Cartas de lectores
Jueves 01 de Septiembre de 2016

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Mensajes recibidos en la redacción del diario.

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Ya que potenciamos tanto el uso de la bicicleta sería prudente prohibir su circulación por las calles con carriles exclusivos. El espacio de circulación es angosto y para esquivarlas hay que invadir el carril de taxis y colectivos.

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Para combatir la inseguridad lo primero es terminar con la impunidad. En Rosario tenemos un ejemplo concreto: los controles de alcoholemia. A partir de ellos bajaron los accidentes considerablemente por las penas que aplican. Si alguien que arrebata un celular sabe que si es capturado va un mes preso sí o sí, lo va a pensar dos veces, y no como ahora que están media hora y salen. Lógicamente hay que incrementar las políticas sociales, pero no más impunidad...

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Ya que son tan fanáticos del fútbol... ¿Y si el Estado le da 3.000 millones de pesos al Hospital Garraham y que el fútbol junte tapitas? ¡Deberíamos elegir por esta opción!

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Rotular los cascos de motociclistas no está ni bien ni mal. Eso sí, que no aprovechen para cobrar las calco. Acá en Rosario está lleno de vivos. Recuerden el "curro" de los polarizados y la revisión técnica obligatoria.

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Avellaneda y Junín, 18 horas. Salen de la cancha de Central, 20 inspectores de tránsito, conductores de motos sin casco de a docenas, ¡no paran a ninguno!

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Están destruyendo el ex Batallón 121. Están derrumbando sus galpones, salones, los casinos, están terminando con un espacio el cual le pertenece a cada santafesino, haciendo con él lo que más les conviene a unos pocos. Llenan sus bolsillos a costa de nuestra salud. Cientos de árboles descansan en el piso luego de ser acechados por las topadoras, escombros, miseria y hasta la bandera argentina más larga del mundo esta allí abandonada. El futuro de Rosario esta condicionado por el accionar del gobierno provincial en complicidad del local. Se niegan a realizar los estudios de impacto ambiental como lo ordenan innumerables tratados internacionales mientras avanzan las obras. Esto que están haciendo con la reserva natural más grande de la región no es más que un genocidio silencioso, y quien no intervenga para su preservación será un cómplice del robo más grande de la historia de Santa Fe.

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