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Viernes 08 de Abril de 2011

"Ya no hay que ver más al científico como un futuro taxista"

“No hay que ver más al científico —como en los 90— que terminaba de taxista”, advierte el vicedirector del Instituto Balseiro, Alejandro Fainstein sobre lo prometedor de esas carreras. Sólo se lamenta que aún a nivel sociedad no se alcance a dimensionar la relevancia que están teniendo estas carreras científicas y tecnológicas, que reciben apoyo a nivel de las políticas de Estado y son muy requeridas laboralmente.

“Son muchas las áreas —dice— donde hace falta gente formada en investigación, en desarrollo y en tecnología. Es decir, tenemos el apoyo, los equipos, sabemos cómo hacerlo, pero faltan recursos humanos formados para satisfacer la demanda creciente”.

Al respecto, recuerda que “ha vuelto a aparecer la industria que había desaparecido, la industria con base tecnológica, relacionada con la metalurgia”. Y también habla de su trabajo: “Me siento muy bien como científico, en especial cuando comparo mi trabajo con el de colegas que están en Europa, estamos felices de que nos paguen, y bien, por lo que nos gusta hacer”.

Fainstein es doctor en física, estudió en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) los dos primeros años de las carreras de física e ingeniería, hasta que ingresó al Balseiro.

Más sobre el IB

El Balseiro fue creado a principios de 1955, a través de un convenio firmado entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo. Funciona de manera integrada al Centro Atómico de Bariloche, “con laboratorios de punta en investigación y desarrollo a los que acceden los estudiantes para sus prácticas”.

La meta del IB es “aportar al crecimiento del país en ciencia y tecnología, a través de la formación de científicos y tecnólogos”.

El centro de estudios de Bariloche recibe el nombre de Balseiro en homenaje al científico cordobés José Antonio Balseiro, primer director del instituto y uno de sus impulsores.
 

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