Trigo, maíz y girasol marcaron récords productivos. Se registró un crecimiento del 21% respecto del ciclo agrícola anterior
06:15 hs - Martes 25 de Agosto de 2026
La campaña agrícola 2025/26 cerró con una cosecha histórica de 169,2 millones de toneladas, un crecimiento del 21% respecto del ciclo anterior. El resultado estuvo impulsado por producciones récord de trigo y maíz, el desempeño excepcional del girasol y rindes de soja que, pese a la reducción del área sembrada, lograron mantenerse por encima del promedio de la última década.
El balance elaborado por IES Consultores muestra así un escenario de fuerte recuperación productiva, que también tuvo impacto en el comercio exterior. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones agroindustriales crecieron 16% interanual y alcanzaron los u$s 19.239 millones, impulsadas principalmente por un aumento de los volúmenes comercializados al exterior.
El trigo alcanzó una producción récord de 27,9 millones de toneladas y el maíz llegó a 71,5 millones, también en niveles históricos. El girasol, por su parte, consolidó una campaña excepcional, con una producción récord y un crecimiento de la molienda del 28,5% interanual durante el primer semestre de 2026.
La soja tuvo un comportamiento diferente. La producción finalizó en 49,5 millones de toneladas, un 3,1% por debajo de la campaña previa. Sin embargo, los rindes superiores al promedio de los últimos diez años permitieron compensar parcialmente la reducción de la superficie sembrada.
En el frente externo, el maíz ganó protagonismo y amplió su inserción internacional, favorecido por una mayor demanda de China. Para los analistas, el cereal mantendrá un papel central en las exportaciones argentinas, con una creciente diversificación de destinos y una participación más activa del gigante asiático.
La soja, en tanto, continuará siendo el complejo de mayor aporte en valor a las exportaciones, aunque enfrenta una competencia cada vez más fuerte de Brasil en el mercado de harina.
Márgenes ajustados
El fuerte crecimiento de la producción no se traduce automáticamente en una mejora equivalente de la rentabilidad. Según el informe de IES, los márgenes muestran señales mixtas.
Por un lado, la caída del precio de la urea aportó un alivio importante a los costos de producción. Entre mayo y julio, el valor del fertilizante descendió de u$s 1.000 a US$ 550 por tonelada, mejorando las condiciones económicas para la siembra de trigo.
Los márgenes de excedente bruto de explotación agropecuario, o EBE, promedian el 20% en 2026. Esto representa una mejora de 1,5 puntos porcentuales respecto de 2025, aunque todavía se encuentran lejos de los niveles registrados en 2022 y 2023.
“La cosecha récord de 169,2 millones de toneladas confirma el potencial productivo del campo argentino, pero el desafío pasa por sostener los márgenes”, señaló Federico Zerba, jefe sectorial de IES Consultores.
El especialista consideró que la baja del precio de la urea y la reducción gradual de los derechos de exportación mejoran el panorama, aunque advirtió que la rentabilidad seguirá condicionada por los costos logísticos, la energía y otros gastos operativos.
Agregar valor
Uno de los factores que puede modificar el perfil del sector en los próximos años es la inversión industrial. Según el informe, se anunciaron proyectos relevantes en molienda de soja y girasol, con inversiones que superan los u$s 900 millones.
Para Zerba, estos desembolsos apuntan a capturar una mayor proporción del valor agregado dentro del país y refuerzan el potencial de la agroindustria.
“La caída del precio de la urea y la reducción gradual de retenciones mejoran el panorama, mientras que las inversiones por más de u$s 900 millones en molienda apuntan a capturar mayor valor agregado”, sostuvo.
La expansión de la capacidad de procesamiento aparece como una de las oportunidades para una cadena que, además de aumentar la producción primaria, busca fortalecer su inserción internacional a través de productos con mayor nivel de transformación.
Después de una campaña excepcional, las perspectivas para 2026/27 anticipan un escenario de normalización, especialmente en trigo y maíz. El informe de IES proyecta una producción menor respecto del ciclo que acaba de finalizar, en gran medida porque la nueva campaña parte de una base extraordinariamente elevada y sería difícil repetir los rindes alcanzados, en particular en el trigo.
De todos modos, el escenario de base sigue siendo positivo en términos de volumen y exportaciones. El maíz mantendría su protagonismo, favorecido por una mayor diversificación de mercados y una demanda china más activa, mientras que la soja continuará siendo el principal complejo exportador en valor.
La reducción gradual de los derechos de exportación también mejora los incentivos, aunque el impacto será desigual según el cultivo y la región. Los costos de transporte, la infraestructura disponible y el precio de la energía seguirán siendo variables centrales para determinar la competitividad de cada zona productiva.
En este contexto, el sector llega a la campaña 2026/27 con una base productiva excepcional, pero también con desafíos que van más allá del clima. Los precios internacionales, la infraestructura y los costos operativos aparecen entre los principales riesgos para sostener la rentabilidad.
El récord de 169,2 millones de toneladas deja en evidencia la capacidad productiva del agro argentino. El próximo desafío será transformar ese volumen en mejores márgenes y en una mayor capacidad para agregar valor, en un escenario donde la competitividad dependerá tanto de los rendimientos como de los costos y de las condiciones para llegar a los mercados internacionales.