La ciudad
Martes 28 de Junio de 2016

Voló una caldera y sembró pánico e indignación en el barrio de Tablada

La explosión se desató en un laboratorio y destrozó dos casas linderas. Un hombre está internado en terapia en grave estado.

Un fuerte estruendo sacudió la madrugada de ayer a la zona sur. Faltaban minutos para las cinco cuando se produjo una explosión en una de las calderas del Laboratorio Apolo, una fábrica de productos medicinales que funciona desde hace décadas en Alem al 2900. El siniestro dejó a un hombre con heridas de gravedad, que al cierre de esta edición permanecía internado en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, y otras tres personas hospitalizadas con lesiones menores.

Dos propiedades quedaron completamente destruidas y otras sufrieron daños de consideración. Los vecinos advertían ayer que llevan varios años denunciando irregularidades en el funcionamiento del comercio, sin embargo desde el municipio aclararon que el local estaba habilitado para funcionar (ver página 7).

Con sólo caminar ayer por el pasaje Drumond, hasta donde se extienden los fondos del laboratorio, se tomaba una idea de la magnitud del siniestro. La cortada de sólo cien metros lucía completamente alfombrada de escombros, hojas y ramas. Las chapas de zinc que hasta la madrugada habían cubierto el techo del tinglado, estaban tiradas a lo largo de la calle, retorcidas como si fueran de papel.

El laboratorio Apolo funciona en un edificio de tres plantas de Alem 2967, la propiedad se extiende unos 50 metros y al fondo se encuentran los depósitos. Allí, casi sobre el centro de manzana, estaban las dos calderas que proveían de agua caliente para la elaboración de agua destilada.

En ese lugar se produjo la explosión que conmovió al barrio, cuando aún no había amanecido. "Sentimos un estruendo terrible, como el ruido de la turbina de un avión. Y cuando salimos a la calle nos encontramos con un humo blanco que no permitía ver más allá de unos metros", recordaban.

La central del 107 recibió el primer llamado alertando de la tragedia a las 4.50. Entonces inmediatamente partió al lugar un móvil del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies) y se puso en marcha el protocolo de actuación para este tipo de situaciones. En poco tiempo llegaron al lugar efectivos de la policía, bomberos, Defensa Civil y ambulancias.

Heridos. Según explicó el subdirector del Sies, Cristian Botari, los médicos del servicio asistieron a unos seis heridos. El más grave fue Juan Carlos Sánchez, un hombre de 60 años que ingresó a la guardia del Hospital Roque Sáenz Peña con quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo. Fue trasladado al Hospital Escuela Eva Perón de Granadero Baigorria donde, al cierre de esta edición, "presentaba una evolución estable", según indicaron desde el servicio.

Sánchez vivía en la casa lindera al laboratorio, junto a su mujer y sus hijos. Su hija quedó internada en el hospital Italiano por un traumatismo en el tobillo, junto a su hermanito de dos años, que también presentaba quemaduras y escoriaciones "sin gravedad", apuntó Botari.

La pareja de Sánchez recibió asistencia debido a una crisis de angustia y escoriaciones menores. Otra vecina del lugar fue trasladada al Hospital Italiano con una crisis hipertensiva.

Los médicos del Sies asistieron también a dos personas que trabajaban en la fábrica, una de ellas una mujer, Mónica Tomas. "Fueron atenciones banales, lesiones producidas más que nada por la cantidad de polvillo que había en el lugar", apuntó el subdirector del Sies.

Acumulación de vapor. La investigación del siniestro quedó en manos del fiscal Walter Jurado. Ayer a media mañana, el funcionario llegó al lugar para inspeccionar las instalaciones de la fábrica. Según explicó, los primeros indicios descartaban que un problema relacionado con el gas hubiera desatado la tragedia. "Una falla generó la explosión de una caldera, en principio fue una explosión generada por la acumulación de vapor, no de gas", explicó y aclaró que los bomberos deberán completar las pericias que permitirán determinar cómo se generó el siniestro.

El inspector de la Dirección General de Obras Particulares, Carlos Hyon, fue más gráfico. "La explosión fue producida por el aparente fallo de una caldera, fue como una especie de bomba, estalló todo", sostuvo.

El profesional realizó las inspecciones que permitieron determinar los daños en los edificios linderos, separados apenas por una medianera de los depósitos que albergaban las calderas.

Según apuntó, el taller mecánico de pasaje Drumond 2968 colapsó totalmente. Varios autos, motos, máquinas y herramientas quedaron completamente aplastadas por los escombros.

También quedó con riesgo de derrumbe una casa de pasaje Drumond 2960 que compartía medianera con el depósito fabril. Todo el muro y la mampostería se cayeron hacia adentro de la casa y complicaron su estructura, antigua con techos de bovedilla. Una casa interna de Drumond 2974 y otra propiedad lindera sufrieron daños por la caída de mampostería y chapas, pero no ostentaba daños estructurales.

A media mañana, el personal de Defensa Civil liberó el tránsito por calle Alem. Mientras tanto, en la cortada Drumond una pala mecánica intentaba remover los escombros y ramas esparcidos en la calle y las veredas.

Sobre las cintas de seguridad, los vecinos seguían atentos todos los movimientos de lo que consideraban "una desgracia anunciada".

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