Agroclave

De la sequía al aguacero: un año de extremos

En los últimos días cayeron precipitaciones que superan la media de todo diciembre. Preocupación por los cultivos.

Sábado 22 de Diciembre de 2018

El año 2018 arrancó seco y termina pasado por agua. La soja de la campaña pasada y la que recién comienza fue el cultivo que sintió en forma más directa los efectos de los fenómenos climáticos extremos que se expresaron en la región. "En los últimos nueve días, el 22 por ciento de la región Pampeana recibió lluvias que superan la media de todo diciembre", apuntó el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) que recolectó los datos de sus distintas estaciones esparcidas por toda la región núcleo productiva de la Argentina y precisó que la sucesión de temporales _incluso algunos con fuertes vientos y granizo atípico para la fecha_ "genera preocupación por el estado de los cuadros sojeros implantados en noviembre, muchos de los cuales están en condiciones regulares y malos y se estima deberán resembrarse".

La situación aún no llegó a alterar los mercados, donde las cotizaciones siguen tranquilas, incluso con valores por debajo del precio que espera el productor y por tanto "los compromisos de venta se encuentran retrasados frente a igual fecha de la campaña pasada", apuntó Catalina Ferrari, analista de AZ Group.

De hecho, el propio Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) en su último informe difundido estos días daba por descontada la buena siembra en la Argentina y "estimaba que no sería raro ver 53 a 55 millones de toneladas", aseguró Dante Romano, del Centro de Agronegocios de Universidad Austral y detalló que "de todas formas falta mucho, y hay que ver que pasa con el clima", en función de los temporales "que venimos viendo son un problema, aunque pueden resolverse con resiembra", aseguró.

En diciembre se expresó con más intensidad el fenómeno de "El Niño", que ya pisa fuerte en las áreas de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, con registros pluviométricos que superan los 150 milímetros, aseguraron los especialistas en las últimos días, dejando casi como un viejo recuerdo lo que pasó apenas en febrero de este año cuando la fuerte sequía generó pérdidas de hasta 15 millones de toneladas de soja, lo que representaba entonces más de 2.000 millones de dólares para los productores.

Sobre fin de año, en el área central del país la siembra de soja que se realizó en octubre _aquellas variedades de primera_ se encuentran en buenas condiciones pero las que se implantaron en noviembre se vieron seriamente afectadas por los temporales del último mes y su condición es de regular a mala, incluso hay zonas donde comenzó la resiembra.

"Los lotes que se sembraron con soja de segunda, casi por detrás de las cosechadoras, en zonas con poca pendiente o zonas bajas o en donde hubo fuertes lluvias en cortos intervalos de tiempo, es muy probable que se pierdan", puntualizó el informe de GEA y estimó que a mediados de este mes se esta viviendo "una situación parecida a la de noviembre".

El noreste de Buenos Aires es el sector más afectado ya que allí las lluvias siguen impidiendo el acceso a los lotes y aún no se pudieron resembrar los bajos con soja de primera que se han perdido por los excesos de agua de noviembre.

Los ojos siguen puestos en la oleaginosa ya que está prácticamente cerrada la campaña de trigo y una pequeña tregua climática de la semana pasada permitió avanzar con la recolección final. De todos modos también el cereal recibió el impacto, en este caso se las heladas tardías de octubre y noviembre que limitaron la producción a 18,7 millones de toneladas, con recortes de 140 mil toneladas en provincia de Buenos Aires y unas 40 mil en Santa Fe, aunque con mejores rindes a los pronosticados en Entre Ríos, donde el clima fue más benévolo.

Oleaginosa en problemas. Los técnicos de GEA puntualizaron que en la zona de Pergamino, Colón, Rojas, General Arenales y sur de Santa Fe la fuerte lluvia que se batió en pocas horas "dejó daños importantes" en los campos de soja, que quedaron cubiertos de agua y los cuadros quedaron con un número de plantas bajo.

Por otra parte, el porte de las plantas de soja es muy inferior al que deberían tener. A ese fenómeno se le suma además el fantasma de las malezas, un problema que viene repitiéndose y se convirtió ya en un dolor de cabeza para los productores. "Las bajas temperaturas asociadas a los excesos hídricos están dejando un gran efecto negativo en los cultivos. Los técnicos también advierten por el deterioro de los cultivos por otro nuevo avance de malezas, ya que no se pueden hacer controles por la falta de piso o por los intensos vientos", aseguró el último reporte de GEA.

Los reportes puntuales indican que del 9 al 18 de diciembre, en Entre Ríos hay marcas por encima de los 200 milímetros (mm), como los de Gualeguaychú, con 288 mm o en Federal o Concepción del Uruguay con 240 mm. En Buenos Aires, San Pedro alcanzó los 243 mm y le siguieron Ramallo y Baradero con marcas de más de 170 mm, Pergamino con 155 mm y Chacabuco con 140 mm.

En Santa Fe, en Rosario llovieron 180 mm, en Clason 120 mm y en Irigoyen, la localidad más castigada por los 416 mm de lluvias de noviembre, en estos 9 días volvió a recibir 88 mm más.

Pero además, lo que preocupa es que "la amenaza de lluvias no cesa", según señalaron los especialistas de la Bolsa local haciendo referencia a una nueva estabilidad para este fin de semana que se generalizará en el centro del país. "Las áreas con mayores probabilidades de recibir la mayor carga pluvial son el norte de La Pampa, NO bonaerense y el sur de Santa Fe, lluvias moderadas que localmente pueden ser intensas", aseguró GEA.

Aunque es prematuro realizar un diagnóstico, las lluvias y las bajas temperatura pueden condicionar el rinde potencial de la oleaginosa. Por ahora, GEA mantiene la superficie de intención de siembra en 17,9 millones de hectáreas y la proyección de producción en 50 millones de toneladas para el ciclo 2018/19.

Hasta ahora, se llegó a sembrar un 57 por ciento de la superficie de intención de siembra de soja, es decir unas 10,2 millones de hectáreas, frente a las 11,3 millones de a la misma fecha del año pasado, un año que también presentó problemas para el implante.

Puntualmente en el centro norte de Santa Fe, el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio santafesina y el Ministerio de Producción detalló que finalizó la siembra de soja temprana y el de siembra tardía alcanzó un progreso del orden del 70 por ciento sobre lo proyectado, unas 385.000 hectáreas, con 5 puntos porcentuales menos en comparación interanual en igual fecha, como consecuencia de las condiciones climáticas que se registraron en esta semana.

De todos modos, el SEA detalló que los distintos frentes de tormenta se caracterizaron mostraron precipitaciones de variada intensidad, caída de granizo en áreas puntuales y ráfagas de viento, en toda el área de estudio, con montos pluviométricos acumulados en este período entre 50 a 220 mm.

"Los condicionamientos y la paralización de los procesos de siembra para los cultivares de segunda o tardíos, el avance de las malezas y enmalezamiento de los lotes, encharcamiento, reducción de stand de plantas, el comienzo del accionar de algunas orugas, palomas y cotorras, todos estos indicadores revelaron cierta complejidad que estuvo y estaría presentando esta campaña", aseguró el SEA.

La fitotoxicidad por acumulación de herbicidas, sumado al lento crecimiento por las bajas temperaturas de diciembre hace declinar la condición del cultivo de la oleaginosa y el menor tamaño de las plantas hace más difícil cerrar el entresurco.

Por otra parte, en todo el territorio provincial, especialmente en el sur los escapes de malezas, como rama

negra, el sorgo de Alepo y yuyo colorado resistentes, están afectando en distinto grado. También aparecieron plagas como megascelis, trips, bolillera y medidora aunque sin provocar daños que hagan necesarios controles especiales.

El maíz, menos golpeado. En cambio, la campaña gruesa avanza mejor en los cultivos de maíz. El clima fue más benévolo y el 65 por ciento de los lotes del cereal están sembrados y se encuentran en mejores condiciones que hace un año. "Las

muy buenas condiciones generalizadas tienen como excepción el sur bonaerense, donde los lotes se vieron

afectados por las bajas temperaturas", alertó GEA.

El área está sólo un un 5 por ciento por detrás del promedio de siembra nacional para esta fecha. "Se llevan implantadas 4,32 M de hectáreas de las 6,64 millones de hectáreas de intención total", indicó el registro.

"Hace un año empezaba a manifestarse la desmejora de las condiciones de los cultivos en el centro

sur de Santa Fe y noreste bonaerense. Desde el punto de vista general, en el presente se observan buenas a muy buenas condiciones en los lotes sembrados con maíz de la campaña 2018/19 y la excepción se da, con una baja importante en la condición de los lotes que fueron afectados por las bajas temperaturas, en el sur de

Buenos Aires, condición que deberá evaluarse en los días por venir", aseguraron los técnicos.

En la zona núcleo, un 25 por ciento de los cuadros maiceros ya se encuentra floreciendo y el resto, en unos pocos días más, transitará de lleno esta etapa, con adecuadas reservas de agua. "Un 75 por ciento de los cuadros se los clasifica entre excelentes y muy buenas condiciones y un 25 por ciento como buenos", detalló GEA.

la revancha del precios. La campaña triguera estuvo muy afectada por las adversidades climáticas. Sobre el fin de la cosecha en la zona núcleo, el clima volvió a castigar al cereal fino. "Sólo resta un puñado de lotes a los que, por falta de piso,

no se pudo ingresar", detalló GEA y detalló que fue "una campaña en la que el combo de sequía, heladas, granizo y excesos dejó una gran heterogeneidad de rindes, que se ubican dentro de un rango muy amplio y que va de 5 a 48 quintales".

Por ejemplo en la subzona II , en cercanías de Bigand, el rendimiento de trigo promedio fue de 28 a 30 qq/ha, con una amplitud desde 20 qq/ha a 45 qq/ha y los técnicos explicaron que "está por debajo de lo esperado". La principal causa de la caída fueron las fuertes heladas y sumado a las menores lluvias o a un perfil con menos reservas. "Ha sido un año muy difícil para los cultivos de invierno y aquellos que toman campo en alquiler, con estos rendimientos no cubren los costos", detallaron. En cambio, consideraron que los propietarios de los campos sí pudrieron cubrirlos".

En la subzona III (Pergamino, Colón, Rojas, General Arenales y sur de Santa Fe) los rindes fueron más bajos entre 10 y 15 qq/ha al ciclo anterior. "La helada del 2 de octubre marcó la campaña. Los rendimientos fueron mejorando con el avance de la cosecha hacia siembras tardías", indicó GEA. El rendimiento promedio fue de 52 qq/ha y la calidad es bastante aceptable. Los técnicos recalcaron la importancia de la aplicación de nitrógeno, ya que fue un año con escasa mineralización, pero también indicaron que la caída de granizo afectó mucha superficie.

Los últimos datos de GEA ubican la producción en de trigo a 18,7 millones de toneladas en el país, algo que dependerá de "la materialización del potencial productivo que se perfilaba en Buenos Aires para recuperarse de los daños ocurridos en el norte argentino, Córdoba y Santa Fe". Por eso es que "resulta grave el efecto de las bajas temperaturas en el territorio bonaerense, cuya producción podía haber sido la oportunidad de oro para que Argentina saltara por encima de la valla de las 19 millones de toneladas", agregó GEA.

"El trigo 2018/2019, a pesar de haber reafirmado el sendero que tomó el ciclo pasado con una profundización de cambio tecnológico, sufrió demasiados eventos negativos. De todas formas, la fertilización y los controles de enfermedades han tenido mucho que ver en que los rindes que va reflejando el avance de la cosecha no hayan caído aún más bajo", agregó el informe.

Precios que compensaron. Los dolores de cabeza que el trigo dio en materia productiva logró en buena parte compensarla con los precios. "En un año de tantos sobresaltos en la economía nacional y en el mercado de granos a nivel internacional, el trigo fue el cereal que no dejó de dar satisfacciones en materia de precios", detalló Marianela De Emilio, en un informe especial de Agroeducación.

También indicó que a pesar de ser año de mayor relación stock/consumo a nivel global, y el que siempre se sostiene en bajo nivel de precios, a partir de enero de 2018, tanto el disponible como el futuro enero 2019, que representaba la actual cosecha 18/19, se mantuvieron en valores igual o superiores a u$s 180 la tonelada".

"Estos valores responden a una activa demanda del sector exportador, que viene creciendo desde 2015, pero además a una oferta de dudoso crecimiento a nivel local", indicó De Emilio.

Ferrari (AZ Group) coincidió con el análisis y detalló que debido a la menor oferta "la cotización enero 19 alcanzó nuevamente valores de 200 u$s por tonelada en plena cosecha, algo poco probable".

La especialista dijo que las compras de la exportación continúan en niveles que por encima de lo acontecido a igual fecha del año anterior, por un volumen de 7,8 millones de toneladas y a la vez, las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) se mantienen en 5,9 millones de toneladas.

"Al analizar los destinos de venta de la exportación en las últimas dos campañas, se encontró que los primeros meses de año las mismas habían sido realizadas a destinos extra Brasil, lo que podría significar que, pasada la cosecha, este país comienza a realizar compras por mayor volumen pudiendo esto ser acompañado por el precio", agregó Ferrari y además que "los pases a marzo y a julio, en el mercado siguen siendo positivos".


Niño intenso

"El escenario de prolongación de precipitaciones por encima de lo normal se ve fortalecido por la instalación de un Niño que aumentó su intensidad ", dijo José Luis Aiello, doctor en ciencias atmosféricas.

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