Agricultura: impulsan prácticas para fijar carbono en el suelo

Argentina enfrenta dos problemas vinculados a la materia orgánica de los suelos: su pérdida por el manejo inadecuado de los cultivos y la baja disponibilidad natural en algunas tierras. Opciones para recuperarla

10:35 hs - Viernes 11 de Septiembre de 2026

Se habla mucho de los mercados de carbono con proyecciones que indican la generación de hasta 1000 millones de dólares anuales en nuestro país, mediante la utilización del 10 % de la superficie forestal y agrícola, bajo este tipo de prácticas y sostenibilidad. Los proyectos de carbono están buscando soluciones de captura, mediante recursos que están en la naturaleza, el manejo adecuado de los planteos agropecuarios, la incursión de la agricultura y ganadería regenerativa para alcanzar créditos comerciales o bonos verdes que significan dinero fresco, en definitiva.

Ahora, para lograr todo esto, el productor debe encontrar la fórmula que le permita mitigar la resistencia de malezas a los productos químicos, la proliferación de insectos y otros factores negativos. No hay una solución inmediata, pero sí varios jugadores y estrategias de mercado donde -desde hace algunos años- se proyectan los productos biológicos.

El Ing. Guillermo Soulié, es un especialista en estos temas y resume los problemas de carbono con la materia orgánica ya que se trata de una ausencia en el suelo. “Estamos hablando de algo asociado, donde la mayoría de los suelos están con poca sustancia orgánica o en consecuencia solo la tienen limitada en los primeros 4 ó 5 centímetros del suelo y para abajo no hay casi nada.

Por ahora, ese es el logro de la Siembra Directa que ha actuado notablemente sobre suelos con fuerte erosiones hídricas, eólicas o con pendientes. “Hemos mejorado las primeras capas, y ahora es tiempo de dar vuelta y poner lo bueno de arriba abajo y luego iniciar un ciclo nuevamente”, reconoce Soulié agregando que los sistemas de mejoramiento de suelos también deben contemplar a la ganadería.

Otra alternativa, está en los fertilizantes biológicos que vienen mostrando un aumento promedio del 10 % en cada ciclo agrícola. “Estamos viendo lotes donde se ha pasado de un 2 al 2,2 % de incremento de materia orgánica a partir de las primeras aplicaciones y así sucesivamente”.

Según este especialista, la incursión de un hongo denominado mycorriza arbuscular que tiene presencia en un solo fertilizante biológico está revolucionando el mercado y cumple la condición de mejora dentro de las raíces de las planta.

“Una vez en la misma, extiende sus micelios o filamentos microscópicos de carbono, que se renuevan constantemente y quedan en el suelo, aumentando sus proporciones y el de la materia orgánica”.

Pruebas testigos

Por ahora, una serie de pruebas testigo realizados sobre muchos cultivos en el país, han sorprendido los esquemas productivos desde los cultivos tradicionales hasta otros tipos de producciones como el arroz, los viñedos y otros cultivos tradicionales, con aumentos de un 2 a 4 % de materia orgánica y una disminución de los productos químicos fosforados.

A futuro, se espera que los productos biológicos, ingresen en los mercados de carbono o bonos verdes, ya que las pruebas vienen indicando la reciprocidad que se podría tener con las variables de fijación que vienen siendo comprobadas.

Por el momento, se ha observado que las redes que forman estos hongos en el suelo desempeñan un papel fundamental en el secuestro de carbono y la retención de hasta el 36 % de las emisiones globales anuales de combustible fósiles.

Otra dato curioso, está demostrando que ya no existe la fuerte oposición inicial al uso de fertilizantes e insumos biológicos en el mercado argentino y se va perdiendo el desconocimiento sobre sus ventajas y uso.

También reside en las recomendaciones, ya que las firmas de biológicos afirman que es fundamental en el campo el uso de fertilizantes fosforados, pero se necesita atenuarlos en la línea de siembra para que el hongo actúe con mejor actividad.

“Se trata de un manejo de porcentuales, ya que los sistemas puedan convivir de forma adecuada, utilizando cada 100 kilos de fosfato diamónico una proporción de 50 kilogramos de un biológico", indicó.

Ensayos en diferentes cultivos

Desde hace un tiempo, el laboratorio Mycophos viene realizando un circuito de muestreos con diversos actores técnicos del sector agropecuario e incluso el Inta. Los resultados han mostrado cambios significativos a partir de la aplicación de la micorriza arbuscular y una mejora productiva constante. La empresa continúa investigando la posibilidad de un aumento e impacto en el desarrollo de la materia orgánica que será presentado en poco tiempo en el mercado. Asimismo, un grupo de investigadores avanza sobre la introducción de cambios hacia los aspectos sanitarios, que buscarán atenuar las enfermedades en plantas.

De cara a la campaña de granos gruesos y en la pre siembra de soja, este laboratorio presentó una serie de resultados sobre las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Los datos, que están siendo anticipados por el grupo Profesionales del Paraná muestran el trazado de una línea comparativa a través de la incorporación de una fertilización biológica.

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“La acción más rápida la otorga el hongo micorriza al solubilizar fósforo y producir un desarrollo diferencial de raíces y pelos radiculares que mejoran la absorción tanto de agua como de nutrientes”, explicó el Ing. Alberto Martín agregando que se han ido mejorando algunos parámetros como la cantidad de materia orgánica, el fósforo disponible que va quedando en los lotes y una mejora de estructura por aireación y poros que permiten una mejor infiltración de agua.

En materia económica, los técnicos de Mycophos están mostrando como a medida que mejora la cantidad de fósforo disponible por el uso de sus fertilizantes biológicos, la baja en las dosis de insumos químicos permite un ahorro del 50 % o más del fósforo químico.

“Hoy en campos que llevan más de 10 años, la reducción de químicos es del 80 %. Esto está sucediendo en varias zonas de Entre Ríos donde los suelos son muy carentes de fósforo; aunque los resultados se están extendiendo al sur de la provincia de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Estamos haciendo evaluaciones lote por lote para continuar con la toma de decisiones”, remarcó Martín.

Los nutrientes

La experiencia está impulsando a que muchos productores sigan probando los biológicos. Por ahora todo se basa en la cantidad de fósforo disponible que tiene el suelo, al momento de empezar con este tipo de tecnología.

Es decir, si las cantidades de fósforo son limitantes o se sitúan entre 5 u 8 partes por millón que es habitual en los campos que vienen de muchos años de agricultura, se va a necesitar la incorporación de un fertilizante biológico que mejorará –inicialmente- la estructura de las plantas y las raíces, así como también, potenciará la absorción de nutrientes.

“En poco tiempo se hace evidente una mejora del fósforo disponible, que debe ser evaluada con análisis de suelos que dan paso a gestionar una posibilidad de reemplazo de lo químico por kilos de fertilizantes biológicos.”.

Según el Ing. Martín, el inicio de un proceso de convivencia entre los 2 sistemas de fertilización está aportando resultados; aunque no faltará mucho tiempo para que la mejora en la biología de suelos indique claramente cuál es el camino. “Acá hay algo que los químicos no pueden hacer, pero hay una limitante para los biológicos cuando las parte por millón de fósforo son muy bajas en algunos suelos. En este casos, los biológicos solos; no pueden”, subrayaron los Profesionales del Paraná, lamentando el manejo extractivo en la producción confiando que los suelos de gran fertilidad de los campos argentinos podían ser eternos. Algo que no está siendo así realmente.