Educación
Sábado 24 de Marzo de 2012

Yves y Cristina: una historia de esperanza y amor que rescató el aula

La comunidad educativa de la escuela Pablo Pizzurno de Melincué mantienen vivo el recuerdo de dos desaparecidos por la dictadura.

Si hay iniciativa, compromiso y búsqueda de la verdad, la escuela es un potente escenario para hacer memoria activa respecto de los trágicos sucesos ocurridos en la dictadura, y que hoy están en manos de la Justicia. Y si no, vale bien rescatar el trabajo realizado por los alumnos, docentes y directivos de la escuela Pablo Pizzurno de la localidad santafesina de Melincué.

Allí, en 2003, la profesora Juliana Cagrandi les propuso a sus alumnos que investigaran sobre la historia reciente de su pueblo, y las tumbas NN del cementerio local.

Aquel trabajo escolar fue una pieza clave que abrió un camino de quebrar el silencio y, tras la intervención de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, el Equipo Argentino de Antropología Forense y la Justicia, en mayo de 2010 se pudo identificar los restos del francés Yves Domergue y su novia mexicana Cristina Cialceta, dos jóvenes que habían sido enterrados en el cementerio de Melincué 34 años atrás.

Yves y Cristina fueron secuestrados en septiembre de 1976 cerca del Batallón 121 de Rosario, y sus cuerpos acribillados fueron abandonados a la vera de la ruta, cerca de Melincué.

"A partir de allí le pudimos dar nombre y rostro a lo que habíamos trabajado", cuenta hoy Agustina Roshental, una de las ex alumnas que participó de la investigación escolar.

Libro. En el marco del 24 de marzo Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia se presentó el martes pasado en el Museo de la Memoria de Rosario, el libro de creación colectiva "Melincué, del aula a la identidad", donde se relatan los sucesos que llevaron a la identificación de los jóvenes desaparecidos.

La obra será distribuida en forma gratuita a todas las escuelas del país. Ayudaron en su impresión la Embajada de Francia, el Gobierno de la Provincia y el Instituto Espacio para la Memoria (IEM).

Pero el libro y la historia en sí son también un relato de compromiso, de esperanza y de amor. Yves tenía 22 años y Cristina 20, sólo un par de años más que los alumnos de Melincué que tres décadas después ayudaron a cerrar una historia. Militaban juntos y hasta sus cuerpos fueron hallados uno al lado del otro. Casi en la entrada del cementerio, una placa con sus rostros reza: "Gracias Melincué por haberlos cuidado".

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La comunidad educativa de la escuela Pablo Pizzurno de Melincué mantienen vivo el recuerdo de Yves y Cristina.
La comunidad educativa de la escuela Pablo Pizzurno de Melincué mantienen vivo el recuerdo de Yves y Cristina.

"Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida", decía una recordada canción de Silvio Rodríguez, que Yves cantaba con su hermano Eric.

Sentado en el tapialcito de la entrada de la escuela Pablo Pizzurno, Eric comparte esta historia. Tiene los ojos celestes y la misma mirada de Yves, a quien alguna vez le escribió un poema: "Te arropo, te vuelvo a desvestir y te llevo conmigo. Hermano, amigo, compañero. Juntos, partamos en busca de más huesos desnudos, que quedan tantos por hallar".

Para Eric, el camino de la búsqueda continúa: "Esto no termina acá, los desaparecidos son de todos y los que faltan por encontrar son nuestros también". Por eso esta también es una historia de amor y esperanza. Porque como dijo la docente Juliana Cagrandi, "todavía quedan muchas personas por reconocer, por encontrar. No hay que bajar los brazos".

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