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Domingo 26 de Julio de 2015

Ya estamos en octubre

Los candidatos entran en la recta final de la campaña para las primarias con distintos estados de ánimo. Mientras, en el Poder Judicial se sigue respirando un clima cuasi deliberante tras los últimos gestos del gobierno

 Mauricio Macri no podía creer los resultados cuando le acercaron la planilla del escrutinio en el ballotage porteño de hace una semana. Uno de los que presenció el momento le confesó a este cronista que temió que allí mismo se anunciara la declinación a la candidatura a presidente del jefe de gobierno porteño. “Fueron un par de minutos de enorme tensión y silencio. Yo temí lo peor”, graficó el dirigente del PRO. El resto fue historia conocida, incluida la declaración de Macri cuando dijo que, de haber perdido, hubiese acabado su carrera política.

Una hora y media de retraso para salir a celebrar el triunfo por apenas tres puntos de diferencia con Martín Lousteau, el video presentado entre los asistentes a Costa Salguero en donde se mostraba la cercanía del candidato con la gente y un discurso de Macri que viene siendo decodificado como nunca antes había pasado con una pieza oratoria del partido amarillo. Si algo caracterizó a este partido fue la simpleza del discurso siempre directo. El estratega Jaime Durán Barba fue el que acuñó la idea de que siempre hay que estar alejado de mensajes alambicados y recurrir a conceptos sencillos. Por eso, asistir a las nuevas posiciones del ingeniero porteño descoloca a propios y a observadores.

¿Cambió Mauricio y “peronizó” su estrategia? ¿Es gatopardismo verbal para no cambiar nada en los hechos defender Aerolíeneas Argentinas, la jubilaición e YPF en el Estado? Y así, tanto más.

Como si fuera presidente. El sciolismo no oculta la felicidad por estos días. El virtual empate en la Capital Federal envalentó al gobernador de Buenos Aires, que se mueve como si ya fuera presidente de la Nación. Ante empresarios presenta a sus actuales colaboradores como lo haría un jefe de estado (Silvina Batakis es su explicadora oficial de la economía, y algunos la señalan como eventual ministra) y planea más giras internacionales para mostrarse como confiable.

No consiguió el abrazo con Fidel Castro, pero sí con su hermano justo después de que Barack Obama reabriese la embajada de los Estados Unidos en Cuba. Parece que Scioli siempre cuenta con una ayuda extra para hacer las cosas en el lugar indicado y en el momento indicado.

No llega al ballotage. Por su parte, Sergio Massa decidió jugar al todo o nada. Cree que el zigzagueo de Macri lo favorece y exhibe algunas encuestas que lo sostienen en dos dígitos a la hora de la intención de voto.

Los dirigentes que no se fueron de su lado dicen que el tigrense debería fortalecer la chance de ser el fiel de la balanza en un eventual ballotage al que, a hoy y con total franqueza, no llegaría.
De hecho, en el despacho del secretario general de la presidencia se analiza el último sondeo terminado esta semana. Con todas las prevenciones de lo que implican las encuestas (el papelón en la Capital fue estrepitoso) el kirchnerismo entiende que nadie ganará en la primera vuelta de octubre.

Los números fríos dicen que Daniel Scioli obtendría un 38 por ciento, contra un 31 de Mauricio Macri. La proyección de indecisos no permite al peronismo alcanzar los 10 puntos de diferencia por encima del 40 por ciento, y mucho menos el 45. La novedad, dicen desde ese mismo despacho, es que en la segunda vuelta el triunfo del PRO no aparece para nada asegurado como se creía hace un mes.

Cristina disfruta. ¿Y la presidenta? “Disfruta del momento. Piensa en su salida”, confiesa en estricto off un secretario de Estado. No deja de ser extraño que Cristina Fernández disfrute del momento ya que las variables económicas crujen más ruidosamente de lo que se esperaba antes del 10 de diciembre. Y no sólo se habla del fenómeno del dólar libre, muchas veces azuzado por los sectores de siempre, sino de cuestiones relacionadas con el comercio exterior y, sin dudas, con la velocidad de emisión de dinero imparable para alimentar la necesidad política de este momento.

“No esperen ninguna decisión distintas a las que conocen”, dijo el mismo secretario de estado. “Cristina quiere irse aplaudida en la Asamblea legislativa después de ponerle la banda a su sucesor”. Traducido: que se arregle el que venga.

La pelea en la Justicia. Donde continúa el clima cuasi deliberante es en el Poder Judicial. Los apartamientos de los jueces Luis Cabral y Claudio Bonadío son apenas la punta del iceberg de la situación. El gobierno ya ha desechado la posibilidad de imponer el nombre de Roberto Carles en la Corte Suprema.

Raro contrasentido: hace un mes reclamaba certificados de salud y vacunas al día de Caros Fayt acusando al centenario juez de no permitir el funcionamiento normal del Tribunal y hoy no reúne ni a las comisiones del senado para cubrir la vacante de Raúl Zaffaroni.

¿Son necesarios o no los 5 miembros? Se sabe que Carlés no pasa el filtro de las dos terceras partes del cuerpo. Entonces, ¿por qué no proponer otro jurista que sea respetado por todos? Porque nunca al kirchnerismo le interesó la agilidad de la corte sino hombres y mujeres que garanticen fallos a su favor.

Sin embargo, la novedad más saliente vendría ni bien termine la feria judicial ya que en los pasillos de los tribunales se habla de una nueva resolución que complicaría la situación procesal del vicepresidente de la Nación. Amado Boudou concurrió hace dos días al acto de apoyo a Daniel Scioli en Parque Norte. Fue evidente el operativo escape de muchos gobernadores y candidatos que evitaban la foto con el ex hombre de la UCEDE.

De conocerse un nuevo revés judicial contra Boudou se estima que la presidente le ordenará despedirse con anticipación de los escenarios públicos, mucho antes del 10 de diciembre en donde concluirá, sin dudas, su pobre carrera.

 

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