Ovación
Martes 17 de Mayo de 2016

Ya sin ilusión, Osella da la cara

El DT de Newell's le quiere poner el cuerpo a la situación y no dejar el cargo como un "cobarde". Es consciente de que los magros resultados le quitaron la poca chance que tenía de continuar en el cargo.

"Osella va a dirigir el domingo", le confió a Ovación un allegado al cuerpo técnico ratificando una vez más la continuidad del DT. Y que saldrá al campo de juego del Coloso Marcelo Bielsa para afrontar la situación cargada de una crisis que no es de ahora si no desde hace un largo tiempo. Lo más sencillo hubiese sido dar un paso al costado y no tener que enfrentarse al cuestionamiento de los hinchas en la despedida frente a Atlético Tucumán, pero "eso sería de cobarde". La idea será continuar en el cargo y que luego la nueva comisión directiva tome una resolución al respecto. Por supuesto que es consciente que aquel crédito que había obtenido en el clásico se terminó de agotar con las dos derrotas consecutivas en las últimas fechas, ante Defensa y Justicia y Temperley.

"Hay que hacer frente a todo esto y poner la cara", insistieron las voces consultadas por este diario. El entrenador sabe que quedó en el medio de las críticas de los rojinegros hacia dirigentes y jugadores. Y que fue quien más perdió en todo esto, porque los directivos tienen los días contados para partir y hay futbolistas que están en la misma situación. Entonces, no tienen mucho para perder. Sí Osella, quien aspiraba a estar al menos entre los candidatos a conducir al próximo plantel. Hoy sabe que esa chance se evaporó.

Osella se dio cuenta de que la derrota del domingo sepultó cualquier ilusión de permanecer en el club. Si aún le quedaba una luz de esperanza esa se apagó con la derrota ante Temperley. "Esto invita a que cualquiera que piense en nosotros para continuar tras las elecciones se despegue. Invita a poner en consideración cualquier nombre de técnico menos el mío", disparó con los nervios de punta el conductor rojinegro. Y tiene razón en sus análisis y dichos, porque aquellas agrupaciones que lo tenían en la consideración comenzaron a dar pasos hacia atrás y mirar hacia otro lado. Empezaron la retirada y a revisar la idea. Hoy Osella sigue siendo el DT, aunque por sus palabras, gestos y palabras entiende que su ciclo tiene punto final.

Osella tenía expectativas de seguir. Más aún después del clásico. Sabía que si medianamente obtenía algunos buenos resultados su nombre podía estar en análisis. De hecho tuvo reuniones con algunos integrantes de agrupaciones que se presentarán en las elecciones y hasta elaboró un plan de trabajo, de pretemporada y nombres de jugadores que pretendía tener en el plantel. Todo esto parece haber quedado archivado. Y no por especulaciones periodísticas, si no que se desprenden de las propias palabras de un entrenador que se abrió por completo y tiró todo lo que pensaba. Quizás a manera de descarga por la bronca acumulada porque seguramente consideró que los futbolistas no lo defendieron donde deben hacerlo: en la cancha.

El entrenador sabe que está solo y que la lucha por permanecer en el cargo después de junio es una utopía. Nadie saldrá a respaldarlo, porque es consciente de que la dirigencia está ausente. ¿Quién va a hablar del presente, de los jugadores o de la conducción técnica? Nadie. Todos están en retirada y otros ya lo hicieron cuando se desató el vendaval y hasta se convirtieron en opositores. "Todo lo que sucede en Newell's es muy profundo y hay grandes culpables", contó una fuente cercana al cuerpo técnico. No está equivocado en el razonamiento porque en Newell's sólo se espera que llegue el final del campeonato y el día de las elecciones para entregar la llave del club. Si no hay conducción desde arriba es muy difícil que el resto pueda funcionar sin sobresaltos.

A todo esto, no sólo la dirigencia —los pocos que quedaron— aguarda el momento para partir, sino que hasta hay jugadores referentes con contrato que pusieron en duda su continuidad. Primero fue Ignacio Scocco tras la caída con Defensa y Justicia y luego Maxi Rodríguez en la goleada en Junín frente a Sansinena. En el medio de toda esta situación en la que muchos esperan partir quedó el cuerpo técnico, el único que pretendía luchar por quedarse y/o tener chances de ser apuntado por el presidente que sea elegido por el voto popular.

Osella se abrió por completo. Explotó con la pobre presentación de su equipo y fue por más en sus declaraciones. Duras y concretas. Y que seguramente no deben haber caído muy bien en el seno del plantel, con el que se reencontrará hoy por la mañana. Pero sabe que quedó jugado y que su ciclo parece tener un final que no esperaba.

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