Barack Obama
Domingo 23 de Octubre de 2016

Voto latino: un electorado en disputa que puede definir las elecciones residenciales

Unos 27,3 millones de iberoamericanos están habilitados para elegir el 8 de noviembre al próximo presidente entre Clinton y Trump.

La creciente comunidad latina volverá a tener un rol potencialmente decisivo en las elecciones de Estados Unidos, tras una campaña marcada por el discurso anti-inmigrante de Donald Trump y por los esfuerzos de Hillary Clinton para capitalizar el descontento de los hispanos con las posturas de su rival. Una cifra récord de 27,3 millones de latinos están habilitados para votar el 8 de noviembre, y se prevé que unos 13 millones de ellos efectivamente vayan a sufragar, la inmensa mayoría de aquellos que están registrados para poder participar de las elecciones.

Una encuesta de alcance nacional elaborada por la Asociación Nacional de Funcionarios Electos y Designados (Naleo) proyectó esta semana que la candidata demócrata aglutina el 68 por ciento del voto latino, frente al 19 por ciento que araña su rival republicano. De confirmarse, estos resultados ratificarían la inclinación histórica de esta comunidad por el Partido Demócrata. Además del peso efectivo de la cantidad de votantes latinos, el hecho de que muchos de ellos residan en gran número en Estados como Florida, Colorado, Arizona y Nevada, distritos claves para ganar las presidenciales, realza la importancia de ese sector del electorado. La relevancia se acrecienta con el dato de que, de todos los ciudadanos habilitados para votar en Nevada, el 26,5 por ciento es latino, mientras que en Florida son 22,5 por ciento, en Colorado el 20,7 por ciento y en Arizona el 29,6 por ciento.

En ventaja. El actual presidente, el demócrata Barack Obama, ganó Nevada, Florida y Colorado en las últimas elecciones de 2012, pero en aquella ocasión Arizona fue para su rival republicano Mitt Romney. El trabajo de Naleo proyecta que en el caso de Arizona, Clinton cosecharía un 72 por ciento de votos entre los latinos, mientras que Trump alcanzaría un 12 por ciento, mientras que en los otros tres Estados volverían a imponerse los demócratas como cuatro años atrás, gracias en gran parte a ese apoyo latino.

En relación al voto hispano, la especialista en temas vinculados a esta comunidad del Pew Research Center, Ana González, señaló que en las elecciones de noviembre Clinton recibirá "un porcentaje parecido al que obtuvo Barack Obama en su segunda elección". Al mismo tiempo, la investigadora sostiene que a tres semana de la contienda, "Trump está obteniendo un porcentaje bastante más bajo que lo que obtuvo Romney, sobre todo si se lo compara con lo que consiguió George W. Bush en 2008, que rondó el 40 por ciento de los votos" entre los latinos.

A diferencia de elecciones anteriores, el tema de la inmigración irrumpió como principal eje de la campaña gracias a las polémicas declaraciones del magnate republicano que de manera insistente puso en el centro de su mensaje la oposición a la llegada de extranjeros a Estados Unidos.

La construcción de un muro que divida la frontera terrestre con México, propuesta que incluía además la promesa de que sería financiado por el país limítrofe, el endurecimiento de la leyes anti-inmigrantes y el compromiso de deportar a los ilegales, que se calculan son unos 11 millones, son la base de la que partió la campaña republicana de Trump. A eso se suma sus cotidianos exabruptos contra los inmigrantes, principalmente a los ilegales, a quienes señala como la causa de muchos de los males que aquejan a su país, e incluso los ha vinculado al terrorismo, expresiones que para algunos especialista tienen un impacto relativo entre una comunidad latina que ya empieza a dar señales de dejar de ser uniforme.

El plan de Obama. Por el contrario, Hillary Clinton prometió promulgar una reforma migratoria durante los 100 primeros días de su gobierno y frenar la deportación de millones de indocumentados, algo que ya había intentado hacer Obama a través de un proyecto que preveía regularizar a 5 millones de personas. Sin embargo, la iniciativa naufragó en la Corte Suprema, luego que distintos gobernadores impugnaran ante la Justicia la potestad de impulsar una reforma de esa envergadura por decreto.

En la recta final de la contienda electoral, los principales partidos afinan la estrategia para intentar persuadir a los votantes latinos a votar en un país donde el sufragio no es obligatorio. Estos intentos tienen fundamento. Una reciente encuesta de Pew Research Center (PRC) anticipa una posible caída en la participación de los votantes, en referencia a las últimas elecciones presidenciales, en especial entre los «millennials», los jóvenes de entre 18 y 35 años. Los datos arrojan que el 69 por ciento de los votantes latinos registrados, de cualquier edad, aseguró estar "absolutamente seguro" de que participará de las elecciones de noviembre, 9 puntos menos que cuatro años atrás. Mientras que en el sector juvenil, la caída es más pronunciada, ya que sólo el 62 por ciento de los jóvenes consultados afirmó que concurrirá a votar, un 13 por ciento menos que en 2012, cuando la participación e ese grupo fue del 74 por ciento.

Lo cierto es que las diferencias generacionales forman parte de un proceso más amplio de transformaciones hacia dentro de comunidad latina que podrían derivar en sorpresas electorales. "La comunidad hispana no es monolítica, tiene ciudadanos con diferentes realidades" dijo Ana María Salazar, ex funcionaria de la administración de Bill Clinton, que además consideró que entre los latinos "hay situaciones jurídicas muy diferentes que se manifiestan en distintos intereses de sus sectores".

La especialista en temas relativos a América latina diferencia por ejemplo la situación de los puertorriqueños, comunidad donde "hay muy pocas personas indocumentadas", de la mexicana, país de donde provienen buena parte de los inmigrantes sin papeles, o de los centroamericanos, "que poseen una situación jurídica diferencial de residencia, que es la forma en la que Estados Unidos se hizo cargo de su papel en las guerras centroamericanas". Salazar se detuvo en particular en los cambios experimentados por los cubanoamericanos de Florida, "todavía vinculados a la vieja guardia" identificada con el voto republicano. "Esta elección seguramente definirá si esta comunidad sigue manteniéndose republicana o empezamos a ver una comunidad que refleja más las necesidad propias sobre los intereses de los hispanos en general", concluyó.

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