Ovación
Lunes 10 de Octubre de 2016

Yani, la atleta de la sonrisa indeleble

Mientras el entrenador habla, Yani Martínez no se mueve de su lado. Lo escucha atenta, levanta la vista de vez en cuando, asiente con la cabeza, aplaude cuando le parece divertido. Tienen una complicidad que no escapa ni a los ojos del más distraído y en este sentido no es un dato menor que cuando lo tiene cerca, rinde mejor. Durante la nota con Ovación, no se movió de su lado. Y aportó su granito de arena. Cuando Martín contó que ella no falta jamás a entrenar, remarcó que ni un día feo le quita las ganas ni le da fiaca como para querer quedarse en casa: "Es verdad que no falto y si llueve hacemos ejercicios con pelota en el gimnasio, si no vamos al club Río Negro (...) Es duro Martín", se anima a decir. Y se le ríe en la cara. Mucho más cuando agrega que "grita mucho", en referencia a los momentos en los que le da indicaciones.

Cuando corre, Yani se ríe. Y esa imagen conmovió durante los Juegos, sobre todo cuando estaba por pasar la meta para coronarse con el oro. Ante la consulta acerca de si esa sonrisa tenía que ver con que ya se estaba dando cuenta de que iba a ganar, con las rivales atrás. "Cuando me cago de risa, me cago de risa, es así, no las veía". La frase es una muestra de esa inocencia y espontaneidad que conmueven.

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