Una nueva herramienta permite identificar antes la soja con mayor tolerancia a la sequía

Un equipo del Inta comprobó que determinados indicadores fisiológicos permiten reconocer genotipos promisorios desde las primeras etapas del cultivo y acelerar los programas de mejoramiento genético

06:15 hs - Miércoles 09 de Septiembre de 2026

Los programas de mejoramiento genético de soja cuentan con una nueva herramienta para identificar materiales con mejor respuesta al déficit hídrico desde las primeras etapas del cultivo. Con este objetivo, un equipo de investigación del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV-Inta) comprobó que el contenido de prolina y clorofilas en las hojas funciona como indicador confiable para detectar genotipos con mayor tolerancia a la sequía.

El trabajo, desarrollado por el equipo liderado por las investigadoras Mariela Monteoliva y María Carla Guzzo, especialistas del grupo de Fisiología del Estrés Hídrico y Microorganismos (MEBA) del IFRGV, evaluó genotipos de soja con comportamiento contrastante frente a la sequía, tanto en condiciones controladas de invernadero como en ensayos a campo.

Los resultados mostraron que los materiales tolerantes activan mecanismos de protección más eficientes, mantienen mejor su estado hídrico y registran menores niveles de daño oxidativo durante los períodos de restricción de agua.

“Entre las respuestas observadas, la acumulación de prolina fue uno de los indicadores más relevantes”, subrayó Monteoliva, bióloga del IFRGV-Inta y Conicet, quien agregó que ese aminoácido participa en el ajuste osmótico de las células vegetales y contribuye a conservar el funcionamiento de los tejidos bajo condiciones de estrés. En los materiales tolerantes, la prolina no solo alcanzó niveles más altos, sino que también comenzó a acumularse antes que en los genotipos sensibles.

Concentración de clorofilas

A su vez, las plantas tolerantes presentaron una mayor concentración de clorofilas cuando fueron sometidas al déficit hídrico. Según explicó Monteoliva, este comportamiento podría ayudar a preservar el aparato fotosintético y favorecer una recuperación más rápida cuando vuelve a haber disponibilidad de agua.

Por su parte, Guzzo, bióloga y especialista en fisiología vegetal del mismo equipo de investigación, detalló que “las respuestas observadas en etapas vegetativas coincidieron con el comportamiento observado más adelante en el ciclo del cultivo y con el desempeño productivo registrado en el campo”. Y agregó: “Esta validación refuerza la solidez de la metodología de fenotipado y nos abre la posibilidad de aplicarla en otros cultivos como maní, trigo y maíz”.

Etapas tempranas de desarrollo

Uno de los principales aportes del trabajo es que permite identificar materiales promisorios en etapas tempranas del desarrollo. De esta manera, se reduce el tiempo necesario para evaluar grandes colecciones de germoplasma y se optimizan los recursos destinados a la generación de nuevas variedades.

Como parte de la investigación, el equipo aplicó esta estrategia a genotipos conservados en el Banco de Germoplasma de Soja del Inta Marcos Juárez y líneas provistas por el investigador Ignacio Vicentin de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del Inta. A partir de este análisis se identificaron dos materiales con destacada tolerancia al estrés hídrico, cuyo desempeño superó al genotipo utilizado como referencia. Ambos fueron propuestos para generar nuevas líneas de soja tolerantes a la sequía.