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Lunes 09 de Enero de 2017

Viejos son los trapos

Mi nombre es Gabriela, tengo 46 años y soy auxiliar de enfermería y acompañante terapéutica. Nunca me imaginé encontrarme en el lugar donde estoy y valorar lo que muchos dejan de lado. Esto que les voy a contar ahora, es real, son hechos de mi vida.

Mi nombre es Gabriela, tengo 46 años y soy auxiliar de enfermería y acompañante terapéutica. Nunca me imaginé encontrarme en el lugar donde estoy y valorar lo que muchos dejan de lado. Esto que les voy a contar ahora, es real, son hechos de mi vida. Estudié para asistir y ayudar a adultos mayores, a escucharlos y acompañarlos en el día a día. Entre a un mundo que hasta ese momento me era desconocido. Sorpresas, dolencias, alegrías y tristezas, eso sobrellevan todos los días, la mayoría de mis casos. Muchas veces tuve lecciones de vida, porque detrás de sus tristes ojos, hay un abuelo ansioso de que escuchemos sus historias. Muchos de ellos, acompañados de su familia, otros sin nadie que los contenga y otros con sus hijos lejos. Pero en fin, todos con locas historias por contar, como les digo cariñosamente. He aprendido que son seres tan especiales, que necesitan mucho amor. La paciencia y el cariño son los pilares de mi profesión. A nuestros viejos hay que aprender a escucharlos contar una y otra vez las historias que a ellos los apasionan y a mi, me encantan. Muchas veces, saben que están en el ocaso de sus vidas, pero siguen con el espíritu que muchos jóvenes envidiarían. Una vez tuve un paciente que me preguntó cuantas horas trabajaba y cuando dormía. Cuando le respondí, me dijo: "Mira hija, tenés que vivir un poco más. Como ya ves, la vida es muy corta y todo pasa a ser sólo un recuerdo. Disfruta la vida, no pienses todos los días en hacerte mala sangre. Muchas veces dejamos de hacer cosas e ir a lugares y después te das cuenta que nada vale más que compartir una mesa con tu familia, cuando ya es tarde". Así como este caso, tuve muchos. Personas divinas contándome su pasado, que hablaban un idioma que se me hacía fácil entender, porque yo tenía piel con ellos y ellos conmigo. El cambio de todo esto es el amor que recibís de parte de ellos. He compartido sus últimos días, acompañándolos hasta el final. Le agradezco a Dios por este hermoso lugar donde me puso y este trabajo sorprendente de vivir junto a mis abuelos sus últimos días. Sólo quiero aprender más de ellos. Los adultos mayores son como una computadora. En su CPU, guardan toda la información de su vida, historias sabías y llenas de aprendizaje. Hay que aprender a valorarlos y brindarles unos hermosos momentos. Cuidemos a nuestros abuelos, no los abandonemos en un geriátrico o en su casa, vayamos a visitarlos, disfrutemos un momento de ellos.

Gabriela Olocco


No se lucra con las

vidas humanas

Dos víctimas fatales se cobró la fiesta electrónica realizada en Arroyo Seco. ¿Pero cuántos más habrán estado afectados? Están los daños colaterales de otros que consumieron, el suplicio de los familiares y amigos. Una cadena nefasta de irresponsabilidad (un intendente que declara desconocer en su ciudad tal evento, no ve ni la punta de su naríz: destitución inmediata). Una cadena de complicidades, donde lucrar es más importante que la vida humana. Surgen muchas preguntas, ¿Por qué no había agua que reduce los efectos? ¿Por qué se vende el agua al triple o cuádruple de cualquier negocio? ¿Los inspectores son ciegos? ¿Por qué no hay custodios y ambulancias en estos eventos? Pero la tragedia ya sucedió, yo sólo pido que no lloremos después: prevención. 1) Fronteras con controles eficaces (incluso radares para avionetas clandestinas). 2) No es sólo reducción de demanda, sino la "reducción de daños" (reducir muertes, dependencias, delitos asociados al uso indebido de drogas) por las fallidas políticas proteccionistas. 3) Control de la corrupción de funcionarios públicos responsables de hacer cumplir las leyes, a menudo involucrados en el gran negocio del narcotráfico. 4) Campañas de concientización de drogas lícitas (alcohol, cigarrillos) sin diferencia con las ilícitas. No se prohíbe la venta de alcohol, o cigarrillos, pero sí hay campañas de conducción responsable o parches de nicotina. No insumir tiempo y dinero con pequeños distribuidores, ir al primer eslabón de la cadena: combatir los carteles del narcotráfico.

Silvia Buonamico

¿Derechos de

las víctimas?

En su grandilocuente nota "Un cambio institucional profundo", publicada el 3 de enero pasado (página 18 de este diario), Rubén Galassi promete otra reforma más, la enésima, al Código Procesal Penal. En la que incluye más derechos a las víctimas de delitos. Cumple así con la maldición de Leopoldo Lugones en los años 20: "La democracia ya harta con sus apelaciones siempre al porvenir". Lo cierto es que las víctimas en Santa Fe carecemos de toda prerrogativa. Desde ya los fiscales desestiman prácticamente todas las denuncias con un sello de goma. En un caso, denuncié a una jueza civil por prevaricato: falló contra el texto expreso de la ley. Pese a que ya había sido advertida en los términos del artículo 269 del Código Penal. La fiscal alegó "Falta el elemento subjetivo". ¿Qué es lo que quiere? Ella está a cargo de la investigación. Por mi parte, le proporcioné la mesa servida. ¿Quiere además que le acompañe una confesión escrita de la magistrada? El dolo directo surge de los hechos reseñados. La persecución penal carece de acceso a la psiquis del delincuente. Cuando los ladrones asaltan un banco y asesinan a un cliente y a un policía, ¿también "estudian" el dolo? Basta ya de cuentos chinos. La masacre por goteo se acelera. Y respecto de los robos, ni hablar.

Julio Chiappini

DNI 6.071.522

Preocupación en

plaza Sarmiento

La Asociación Vecinos Plaza Sarmiento, observamos con preocupación, que luego de la primera etapa de reestructuración histórica del sector centro y plaza, ha proliferado la instalación de puestos de ventas informales ocupando los sectores de ascenso, descenso y espera de ómnibus de pasajeros en el mencionado espacio público. Así también en calle San Luis entre Corrientes y Entre Rios, ya es intransitable la circulación peatonal por la cantidad de estos puestos de venta con mercadería de origen dudoso y atendida por personas que no son los propietarios. En calle Entre Ríos hacia calle Rioja, el trabajo realizado por el municipio en las veredas se está viendo opacado por la instalación de los puestos mencionados que antes no estaban. A pesar de que en la zona existe un descontrol de esa comercialización informal, reitero, no atendida por sus propietarios en la mayoría de los casos, interpreto que es responsabilidad de la administración municipal velar por la libre circulación del espacio público y que no se sucedan situaciones que afecten la seguridad de los vecinos y peatones. Esperamos una solución a esta inquietud del área municipal que corresponda.

Alejandro Gitlin

DNI 6.070.932

Asociación Vecinos Plaza Sarmiento

"Muy felices

ustedes nuevos"

El "blog del humor.com.ar" publicó un chiste que llegó a mi dirección de correo y que dice: "Los años son siempre iguales, los que cambiamos somos nosotros. Por eso para 2017 les quiero desear un ¡muy feliz ustedes nuevos!". La ocurrencia tiene razón sólo en parte porque los años no son siempre iguales. Hay años lluviosos, secos, con inviernos más crudos que otros o veranos menos rigurosos; con mayor o menor cantidad de terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, nevadas y tsunamis. Y si no, basta referirse a aquellos lejanos años que dejaron la impronta de los gélidos períodos de las glaciaciones, y que son tan diferentes a los actuales. Ni siquiera son iguales en lo que hace a la duración, dado que el año bisiesto tiene 366 días. Pero es verdad que quienes cambiamos a veces somos nosotros, para bien o para mal. Más allá de los tradicionales deseos de felicidades y de un tiempo mejor, son las personas las que, si quieren mejorar en algunos aspectos, deben cambiar sin esperar que el año nuevo que no es más que otro escalón en la vieja escalera cronológica mundial, con su "magia" les dé a sus vidas un estado más valioso. Un golpe de timón existencial debe ser realizado en cualquier mes; pero bueno, se ha elegido a enero como un punto de inicio para comenzar esa dieta o el cambio de actitud que generalmente no dura mucho tiempo; una antigua costumbre difícil de modificar. En el breve tiempo que transcurre entre la resignación del calendario que ve la pérdida inminente de su última hoja, y el orgullo del impecable almanaque feliz por exhibir su flamante docena de indicadores mensuales, el viejo y popular saludo rebosante de buenos deseos, en general es sincero y no especula con cuestiones filosóficas. En fin, con los primeros destellos de 2017; sea con el ingenioso ¡Felices ustedes nuevos! o con el clásico ¡Feliz Año Nuevo!, esperemos que los próximos doce meses nos muestren un cambio radical en las costumbres sociales, políticas, económicas y en suma, humanas del mundo, para que podamos decir: ¿la vida? ¡Vale la pena ser vivida!

Edgardo Urraco


N. de la R. Blogdelhumor.com.ar es un proyecto de un par de jóvenes de la Costa Atlántica argentina, y se basa centralmente en hacer reír a la mayor cantidad de gente posible. En el sitio se pueden encontrar imágenes, videos y chistes.

A un trabajador del

hospital provincial

Pensé en Carta de Lectores para expresar mi inmenso agradecimiento a una gran persona, con todas las letras. El es Juan Antonio Paz, trabajador social del Hospital Provincial de Rosario. Tuve la mala suerte de tener a mi hermano, Ricardo Blanco, internado por más de dos meses con un RCU, al principio en terapia, luego en sala hasta su deceso. Fueron muchos días de angustia ya que era el único hermano que tenía vivo y es muy triste estar sola en esos momentos. Pero Dios, que nunca nos abandona, me mandó un ángel llamado Juan, quien con toda su transparencia y simpleza, tuvo las palabras de aliento en el momento justo. ¡Y qué acompañada me sentía después de cada charla con él! También sé que como yo muchas personas se sintieron contenidas por él en momentos difíciles por distintas situaciones. Gracias Juan, no cambies nunca, Dios va a iluminar cada paso en tu camino.

Estela Teresa Blanco

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