez que sale un reporte del Usda encontramos una variación de precios en los próximos minutos y segundos”, puntualizó.

Para explicar cómo funcionan los especuladores contó la experiencia de un cliente que intentó entender la cadena de suministro de Estados Unidos. Desde la consultora que dirige lo acompañaron a una visita a los campos estadounidense. “Vio un camión y nos preguntó cuantos contratos eran, a lo que respondimos: allí entran unos 5 contratos, en un silo 79, en un campo de 100 hectáreas apenas 9 contratos, una barcaza en el río transporta 1.500 toneladas o el equivalente a 12 contratos”, recordó Ochoa.

Luego, “este cliente llegó al eje de embarque en Mississipi y vio un gran barco que puede cargar 300 contratos de maíz y allí el administrador de fondos dijo que jamás mandaría a nadie de su oficina para que tuviera dimensión de lo que implica un contrato de maíz”, señaló para especificar que los grandes fondos operan 7 mil u 11 mil contratos en una orden sin ningún empacho, lo hacen rápido y si alguno de los traders tomara conciencia de lo que esto representa en términos de volúmenes les daría miedo operar. “Ese es el tipo de operación mercenaria que tenemos a la vista cada vez más activa y más participante”, detalló Ochoa.

Di Stefano explicó que cuando el Usda dice que hay una mala cosecha, el algoritmo da la orden de comprar y de vender determinada cantidad de veces hasta que la tendencia vaya para arriba, cuando baja de determinado valor a través de carga empieza a operar para abajo. “Cuando aparecen decisiones trascendentales como suba o baja de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos o cosechas del Usda aparece un gran movimiento a la suba o a la baja, después viene la interpretación humana. Generalmente los algoritmos duran 15 o 20 minutos. Hay normas de trading que dejan ganar mucha plata porque son muchísimas operaciones con diferencias mínimas, a la suba y recorte de pérdida a la baja. Los mercados hoy están arbitrados por esa cuestión tecnológica, lo que no van a poder cambiar es toda la tendencia macro, por eso se da en tendencias de tiempo no tan largas”, indicó.

PRECIOS QUE VIENEN. Justamente como el escenario de precios no es sencillo de entender, el consultor Agustín Fernández Naredo, brindó un panorama local de herramientas de cobertura de precios. Contó que el maíz podría ser bajista en el corto plazo, pero lateral alcista en el mediano tiempo y que las retenciones hacia el maíz 19/20 se asumen en 10% desde el Mercado a Término (MAT) abril y julio 2020.

No obstante, cubrir precios hoy para evitar recortes por medidas más fuertes de lo esperado o bajas internacionales, es una alternativa recomendada, con flexibilidad al alza. Dado que el maíz argentino es el más barato del mundo, podría presentar subas ante movimientos internacionales. Fernández Naredo indicó “que es fundamental cubrirse con futuros y opciones”.

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