Opinión
Lunes 31 de Octubre de 2016

¿Y la austeridad?

Se lo analice por donde se lo analice el gasto que insumen las cámaras de Senadores y Diputados de Santa Fe es cuanto menos un despilfarro de fondos públicos

La Legislatura de la provincia de Santa Fe se ha convertido en una máquina de devorar billetes: tiene actualmente un gasto diario, en promedio, de 4,3 millones de pesos y pasará el próximo año a consumir casi 6 millones cada 24 horas. Es lo que surge al analizar el proyecto de presupuesto 2017 que presentó el gobierno de Miguel Lifschitz y al que se puede acceder en santafe.gov.ar, que contempla la friolera de 2.133 millones de pesos para la Legislatura (838 millones para el Senado y 1.295 para Diputados). Representa un aumento del 35% comparado con los fondos que gastará este año (1.575 millones). Esta suba se ubica muy por encima del 17% de inflación que proyecta el gobierno nacional para el 2017.
Se lo analice por donde se lo analice el gasto que insumen las cámaras de Senadores y Diputados de Santa Fe es cuanto menos un despilfarro de fondos públicos. Esto queda más en evidencia si se lo compara con otras áreas del propio Estado provincial. Sólo por dar algún ejemplo: el presupuesto para el 2017 prevé para la Legislatura 2.133 millones de pesos, mientras que para el Ministerio de la Producción destina 519 millones; el de Cultura 408 millones; y el de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva tan sólo 122 millones. Y si se lo compara por cantidad de empleados, la Legislatura cuenta con 1.470 agentes (entre planta permanente y transitoria), en tanto los ministerios de la Producción con 825, de Cultura con 931 y de Ciencia con 92.
El derroche del dinero de los contribuyentes también queda al desnudo cuando se coteja la Legislatura local con la de la provincia de Córdoba (que desde 2001 tiene un sistema unicameral): el presupuesto de la de Santa Fe es más de tres veces superior. Los 70 parlamentarios cordobeses poseen para el corriente año un presupuesto de 476 millones de pesos y cuentan con sólo 584 empleados, mientras que los 69 legisladores santafesinos (50 diputados y 19 senadores) terminarán gastando este año 1.575 millones y tienen 1.470 agentes.
La planta de personal de la Legislatura santafesina se viene engrosando como capas geológicas que se van acumulando de la mano de senadores y diputados que suelen contratar a parientes y amigos, y éstos luego continúan allí más allá de los cuatro años de mandato de estos legisladores. Todo esto mientras hay otras áreas críticas del Estado provincial donde se necesita más personal, como salud, educación y seguridad.
El otorgamiento discrecional de subsidios por parte de los legisladores también es un tema por demás de polémico, que senadores y diputados prefieren mantener en el secreto y el oscurantismo. Así, el proyecto de presupuesto para 2017 contempla para el Senado santafesino, entre otros múltiples gastos, 149 millones de pesos en el rubro "ayuda social", que en los hechos representa que cada legislador podrá repartir a su piacere 7.450.000 pesos anuales en carácter de "subsidios". Dinero que en el mejor de los casos se utiliza para hacer clientelismo y en el peor va a parar a "fundaciones" y/o personas cercanas al propio legislador.
La Legislatura santafesina sigue reproduciendo los vicios de la vieja política, esa que todos los partidos dicen públicamente combatir. Así, en la práctica el corporativismo de las fuerzas que integran el Senado y Diputados funciona a la perfección a la hora de defender sus privilegios. De la famosa "austeridad republicana", al menos en la Legislatura santafesina no hay ni noticias.

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