Sábado 10 de Julio de 2021
La pierna derecha generalmente sólo la usabas para caminar, aunque hiciste más de un gol con ella, pero tu zurda era exquisita. Me parece verte ahora quebrar la cintura y en una baldosa dejar a dos defensores rivales parados en el camino, para luego con una precisión quirúrgica meter la blanca “Pintier” Nº 5 casi rozando el palo izquierdo en el fondo de las redes del arco del rival de turno. Con enorme modestia durante años repetías que llegaste a ser ese goleador majestuoso e implacable sólo porque la fortuna te había dado la oportunidad de jugar al lado de Marito Zanabria, Crico Montes, Manolo Silva, Bezerra, Cucurucho Santamaría y otros próceres leprosos. Ocurrió entonces que con solo 10 años, de la mano de mi viejo, te vi jugar por primera vez en el año 1970 con nuestra camiseta y fue amor a primera vista. Te convertiste en mi ídolo único e irremplazable. Eras un centrodelantero virtuoso y goleador. Todos queríamos jugar como “El Mono”. Tiempo después recuerdo haber llorado desconsoladamente cuando fuiste transferido al Gremio de Porto Alegre donde seguiste mostrando tu categoría goleadora. Pero, como en los cuentos de hadas, en 1974 volviste al Parque Independencia para llevarnos de tu mano al logro de nuestro primer campeonato, el que veníamos buscando en vano desde 1939. Lo que, como contaba mi abuelo, no lograron la magia de Canteli, Pontoni y Morosano, ni el refinado fútbol del que fuiste parte en ese romántico equipo de los años 70 y 71 se convirtió en realidad. Te convertiste en uno de los grandes ídolos de la historia leprosa y hace unos días, después de soportar algunos achaques de salud, a los 75 años te fuiste a juntar con aquellos compañeros a los que en verdad vos ayudaste a brillar en las contiendas futboleras. Vuele por el cielo del Parque Independencia, querido “Mono” Alfredo Domingo Obberti. Para mí fuiste y serás el 9 de todos los tiempos del glorioso Newell’s Old Boys. ¡Chau Mago! Cierro los ojos y te veo gritando un nuevo gol.
Ramiro Cattaneo
DNI 14.6631.021