El Crop Tour sorprendió con una fuerte reducción en la estimación de la cosecha estadounidense. La demanda, los problemas logísticos para exportar trigo y un dólar más débil reconfiguran el escenario internacional
18:10 hs - Lunes 24 de Agosto de 2026
El mercado internacional de granos vuelve a poner la mirada en Estados Unidos. El Pro Farmer Crop Tour, que recorrió cerca del 65% del área sembrada con maíz y soja, sorprendió con una proyección de producción de maíz de 389,74 millones de toneladas, casi 17 millones por debajo de los 406,73 millones estimados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) en su último informe.
Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explicó que la diferencia es significativa y alimenta las expectativas sobre una eventual recuperación de los precios. En soja, en cambio, la gira privada estimó una producción de 124,43 millones de toneladas, levemente por encima de los 122,99 millones proyectados por el organismo oficial.
“El maíz confirma una producción bastante menor a la proyectada por el Usda y esto genera expectativa para el próximo reporte del 11 de septiembre. En soja, en cambio, la estimación de Pro Farmer termina siendo levemente superior a la oficial”, explicó el analista.
El mercado ya había comenzado a anticipar un escenario de menor oferta. Durante la semana del Crop Tour, los reportes diarios mostraron rindes de maíz inferiores a los esperados y, en soja, conteos de vainas por metro cuadrado por debajo de los niveles del año pasado, aunque todavía superiores al promedio histórico.
En ese contexto, los fondos especulativos compraron alrededor de 5 millones de toneladas de maíz y otras 5 millones de toneladas de soja hasta el 18 de agosto. Las subas posteriores hacen pensar que esas posiciones continuaron creciendo.
En maíz, los fondos llevaron su posición neta comprada a casi 10 millones de toneladas, mientras que en soja alcanzaron 11,8 millones. Sin embargo, Romano advirtió que todavía se encuentran lejos de las posiciones compradas mucho más elevadas que han mantenido en otros años para esta época.
“Hay una señal alcista clara en el maíz, pero no debemos trasladar mecánicamente la menor producción del Crop Tour a los stocks finales. Puede haber ajustes en las proyecciones de consumo o exportaciones. La diferencia entre las estimaciones privadas y las oficiales tampoco es perfecta, por eso el informe del Usda del 11 de septiembre será clave”, señaló.
Los casi 17 millones de toneladas de diferencia entre el Crop Tour y el Usda representan cerca del 40% de los stocks finales que actualmente proyecta el organismo estadounidense. A esto se suma una demanda que continúa dando señales de firmeza.
Las ventas semanales de exportación de maíz de Estados Unidos alcanzaron 1,049 millones de toneladas, dentro del rango esperado por el mercado. En soja, las ventas sumaron 1,81 millones de toneladas y China ya acumula compras superiores a los 7 millones de toneladas para el nuevo ciclo.
La soja sorprende pese al deterioro de los cultivos
La condición de los cultivos de soja en Estados Unidos cayó al 61% en la categoría buena a excelente, frente al 62% de la semana anterior y al 68% registrado un año atrás. Sin embargo, el Pro Farmer Crop Tour terminó proyectando un rinde promedio de 35,8 quintales por hectárea, por encima de los 35,4 quintales estimados por el USDA.
En el plano industrial, la molienda estadounidense de soja durante julio alcanzó 5,90 millones de toneladas, por debajo de las 6,03 millones que esperaba el mercado. Al mismo tiempo, los stocks de aceite de soja bajaron a 616.900 toneladas, frente a las 659.500 toneladas previstas.
El escenario internacional de los aceites vegetales también suma tensión. Los futuros de aceite de palma en Malasia alcanzaron su nivel más alto en un año, impulsados por las preocupaciones sobre la sequía asociada al fenómeno de El Niño. En Alemania, además, se proyecta una caída interanual del 20% en la producción de colza, hasta 3,3 millones de toneladas.
En Argentina, la comercialización de la soja 2025/26 continúa atrasada. El 35,3% de la cosecha fue vendido con precio, frente al 48,5% del año pasado y un promedio histórico del 41,1%.
Las ventas semanales, de 657.000 toneladas, se mantienen dentro de los niveles habituales para esta época, aunque los mejores valores registrados posteriormente podrían impulsar una mayor comercialización.
Una de las novedades del mercado local fue la activación de declaraciones juradas de venta al exterior de poroto de soja. En la última semana se registraron 342.500 toneladas, a las que se suman otras 118.000 toneladas de la semana previa. En igual momento del año pasado no se registraban operaciones de este tipo.
“La soja argentina encuentra una oportunidad puntual en septiembre, porque Brasil comienza a tener menor disponibilidad y la mercadería estadounidense todavía no está disponible. El interés comprador de China aparece en ese momento específico”, sostuvo Romano.
El poroto de soja acumula 4,85 millones de toneladas aprobadas para exportación, mientras que las compras ya alcanzan 5,68 millones. Esto muestra que existe mercadería adquirida que todavía no cuenta con la correspondiente aprobación para su exportación.
Argentina intenta acelerar la cosecha de maíz
En Estados Unidos, el maíz presenta una condición de 60% entre bueno y excelente, frente al 61% de la semana anterior y al 71% de un año atrás. Es el nivel más bajo para esta época desde 2023. Como la floración ya finalizó y más de la mitad del cultivo superó el estado de grano pastoso, mientras el 41% ya alcanzó la madurez, el margen para que el clima modifique significativamente los rindes es cada vez menor.
El Crop Tour proyectó un rinde promedio de 108,7 quintales por hectárea, frente a los 113,4 quintales previstos por el USDA, lo que llevó la estimación de producción a 389,74 millones de toneladas.
La demanda también muestra señales firmes. A las exportaciones estadounidenses se suma el escenario de Brasil, donde el déficit de maíz para la campaña 2026/27 podría alcanzar 7,20 millones de toneladas, frente a los 2,70 millones del ciclo anterior.
La mayor demanda provendría tanto de las plantas de etanol de maíz, cuyo consumo crecería 14,4% hasta 32,49 millones de toneladas, como de la alimentación animal, que aumentaría 4% hasta 64,20 millones. El Consejo Internacional de Cereales, además, recortó en 1 millón de toneladas su estimación de producción mundial de maíz, hasta 1.305 millones.
En Argentina, mientras tanto, la cosecha de maíz tardío avanza lentamente. En la última semana progresó apenas 8 puntos porcentuales y alcanza el 81,3% del área apta, con un retraso de 15 puntos frente al promedio histórico. La elevada humedad del grano y la falta de piso continúan condicionando las tareas, aunque el pronóstico de tiempo seco para los próximos días podría permitir una aceleración.
“Si el clima seco se sostiene, la cosecha argentina puede recuperar ritmo. Hoy la cola de buques es baja y eso genera un descuento importante en las cotizaciones disponibles frente a los precios futuros, pero las declaraciones juradas para los próximos meses muestran que puede haber una mayor dinamización del mercado más adelante”, explicó Romano.
En la comercialización local, el 47% del maíz ya fue vendido con precio, frente al 41% del año pasado y cerca del 50% del promedio histórico. En la semana cerrada el 12 de agosto se comercializó más de 1 millón de toneladas, un volumen considerado muy bueno para esta época.
Los ingresos de camiones a puerto aumentaron lentamente hasta unos 2.000 diarios, aunque todavía se encuentran por debajo de los niveles previos, cercanos a los 3.000. Con mejores condiciones climáticas, podrían recuperar ese ritmo. En Rosario, en cambio, la cola de buques para cargar se mantiene baja, alrededor de 1,5 millones de toneladas, lo que limita la presión compradora inmediata.
Al mismo tiempo, las declaraciones juradas de venta al exterior alcanzan 6,4 millones de toneladas para agosto y ya suman 2,5 millones para septiembre. Para el nuevo ciclo 2026/27, además, ya se fijó precio a unas 5 millones de toneladas de maíz, frente a prácticamente cero a esta altura del año pasado.
Los precios diferidos, cercanos a u$s 200 por tonelada, aparecen así como una alternativa atractiva para los productores.
El bloqueo del Mar Negro empieza a cambiar el mapa del trigo
La situación logística en el Mar Negro se convirtió en otro de los factores que sigue de cerca el mercado internacional. Los ataques sobre la infraestructura portuaria paralizaron aproximadamente el 97% de la capacidad de exportación de granos de Rusia y Ucrania, afectando los flujos de mercadería de bajo costo hacia el mercado mundial.
El escenario resulta especialmente relevante porque la cosecha de trigo en ambos países es buena y la mercadería está ingresando al circuito comercial. Sin embargo, las dificultades para embarcarla generan un problema creciente de almacenamiento. Hasta ahora, muchos compradores habían preferido esperar una reapertura de los corredores comerciales antes de pagar precios más altos por otros orígenes. Pero, ante la falta de señales concretas, comenzaron a buscar alternativas. Francia, por ejemplo, embarcó 36.000 toneladas de trigo hacia Sudán en una operación que no se registraba desde hacía 18 años.
“Si esta búsqueda de orígenes alternativos se generaliza, podemos ver una mejora marcada en las cotizaciones del trigo. El riesgo es que, cuando la logística del Mar Negro se normalice, los precios puedan corregir con fuerza”, advirtió Romano.
Los datos reflejan la magnitud de la interrupción. Entre el 1 y el 21 de agosto, Ucrania exportó apenas 540.000 toneladas de granos, contra 1,73 millones en el mismo período del año anterior, una caída del 68,8%. Para Rusia, analistas de IKAR y Sovecon estiman exportaciones de trigo de entre 1,8 y 2,6 millones de toneladas en agosto, frente a un promedio habitual de 4 millones. De confirmarse, sería el menor volumen mensual desde 2010. Si el bloqueo persiste, las exportaciones de trigo de Ucrania podrían caer a entre 5 y 10 millones de toneladas en la campaña 2026/27, frente a los 14 millones exportados en el ciclo anterior.
A nivel global, el Consejo Internacional de Cereales recortó en 4 millones de toneladas su proyección de producción mundial de trigo para 2026/27, hasta 817 millones.
En Argentina, la siembra está prácticamente terminada y alcanza el 99% del área proyectada. Además, el 84,8% de los lotes presenta una condición hídrica entre óptima y adecuada y el 83% de los cultivos se encuentra en condición buena a excelente. La comercialización del trigo 2025/26 continúa atrasada, con el 70% vendido a precio frente al 80% del promedio histórico. Sin embargo, las ventas se aceleraron durante las últimas cuatro semanas, con más de 350.000 toneladas semanales frente a las 200.000 habituales para esta época.
Todavía quedan 6,5 millones de toneladas en manos de los productores, contra 2,5 millones un año atrás, además de 1,6 millones de toneladas a fijar, frente a las 700.000 toneladas del ciclo anterior.
Para la campaña 2026/27, las compras de trigo argentino alcanzan 2,78 millones de toneladas, equivalentes al 13% de la producción estimada. De ese total, 2,04 millones ya tienen precio en firme.
Las operaciones se concentraron en los momentos de mejores cotizaciones, con valores cercanos a US$ 230 por tonelada al inicio del ciclo y, más recientemente, entre US$ 220 y US$ 230. El ritmo de comercialización se encuentra dentro de los niveles habituales para la época.
Dólar, energía y clima
El escenario internacional suma, además, otros elementos capaces de mover las cotizaciones de los commodities. El conflicto en Medio Oriente ingresó en una etapa de estancamiento, con un tránsito mínimo por el estrecho de Ormuz, sin conversaciones entre Estados Unidos e Irán y sin avances en los esfuerzos de mediación. La energía se mantiene en niveles elevados, aunque con menor volatilidad.
Al mismo tiempo, el dólar estadounidense continúa debilitándose en un contexto en el que el Tesoro norteamericano interviene sobre las tasas mediante compras de bonos largos. La depreciación de la moneda estadounidense tiende a favorecer a los commodities.
Por último, las previsiones climáticas agregan incertidumbre para los próximos meses. Los climatólogos anticipan un impacto severo del Súper Niño durante la primavera y el verano, con lluvias estimadas un 30% por encima de lo normal en octubre, 70% superiores en noviembre y hasta 90% adicionales en diciembre.
“Tenemos un mercado que combina una posible menor oferta de maíz en Estados Unidos, una demanda que todavía se mantiene firme, un dólar más débil y riesgos climáticos hacia adelante. En Argentina, esto convive con oportunidades puntuales para la soja, una cosecha de maíz que necesita acelerar y un trigo que puede beneficiarse si la interrupción logística del Mar Negro se prolonga”, concluyó Romano.