Edición Impresa
Domingo 09 de Junio de 2013

Volver al pasado

Cabarets cerrados en Pichincha, llegada de trenes para unir Rosario con Buenos Aires, repetidas puestas en escena en el Concejo y opositores que finalmente dejaron de lado el disfraz de frentistas para asumirse como tales.

La agenda mediática rosarina de las últimas semanas es una remake de otros tiempos. Cabarets cerrados en Pichincha, llegada de trenes para unir Rosario con Buenos Aires, repetidas puestas en escena en el Concejo y opositores que finalmente dejaron de lado el disfraz de frentistas para asumirse como tales.
  Así, esto de volver al pasado va dando coloridas pinceladas que vale la pena analizar:
  • El cierre de La Rosa Sexy bar, en el mítico barrio de Pichincha, despertó otra vez eternos debates. De acuerdo a un trabajo publicado por María Luisa Múgica, del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), ya entre 1874 y 1932 se había impuesto en Rosario un sistema de prostitución reglamentada que combinaba aspectos sanitarios, político-administrativos y policiales válidos tanto para prostitutas como para casas de tolerancia. Es más, la ciudad fue la primera en Argentina en implementar este tipo de sistemas de control.
  En las primeras décadas del siglo XX el municipio ya tenía patentadas a quienes ejercían la prostitución y emanaba ordenanzas para encuadrar a las casas de citas. Hoy, en 2013, el Concejo debate tergiversaciones de rubro y algunos gritan a los cuatro vientos por el cierre de los cabarets.
  Las alternadoras que estaban la noche de la clausura en La Rosa también estaban censadas por el municipio y controladas sanitariamente. Ahora tal vez pueblen algunos de los cientos de privados que se diseminan por la ciudad sin ningún tipo de control. El proxenetismo debe ser castigado con toda la fuerza de la ley, pero el debate abre otra arista, la del trabajo de las alternadoras. En 1900 lo contemplaron. En 2013 dispara cuestionamientos bastante politizados.
  • Semanas atrás se celebraba la llegada de locomotoras para reactivar el ramal Rosario-Buenos Aires, un trayecto que en los 70 unía en cuatro horas Rosario con Retiro. Por el 2004 se habló del tren bala, ahora se aplaude que por lo menos vuelva el viejo tren lechero. Habrá que ver cuantos anuncios más llegan antes de que el tren sea una realidad.
  • El jueves el Concejo volvió a ser epicentro de una puesta en escena por los efectos de las inundaciones de diciembre en Fisherton. El arco opositor intentó en vano dejar sin efecto un veto de la intendenta a exenciones impositivas para los damnificados. Los ediles sabían que no les daban los votos para lograrlo, pero igual congregaron a los vecinos para que descargaran su furia sobre los concejales oficialistas. Hace algo más de un mes pasó lo mismo.
  Eso sí, por lo menos esta semana hubo franqueza. Eternos enemigos que paradójicamente integraron por décadas el Frente Progresista ahora se admitieron como tales e irán a las elecciones por fuera de ese arco político. En fin, es que parece que todo tiempo pasado fue mejor.

 

Comentarios