La ciudad
Lunes 13 de Febrero de 2017

Volvieron a Rosario las fiestas electrónicas y no hubo ningún incidente

Unas tres mil personas bailaron el sábado a la noche en Metropolitano. Hubo música, diversión y presencia de todos los niveles del Estado

"Por fin". Fue una de las frases más escuchadas el sábado a la noche entre los algo más de 3.000 asistentes a la primera fiesta electrónica con el nuevo protocolo provincial de control para eventos masivos, que lleva vigente apenas diez días. Después, adentro del salón Metropolitano, el set del DJ Nick Warren fue un show de música y luces.

La promotora de la fiesta, Lado B Producciones, estuvo muy encima de todos los aspectos relacionados con los controles. Es que, además de haber firmado como responsables del evento, como es obligatorio después del decreto provincial del 1º de febrero, una nueva tragedia —más con la reciente de Arroyo Seco— se habría llevado puesta una agenda de futuros show de famosos DJ anunciados para el corto y mediano plazo.

Las fiestas electrónicas en Rosario ganaron masividad en los últimos años, lo que trajo aparejada una serie de problemas similares a los que aún ocurren en otros tipos de eventos, como conciertos de rock o deportivos. Los excesos ganaron escala. Las sucesivas tragedias como las de Time Warp y Punta Stage destaparon la falta de otro tipo de controles, connivencia y opacidad de algunos organizadores. Pero, de momento, se sigue apuntando básicamente al consumo de drogas sintéticas.

Lo cierto es que en una recorrida de este diario, antenoche, al calor de la música de quien alguna vez fuera un empleado de una tienda de disco y hoy es uno de los DJ ingleses más renombrados, lo que se vio es que el consumo de sustancias poco difiere del que se da en muchos otros espectáculos públicos.

Eso sí. Había agua gratis con dispensers distribuidos dentro del salón. Aún así, las barras de bebidas tuvieron trabajo. También había frutas y licuados y hasta promotores de convivencia, que buscaban aconsejar o recomendar sobre consumo responsable. Se hace difícil pensar en trasladar una movida de ese tipo a un "espectáculo deportivo" u otro tipo de recital.

En este sentido, Franco, de 24 años, si bien dijo estar de acuerdo con los controles, consideró que "en lugar de cancelar la fiesta, deberían cancelar a los dealers, porque falopa hay en los recitales, en la cancha y hasta en las oficinas".

Para Federico, otro joven de casi 30 años, la organización del show fue "increíble". Junto con un grupo de amigos pagaron 15 mil pesos por una mesa en la zona VIP del salón.

Ningún nivel del Estado faltó al show. Afuera y adentro del predio hubo personal de la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana municipal y efectivos de la Unidad Regional II de la Policía de Santa Fe, Policía Federal y Gendarmería Nacional.

Abrieron autos, muchos tuvieron que sacarse el calzado o la gorra y hasta abrir los paquetes de cigarrillos. El fruto de la requisa, a las dos de la madrugada, cabía dentro de una caja de cartón: algunas pastillas, chupetines y poco más.

Desde la Municipalidad señalaron que "no hubo que lamentar ningún tipo de inconveniente" y que el encuentro se desarrolló "con absoluta normalidad, pudiendo los asistentes disfrutar de la música de un artista internacional en un marco de seguridad".

Al promediar la madrugada, la tranquilidad en la zona de las ambulancias era muy distinta de la situación del año pasado. Los paramédicos no habían atendido más que un pequeño corte.

"En la ciudad seguimos trabajando para que los lugares de encuentro que prefieren los jóvenes cuenten con la seguridad suficiente para preservar la salud de todos", sostuvo el secretario de Control y Convivencia, Gustavo Zignago.

La música del DJ de Bristol se extendió por casi cinco horas. La gente bailó y celebró cuando en las pantallas se anunció la fecha de la próxima fiesta.

fiesta. El DJ inglés Nick Warren tocó casi 5 horas en Metropolitano.

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