Agroclave

Carne: la exportación crece, pero también la faena de hembras

Con China como principal demandante, el mercado externo se expande. Sin embargo, la crisis afecta a los productores.

Sábado 15 de Diciembre de 2018

La exportación de carne argentina completará un nuevo año de expansión, con la demanda china como gran protagonista. En divisas, ingresarán por esta vía 1.880 millones de dólares en 2018, un 45 por ciento má s que el año anterior y un 120 por ciento más que en 2015. En los últimos tres años, los frigoríficos argentinos avanzaron cinco puestos en el ránking internacional. Según las distintas entidades y centros de estudio que evalúan este mercado, este incremento se produjo sin impactar profundamente en el precio del mercado interno. Los mismos especialistas advierten que este crecimiento puede verse amenazado por los efectos de la actual crisis económica, que tiene su expresión en un aumento de la participación de la faena de hembras en el total.

Juan Manuel Garzón, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea, estimó que las exportaciones argentinas de carne bovina se ubicarán cerca de los u$s 1.880 millones este año, 45 por ciento más que en 2017 y 120 por ciento que en 2015. En divisas, se trata de la cifra más alta de las últimas décadas. En volúmenes, se habrá más que duplicado el promedio de los últimos ocho años.

"La participación del país en el mercado global se aproximará al 5 por ciento, un porcentaje más acorde con la dotación de recursos naturales, infraestructura, calidad y prestigio del producto local", señaló el estudio. De acuerdo a esa apreciación, Argentina se ubicará en la sexta posición en el ranking mundial de exportadores, lo que significa que avanzará cinco posiciones respecto del lugar que ocupaba hace tres años atrás. Supera a Bielorrusia, Unión Europea Extrazona, Uruguay, Paraguay y Canadá.

Coincide en señalar que la recuperación de las exportaciones "no hubiese sido tan rápida sin la demanda creciente de proteínas animales de China".

"El país estará colocando unas 190 mil toneladas este año (peso producto) en el gigante (incluyendo envíos a Hong Kong)", recordó. Y enfatizó que el impacto es contundente: casi el 70 por ciento del crecimiento de las exportaciones del período 2015/2018 se explica por los mayores envíos a ese país.

De acuerdo al análisis del Ieral Fundación Mediterránea, el boom de exportaciones no tuvo, al menos hasta el momento, un impacto sobre los precios de la carne a nivel consumidor. De hecho, los valores de la carne en los primeros 10 meses de este año se ubicaron 4 por ciento abajo (ajustados por inflación) del precio promedio 2017, y en el nivel más bajo de los últimos 8 años.

Sin embargo, es elevada la tasa de faena de hembras, un fenómeno que "debe revertirse para consolidar las tendencias descriptas".

La Cámara de la Industria y Comercio de Carne de la República Argentina (Ciccra) informó en su último reporte que la actividad de la industria frigorífica retrocedió 3,8 por ciento en noviembre de 2018, al faenar 1,081 millón de cabezas. Pero mientras la faena total disminuyó, la de hembras volvió a crecer: 1 por ciento más que en igual mes de 2017.

Como se faenaron 575.500 machos, 7,5 por ciento menos que el año anterior, la participación de las hembras en la faena total ascendió hasta 46,8 por ciento.

La entidad que conduce Miguel Schiaritti señaló que parte del fenómeno se explica por la demanda de China y Rusia, cuya importancia relativa subió de 17,1 por ciento del total en enero-noviembre de 2017 a 18,9 por ciento en el mismo lapso del corriente año.

Pero hay también otra explicación. "La aguda restricción crediticia que transita la economía argentina lleva a los productores ganaderos a desprenderse también de vaquillonas ( 23,2 por ciento anual), las que también elevaron su participación en la faena total de 10,2 por ciento a 12 por ciento entre los períodos analizados", dijo.

La producción de carne vacuna fue de 249 mil toneladas res con hueso en noviembre, 9,5 por ciento menos que el mes previo. Igual, en los primeros once meses de 2018 se produjeron 2,8 millones de toneladas, 7,9 por ciento más que en enero-noviembre del año pasado.

"Si suponemos que el volumen exportado se ubicó en 44.500 toneladas res con hueso equivalentes en el último mes (-6,5 por ciento mensual), se habrían enviado 204.300 toneladas al mercado interno", indicó el informe. Al expresarlo en términos per cápita, el envío de carne vacuna al mercado interno habría bajado a 55,1 kilos por habitante por año.

En 2018 la mayor proporción del aumento de la producción de carne vacuna se exportó (93,5 por ciento de las 205,6 mil toneladas adicionales producidas). Las exportaciones ascendieron a 475.200 toneladas, 68 por ciento por encima de las registradas en enero-noviembre del año pasado. Su importancia en el total producido pasó de 10,9 por ciento a 17 por ciento.

Las exportaciones de carne vacuna totalizaron 33.150 toneladas peso producto en octubre de 2018, ubicándose 51 por ciento por encima del nivel alcanzado en octubre del año pasado.

Al considerar los primeros diez meses del año, se verificaron exportaciones por un total de 279 mil toneladas de toneladas peso producto de carne vacuna ( 75,1 por ciento anual), equivalentes a 430.700 toneladas res con hueso ( 69,9 por ciento).

En lo que respecta a los ingresos por ventas al exterior, en enero-octubre llegaron a 1.553,5 millones de dólares y se mantuvieron 48,1 por ciento por encima de los ingresos registrados en igual período de 2017. El precio promedio registró una caída de 12 por ciento anual, ubicándose en 3.634 dólares por tonelada res con hueso.

De acuerdo a Ciccra, a China se embarcaron 155.144 toneladas peso producto en enero-octubre de 2018, el doble que en el mismo período del 2017. Hacia allí fueron 5,5 de cada 10 kilogramos de carne vacuna exportados desde Argentina. Las exportaciones se conformaron principalmente con cortes del delantero.

En un artículo publicado en el semanario de la Dirección de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Rosario, analizó alternativas para evitar que la búsqueda de mayor producción y eficiencia para abastecer a los mercados externo e interno, genere una gran oferta que presione a la baja a los precios de la ganadería.

Milano recordó que la ganadería es "el único mercado casi de competencia perfecta, con decenas de miles de productores ofreciendo su hacienda y decenas de miles de compradores en casi todas sus etapas, tanto en invernada como el gordo".

Como resultado, el precio "se descubre en forma transparente en distintos mercados de invernada, cría y gordo, fijando valores que son el resultado de esa puja y en cada momento establece la rentabilidad de cada uno, que es el resultado de una acción libre sin ningún tipo de interferencia".

A su vez, en la ganadería, por su ciclo biológico, existen ciclos muy definidos de retención y liquidación. "Como la hacienda posee un ciclo largo que se estima en cerca de 3 años, el impacto de los procesos de retención y liquidación fueron modelizados como el teorema de la telaraña, en un movimiento ascendente y descendente de precios en forma casi permanente establecido por el momento de oferta y demanda de ganado", señaló.

En ese punto, Milano opinó que el sector en Argentina ingresa en un proceso lento de liquidación. "Posiblemente los problemas macroeconómicos de altas tasas de interés en el financiamiento sean el disparador de un proceso de venta abultada no sólo de animales gordos sino también de vacas, muchas de las cuales muestran signos importantes de preñez", dijo.

La demanda China orientada preferentemente a la vaca, completa este coctel de necesidades de dinero con oportunidades de ventas convenientes. La suma de los dos factores pone al límite los números de faena de vacas.

A la hora de analizar políticas activas para acolchonar los ciclos. el director ejecutivo del Rosgan enumeró la reducción de derechos de exportación sobre el cuero, la difusión de instrumentos comerciales creados para la utilización de modernos formatos contractuales de compra y venta futura con entrega de mercadería o sobre índices aportan medios al sistema. Tal los casos del forward y el futuro ganadero.

"Las políticas activas no deben ser eternas, solamente instrumentos puntuales aplicables a cada momento de la producción de forma tal de lograr equilibrio en los mercados", aclaró. Y remarcó que en la cadena estas intervenciones "deben ser prudentes" debido a la característica particular del ganado en pie y la carne. "El primero no puede ser estoqueado eternamente y el segundo, la carne, es un producto perecedero, por lo cual en este sector no se aplican los stock de intervención, un sistema que se utiliza en otros sectores para morigeran los sobresaltos de precios", dijo.

Opinó que el trazado de un plan estratégico para la cadena de ganados y carnes "debería ser el marco elaborado vía consenso, para que se establezcan los objetivos y plazos para desarrollar acciones estructurales, que fijen a 20/30 años las metas principales". Mencionó, en ese sentido, el caso de Brasil, convertido hoy en el gran productor mundial de carnes.

"Para romper la contradicción de que debemos producir más pero que esto se convierte en un boomerang produciendo caída de precios en el ganado, debemos tener un programa con metas de crecimiento establecidas tanto para el consumo, que es nuestra gran plataforma comercial, como para la exportación", dijo.

Eso implica, analizó, definir claramente los cuellos de botella de la cadena para poder conocer nuestras debilidades a partir de las cuales aplicar los correctivos necesarios. Enumeró algunos: tasa nacional de parto y destete, enfermedades sanitarias de los rodeos, limitantes en pasturas implantadas, crisis del sector lechero, ampliación y adaptación de la industria frigorífica, programas de financiamiento.

"La cadena de ganados y carnes logró en los últimos años consolidar un formato semiinstitucional de representación con participación de todos los sectores", dijo Milano, quien consideró que "el valor de la convivencia es un primer paso sustancial de todo proceso".

Reconoció que "la complicada situación en precios de la hacienda tanto para la invernada como para el gordo generan una sensación de desánimo" en productores e invernadores. "Todas las expectativas del gran futuro de la carne ante la demanda mundial choca con la realidad de una coyuntura ahogada en un proceso recesivo que secó el bolsillo de los consumidores", admitió.

Y propuso: "Los nuevos modelos exigen interactuar coordinando políticas activas que expandan el proceso de acortamiento de los animales livianos a animales pesados, obteniendo lo más rápido posible una oferta abundante de novillos gordos que solo aparecerán vía precios o vía financiamiento dedicado a prolongar la recría".


Optimismo

Las perspectivas de un aumento en las exportaciones, por la demanda China y la apertura de nuevos mercados, alienta las expectativas sobre reapertura de plantas frigoríficas que se habían cerrado.

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