Juegos Paralímpicos
Sábado 10 de Septiembre de 2016

Yani se bañó en oro en los Juegos Paralímpicos de Río 2016

La rosarina Yanina Martínez ganó la medalla dorada en los 100 metros y subió a Argentina a lo alto del podio tras 20 años.

Todavía no le cabe en el cuerpo a la familia de Yanina Martínez tanta felicidad. Todavía no tiene idea ella de lo que acaba de conseguir. Mira el cielo desde el podio del Estadio Olímpico Engenhao, deja caer el pelo para atrás, ríe, se ahoga en esa sonrisa imborrable. Es pura inocencia. En una mano tiene a Tom, la mascota de peluche de los Juegos Paralímpicos, y con la otra dibuja en el aire. En el pecho le reluce la medalla de oro. Sí. La medalla de oro. Parece un sueño pero es real. Y lo hizo posible Yani Martínez, la rosarina de 22 años entrenada por Martín Arroyo, que hace unos días antes de partir a los Juegos de Río de Janeiro, le dijo a Ovación: "Voy, corro y listo". Fue en la Clase T36, de atletas con parálisis cerebral, y fue la primera para la delegación nacional que está en Brasil. Pero hay algo aún mejor: la medalla de oro de Yanina es la primera para Argentina en 20 años.

Minutos después de la final de 100 metros en la que Yani se impuso con un tiempo de 14s46 (bajó 4 décimas el tiempo de la clasificación), escoltada por la alemana Claudia Nicoleitzik (14.64) y la colombiana Florian Hernández (14.71), en el entrepiso del estadio Olímpico se abrazaban su mamá Claudia Chávez y su hermano Javier Martínez. Pero sin poder hablar, llorando y girando como un trompo. Instantes después, Javier repetía: "Martín es lo más grande que hay", refiriéndose al entrenador de Yani, quien está con ella desde que se acercó a practicar atletismo hace once años, que chocó con barreras de todo tipo, incluso de la propia familia de la atleta, pero que con el tiempo fue demostrando que iban por el buen camino.

Cuenta la familia, que con la inserción en el atletismo, los problemas de Yani relacionados a su parálisis cerebral fueron mermando. Primero, desde la cuestión física, salvando de a poco dificultades motoras y después fortaleciendo su propio cuerpo. Y luego, desde la cuestión social, de integración. Claudia dio un detalle: desde hace algún tiempo Yani, por ejemplo, sabe prepararse sola el bolso para los viajes.

El esfuerzo de Yanina y Martín, igualmente, no es en solitario. Claudia y Javier y otra hermana, Tamara, son quienes se turnan para llevarla a entrenar desde barrio Belgrano a la pista del estadio municipal Jorge Newbery todos los días. Viajaron a Río para estar muy cerca de ella, al igual que otros familiares y amigos. Además está con ellos Romina González, kinesióloga rosarina con la que trabaja. "Un beso a todos, los quiero mucho", dice Yani frente a la cámara de la señal DeporTV que la intercepta y le cuenta que en Argentina mucha gente estuvo pendiente de su final. Así, con esa espontaneidad, se mueve Martínez, otra muestra de perseverancia y sacrificio.

Hace cuatro años, la atleta rosarina hizo su primera participación Paralímpica en Londres 2012 y cuando parecía que se encaminaba a subirse al podio fue descalificada por pisar el andarivel de una rival. Desde entonces, junto a su entrenador trabajaron en psicopedagogía y psicología y lograron corregir errores. Esa fue una de las razones que hicieron que Yani pueda brillar en el Mundial de Doha (medalla de plata), en los Juegos Parapanamericanos de Toronto (oro en 100 y 200 metros) y en el Caixa Open (oro en 100) de Río de Janeiro, certamen que se utilizó para probar las instalaciones de los Juegos.

Ayer, Yani Martínez emocionó a todos con su medalla de oro. La de los 100 no será su única participación. Volverá a competir en 200 el próximo lunes. Pero está hecha. Cumplió en la prueba que domina y se trae un premio enorme a Rosario. Claro que la semana que viene intentará ponerle un moño aún mayor a la cosecha. Fue, corrió y brilló. Fue, corrió y listo.

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