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Domingo 30 de Agosto de 2015

Vivir agobiados

Una encuesta nacional demuestra cómo hacen los argentinos para que sean compatibles la vida familiar y el trabajo. ¿Los hombres y mujeres viven igual las exigencias? Datos reveladores.

Trabajo y familia exigen demasiado. Y no son pocas las personas que padecen altos niveles de estrés ante la imposibilidad de hacer todo, llegar a todo y encima hacerlo bien. ¿Es posible balancear la vida familiar con el trabajo? ¿Se puede vivir en armonía frente a estas realidad que absorben a los argentinos? ¿Qué piensan los hombres y las mujeres que viven cotidianamente estas exigencias?
  Por primera vez en el país, un equipo de investigación y una organización no gubernamental testearon, a través de una encuesta, cuál es la percepción de los argentinos respecto a las exigencias en ambos campos de la vida cotidiana. Casi 8.000 personas de todo el país, incluidos los rosarinos, respondieron a la pesquisa que arrojó algunos datos interesantes, como por ejemplo que varones y mujeres perciben de manera distinta las demandas del hogar y las del trabajo. Los hombres se sienten más “reclamados” por la familia y las mujeres presentan una mayor capacidad para conciliar los dos ámbitos.
  Para dar batalla a las consecuencias de las demandas actuales, en la Argentina ya hay empresas que implementaron medidas para disminuir el estrés y así preservar a sus empleados. Algunas de estas acciones son, por ejemplo, posibilitar horarios flexibles para que los padres puedan asistir a reuniones o actos de los chicos, conceder licencias adicionales por maternidad, paternidad o fallecimiento de un familiar directo, crear guarderías en el lugar de trabajo y hasta un lactario para que las madres no interrumpan el amamantamiento. Igual, queda un largo camino por recorrer.
  Según la investigación, que comenzó el año pasado, impulsada por el Centro Conciliación Familia y Empresa del IAE Business School de Buenos Aires, la investigadora del Conicet Belén Mesurado y el Consejo Publicitario Argentino, las personas que perciben un mayor conflicto en la conciliación de la familia y el trabajo sufren un mayor nivel de estrés y poseen un alto deseo de dejar su empleo.
  Generalmente perciben que su trabajo interrumpe los tiempos que deberían dedicar a su familia y que sus seres queridos a su vez “cortan” los tiempos de trabajo. Es muy frecuente que estas personas reciban quejas del entorno familiar respecto al tiempo que dedican al trabajo.
  La encuesta también demostró que las personas con hijos no tienen mayores conflictos que las personas sin hijos, es decir que los chicos no representan un problema en particular. Sin embargo, se detectó que quienes tienen hijos reciben más apoyo familiar en su proyecto profesional.
  Las preguntas evaluaron si el trabajo interrumpe los espacios o tiempo requeridos para la familia o si por el contrario a es la familia quien corta el tiempo y lugar necesario para trabajar. A su vez, midió la percepción de la capacidad para compatibilizar ambos ámbito y evaluó cómo se percibe el reclamo familiar de mayor participación e involucramiento en el ámbito doméstico.

La encuesta

  La investigación se realizó a unas 8.000 personas de todo el país. De ese total el 63 por ciento fueron mujeres y 37 por ciento hombres. Del total, la mayoría estaba en pareja y el 32 por ciento tiene dos hijos. El resto varía entre ninguno y tres hijos o más.
  En cuanto a la ocupación, la respuestas provinieron mayormente de personas que se desempeñan en profesiones de servicios (26%) y empresarios (22%). También respondió gente que trabaja en el ámbito educativo, en el sector público, en el comercio y en el ámbito de la salud. De ellos, el 53 por ciento ocupa un cargo de operario o empleado. Vale decir que la encuesta arroja una muestra de la clase media argentina. La pesquisa está formada casi por la mitad de la gente del interior del país y el resto de Buenos Aires.

Diferencias de sexo

  Patricia Debeljuh, directora del centro Walmart Conciliación Familia y Empresa del IAE, en diálogo con Más señaló que el estudio que realizaron “detecta una clara diferencia de género en la capacidad para conciliar el trabajo y la familia”. Los datos muestran que el 42% de los hombres percibe que el trabajo interrumpe el tiempo dedicado a la familia. Pero sólo el 38 por ciento de las mujeres señaló este punto.
  Claramente los hombres detectan fuertes reclamos por parte de su familia. Más que las mujeres. Los varones señalaron que reciben quejas porque “no le prestan atención a la familia, porque pasan poco tiempo en el hogar y porque los suyos sienten que el trabajo es más importante que la casa”.

   Las mujeres por su parte se sienten con mayor capacidad de hacer compatible ambos ámbitos, y el 60% percibe que su familia es una fuente de apoyo incondicional para su desarrollo laboral. A la vez consideran al trabajo como un medio para darle mejores posibilidades a sus hijos.
  Otro dato analizado es el estado civil con el fin de observar si esto colabora o no con lograr el equilibrio entre familia y trabajo. Los números mostraron que las personas casadas o en pareja (60%) y las personas viudas (60%) perciben que su familia es un apoyo para su desarrollo laboral y conciben al trabajo como una fuente de sustento y calidad de vida para los suyos. En las personas separadas o divorciadas esto sucede en un porcentaje menor (51%) y los solteros (50%).

Cargos y ocupaciones

  Evidentemente las personas que tienen mayores responsabilidades laborales tienen un mayor “tironeo” entre la familia y el trabajo. De hecho, la muestra destacó que quienes ocupan cargos de directores o jefes tienen más dificultades para conciliar los dos ámbitos que quienes se desempeñan como encargados, supervisores y que los empleados u operarios.
  En concreto, el 44% de los directivos siente que su trabajo les quita tiempo para su familia, lo mismo le sucede al 40% de los encargados y un 36% de los empleados también lo percibe.
  En tanto, el 17% de los directivos considera que la familia interrumpe los tiempos que debe dedicar a su trabajo, los encargados un 17% y los empleados un 12%.
  En el caso de los directivos, dicen que el 36 % de sus familias se queja del tiempo que dedican a su actividad profesional y en menor medida los cargos más bajos; y a su vez, el 62% de los directivos piensa que esa dedicación laboral tiene como fin darle mayores posibilidades económicas, educativas y sociales a su familia.
  “Lo que estamos viendo es que hay personas que prefieren ganar menos pero tener más tranquilidad y calidad de vida, o contar con flexibilidad laboral. Esto es lo que se llama el salario emocional”, explicó Debeljuh, que también es consultora de empresas.
  “En definitiva se deduce que integrar la vida familiar con las exigencias del ámbito laboral es un tema del que mucho se habla y nos interpela todo el tiempo pero no hay soluciones mágicas a la vista. Poder alcanzar esta integración es siempre una decisión personal. Cada uno puede elegir entre quedarse más tiempo en la oficina —y esto implicará que la familia espere en casa— o decidir que el trabajo espere hasta mañana y eso supondrá llegar a tiempo al hogar. Sin embargo, el ámbito laboral puede apoyar y acompañar esta decisión de cada trabajador en la medida en que le facilite hacerse cargo de sus responsabilidades familiares”, subrayó.

  Todavía se puede participar en la encuesta y dar a conocer cuál es tu situación personal respecto al equilibrio trabajo familia. Para ello ingresar en http://www.haceelclickhoy.org/

50 horas por semana

Paola Delbosco, profesora del Centro de Conciliación Trabajo y Familia apuntó datos de una investigación sobre la conciliación familia y trabajo en dirigentes de empresa de toda Latinoamérica. “La media es de 50 horas por semana al trabajo y alrededor de 12 a 14 a los hijos. En general, las mujeres encuestadas muestran mayor satisfacción laboral y menos sobre la vida familiar”, contó en una publicación de la escuela de negocios IAE.
  “Uno de los datos que más me llamó la atención es que quienes dedican entre tres y cuatro horas por día a la familia están más satisfechos laboralmente”, expuso.

Teletrabajo. El teletrabajo se ha implementado en muchos casos para dar una respuesta a la necesidad de trabajar desde el hogar y así pasar más tiempo allí. Y si bien funciona en muchos casos, la encuesta demostró que estas personas sienten mucho más fuerte la interrupción del trabajo por parte de la familia.

Qué hacer

Guillermo Fraile director del Centro Walmart Trabajo y Familia del IAE escribió un artículo donde señala algunos consejos que pueden ayudar a disminuir tensiones y tener mejor calidad de vida. Entre los consejos señala:
• Aprender a decir que no: El único capaz de conocer tus límites personales y laborales para llevar una vida armónica, sos vos mismo. Pero no alcanza con conocerlos, hay que implementarlos.
• Vivir el orden: tener los objetivos claros.
• Foco de concentración: Hay un sabio refrán que constituye todo un plan de acción. “Haz lo que debes y está en lo que haces”. Si uno está trabajando, entonces, que verdaderamente trabaje; si se está en la casa con los hijos y su cónyuge, entonces que se esté de veras con ellos.
• Saber negociar con uno mismo y no con la familia. El gran atractivo que pueden tener habitualmente nuestros proyectos laborales, pueden hacer que intentemos “negociar” con la familia el tiempo de más que dedicamos a nuestro trabajo, ofreciendo programas excepcionales, llevando regalos para “paliar” los reproches, etc. En realidad, lo más importante es saber cómo negociamos con nuestra agenda los tiempos para poder incorporar en ella todas las responsabilidades, laborales y familiares.
• Saber explicarle a la familia las demandas laborales genuinas: No hay que ser ingenuo y pensar que todo es muy fácil. Las empresas en la actualidad demandan, especialmente a sus directivos, muchas horas de dedicación. Y la familia debe saber eso. No sólo hay que explicar a las empresas la existencia de una demanda familiar impostergable. También hay que explicar a las familias que hoy las empresas demandan en forma muy distinta que hace pocos años. Viajes, reuniones inesperadas, horarios de llegada tarde, etc. Si hay que ir a trabajar un domingo porque el lunes hay que presentar una licitación importante para el desarrollo de la empresa, no cabe duda que la familia lo debe entender y deberá estar con el equipo trabajando.
• Tomar conciencia de que desde la familia construimos sociedad: Los hijos del hoy serán los dirigentes del futuro, por eso en la educación de nuestros hijos está gran parte de la “calidad de sociedad” que tendremos en la próxima generación.
• Tomar conciencia de que la familia es un trabajo: Si tomamos conciencia de que nuestra familia es un trabajo que demanda, quizás seremos más conscientes en dedicarle más horas y de “mayor calidad” que las actuales.
La conciliación de nuestra vida familiar y laboral es iniciativa y responsabilidad nuestra, la empresa debe ser sólo facilitadora.

Fuente:
Revista de Antiguos
Alumnos del IAE.

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