Radiografía del mercado de fertilizantes tras el conflicto de Ormuz. La BCR relevó las inversiones y potencial de Argentina en producción de urea
06:15 hs - Martes 18 de Agosto de 2026
El conflicto desatado en febrero de este año en Medio Oriente tuvo severas consecuencias sobre el mercado energético global, trasladándose a una crisis igual de profunda en el de fertilizantes. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la suba de precios de esos productos generaron un sobrecosto importador de u$s 180 millones en el primer semestre.
Los nitrogenados en general y la urea en particular fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó al desatarse la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). “Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final”, señaló el trabajo elaborado por los economistas Franco Pennino, Bruno Ferrari y Emilce Terré.
Las decisiones de grandes productores y exportadores de urea también tuvieron gran peso: India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno. De esta forma, el mercado global de nitrogenados sufrió un fuerte estrangulamiento de oferta. El resultado fue un salto del precio en dicho producto de más del 100% respecto al mes de enero, considerando que los valores ya tendieron a normalizarse.
En el caso del mercado de fosfatados, los productos están siendo afectados por una combinación de factores. La creciente estrechez en la oferta de azufre —un insumo esencial para producir roca fosfórica — elevó significativamente los costos industriales. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de azufre se concentra en la región afectada por el conflicto. A ello se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar, luego de los ataques contra sus instalaciones. Como resultado, el precio legó a duplicarse respecto de enero, contribuyendo a encarecer la producción de fosfatados. En ese período, el superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39 %, mientras que el DAP aumentó un 27 %.
Presión de la oferta comercial
En rigor el mercado de fosfatados ya se encontraba bajo presión por una oferta comercial de azufre cada vez más ajustada, la creciente competencia de la minería por ácido sulfúrico y las restricciones chinas a las exportaciones de MAP y DAP.
En este contexto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 toneladas; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 toneladas. La urea fue el producto que más cayó en volumen.
Pero medido en términos de valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia con u$s 1.762 millones, impulsado principalmente por precios de importación más altos. Lo peor del conflicto se vio en los meses de abril y mayo, cuando el petróleo alcanzó máximos no vistos desde la guerra ruso-ucraniana. Si se comparan los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 por producto con las cantidades importadas en esta primera mitad de este año, se arriba a un sobrecosto teórico de u$s180 millones en lo que va del año. Esto sin considerar que la suba de precios también generó una contracción en las cantidades importadas, señala el informe.
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Hacia adelante, el desempeño importador en los meses que restan del año dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente. Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados.
Qué pasa con la producción en Argentina
En el sector agrícola los fertilizantes son un activo estratégico y fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria en los países. En Argentina, la producción de fertilizantes ronda entre 1,4 y 1,9 millones de toneladas, según el año bajo consideración. El consumo de fertilizantes se ubica en torno a 5 millones de toneladas.
En este marco que, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RigiI para la construcción de una nueva planta de producción de urea en Bahía Blanca ante la mayor producción de gas de Vaca Muerta, es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino, resaltaron desde la Bolsa.
Con una inversión por u$s 2.700 millones la planta de Bahía Blanca será la mayor de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo, con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 millones de toneladas. La BCR advierte que el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto.