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Viernes 21 de Diciembre de 2012

Vivir en emergencia en diciembre

Diciembre es un mes habitualmente complicado, al menos en Rosario y en el país.

Diciembre es un mes habitualmente complicado, al menos en Rosario y en el país. Hay exceso de calor, cortes de luz y gente muy alterada por las fiestas de fin de año. La crisis del 2001 comenzó en diciembre, mes de la renuncia de Fernando De la Rúa. Hubo varios presidentes, una grave crisis socioeconómica y disturbios sociales con muertos y saqueos. En diciembre también comenzó el corralito bancario.

Nada de lo anterior se relaciona con interpretaciones cabalísticas de la realidad, sino que es producto del azar, fortalecido por la predisposición de la gente a simplificaciones poco reflexivas. Ninguna ciudad del planeta hubiera resistido indemne el aluvión de agua que castigó a Rosario y a la región durante los últimos días. Nueva Jersey y Nueva York estuvieron en octubre en emergencia, con apagones gigantescos y víctimas, por el huracán Sandy. Varias ciudades japonesas fueron arrasadas por el tsunami de marzo del año pasado. Son dos países del primer mundo que nada pudieron hacer contra fenómenos extraordinarios de magnitud.

Suponer que Rosario podría haber resistido sin daños el temporal es una fantasía. Y buscar culpables a manera de catarsis personal es inmoral. Lo mismo que aprovechar la situación para otros fines. No es fácil que lo entiendan quienes tienen un metro de agua dentro de sus casas, los que están evacuados o quienes no tienen energía desde hace horas. Pero es la realidad. Sin embargo, al margen de las acusaciones a funcionarios y políticos de gente muy enojada se escucha de boca de  propios jefes comunales de la región que algunas obras que podrían haber aliviado la situación están pendientes desde hace años. ¿Por qué no se hacen? Por ese carril debería transitar el reclamo de la población en lugar de generalizaciones  absurdas, con piquetes incluidos, que agravan la llegada de urgente asistencia a las víctimas. También es imprescindible una profunda mirada interior para explicar cómo en un día anunciado sin recolección de residuos la bolsas de basuras desbordaban los contenedores.  Vivimos otro diciembre complicado y seguro que no será el último.

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