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Jueves 21 de Julio de 2016

Volvió el tren urbano a la capital santafesina y chocó a las pocas horas

El transporte turístico y experimental volvió a operar después de un largo parate por problemas técnicos. Colisionó contra un auto.

El tren urbano de la capital provincial, una atracción a la que no se le ha podido probar aún su eficacia como subsistema de transporte público, ha vuelto a correr por las vías de su recorrido experimental de algo más de 4 kilómetros. Fiel a su historia, este nuevo debut estuvo teñido de dificultad: chocó con auto que no advirtió que la formación venía marchando.

La historia del tren urbano es una sucesión de hechos inesperados que se han confabulado para que nunca pudiese marchar más de pocas horas: roturas, cambio de recorrido, choques, aunque ningún inconveniente adquirió todavía la magnitud del bizarro accidente en la que un peatón chocó al tren. Aunque suene increíble el incidente forma parte de la corta y nutrida historia del tren urbano con la declaración del involucrado ante la policía admitiendo que venía distraído y en tal condición cruzó la vía sin darse cuenta de la presencia del vidriado frente del amarillo transporte.

En el caso del peatón no hubo consecuencias físicas, fuera de algún golpe y el mayúsculo susto sumados al protagonismo de una de las anécdotas urbanas más curiosas que hayan existido.

Coincidentemente el conductor del vehículo colisionado por el tren, un Renault 12 color verde, manifestó que chocó con el tren y también dijo que venía distraído. Delante suyo cruzó la vía otro vehículo y a su turno él hizo lo propio sin haberse cerciorado que no viniera el tren.

Ello demuestra que, pese a todos los anuncios, los santafesinos se han acostumbrados a que el tren urbano no anduviera y por eso el chofer del R12, un jubilado llamado Martiré Fleitas, cuando circulaba por calle Maipú no tuvo el cuidado necesario al llegar a intersección con Pedro Víttori, por donde pasa la vía.

Es que en rigor, el tren recién había recobrado su movimiento poco rato antes luego de esperar algunos meses que se consiguieran las piezas de repuesto que se requirieron para repararlo. Ayer seguía andando y las autoridades cruzaban los dedos para que ello se suceda en un período suficientemente largo como producir tres efectos necesarios a una inversión que ha costado millones. Primero, que los santafesinos se acostumbren y lo adopten para ir en escasos minutos desde el Puente Negro al Boulevard Gálvez.

Segundo, para que el tren urbano pueda ser incorporado por los ciudadanos como un transporte público más que como una atracción de esparcimiento en el que hacer un paseo esporádico. Sin frecuencia y consumo de pasajes no cerrará ninguna ecuación para su mantenimiento que el Municipio ha concedido, de modo provisorio, a una empresa privada. Por lo que tuvo una discusión con los concejales opositores todavía no saldada del todo.

Y finalmente para romper la mufa que la leyenda urbana ya tejió sobre la formación y construir un prestigio, lo cual nunca se lo pudo ganar todavía por sus recurrentes paralizaciones, que le permita disipar la consideración negativa que le tienen muchos santafesinos.

Fleitas salió ileso aunque asustado de su accidente. El tren también y sigue marchando, aunque deberá enfrentar la nueva polémica que en torno suyo no tardó en venir cuando se hizo notar que, de acuerdo a las calcomanías oficiales pegadas en su parabrisas, su certificación de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) venció el 16 de junio pasado.

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