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Jueves 03 de Abril de 2008

Vida de bloguero

¿Un blog? ¿Para qué? ¿Para que lea quién? ¿Para que cualquier desconocido se entere de las pavadas que a mí se me ocurren? Era un argumento irrebatible hasta que aflojé un poco y empecé uno. Fue mi mayor perdición: me convertí en un adicto irrecuperable.

¿Un blog? ¿Para qué? ¿Para que lea quién? ¿Para que cualquier desconocido se entere de las pavadas que a mí se me ocurren? Era un argumento irrebatible hasta que aflojé un poco y empecé uno. Fue mi mayor perdición: me convertí en un adicto irrecuperable.

Mi vida como bloguero empezó con unas inocentes visitas a algunas bitácoras que me parecían interesantes. Terminé adoptando un cliente de RSS gratuito, el Awasu para organizar mejor una lista interminable. Las suscripciones vía RSS son un método más simple de lo que parece y ahorra tiempo: tengo todos mis blogs favoritos organizados en un solo programa y solamente leo las entradas que me parecen interesantes.

Las aficiones más extrañas e incomprensibles encontraron en los blogs un lugar que no existía antes de internet. Desde un coleccionista de paraguas hasta un fanático de Star Trek o un fotógrafo que acumula centenares de imágenes de mujeres durmiendo, ahora todos esos freaks (los españoles les llaman frikis) llevan su pasión a la web y se encuentran de manera virtual como otros seres extravagantes que comparten sus gustos. Hay otros más serios, claro, con noticias sobre algún rincón escondido del planeta, y hay miles de blogs con poesías mediocres. Millones, sin exagerar. ¿Será que el noventa por ciento los blogueros tiene aspiraciones de poeta?

Así fue que encontré mi propio tema y creé mi primera bitácora. Y en seguida surgió otro motivo para encarar una nueva. Ya tengo diez blogs en la web y cada cosa que me ocurre amenaza con convertirse en otro más.

El comienzo es algo decepcionante: no hay visitas. Los amigos y parientes se cansan rápido de nuestras excéntricas ocurrencias y es bastante frustrante escribir para que nadie lea. Pero el mejor camino para generar tráfico es, de una vez por todas, dejar comentarios en los blogs que uno visita. Cada comentario firmado tiene un vínculo al blog del autor, y se logra un ida y vuelta interesante, además de que algún lector del otro blog puede llegar a encontrar interesante lo que nosotros posteamos. No existe nada más parecido a la felicidad que encontrar el primer comentario en la bitácora propia.

Lo más habitual es encontrar blogs sobre las pequeñas cosas que le ocurren a personas ignotas en cualquier lugar del mundo, aunque también son muchos los que postean sus propios cuentos o los que suben sus fotografías más interesantes, los llamados flogs (acrónimo de fotolog). Pero la lista de los blogs más curiosos es prácticamente infinita.

Está el blog con las formas más extrañas de morir y el de la historia de una enfermedad. Hay de pasatiempos bizarros, de comentarios de películas y hasta uno de carteles indicadores de baños. Otros blogueros recopilan los videos más graciosos o raros de YouTube, fenómenos paranormales de cualquier naturaleza o noticias sobre Los Simpson. Y también con fotos de muchachas leyendo libros y hasta uno que ridiculiza a Hebe de Bonafini.

Se puede encontrar además al fanático de Peter Capusotto que recopila sus videos, a la mujer que describe las anécdotas cotidianas de su vida conyugal, al que decidió reunir todos los secretos para dormir más plácidamente y al que aconseja sobre los lugares donde se puede comer gratis en España, con una agenda de las fiestas gastronómicas que se aproximan.

Una bailarina californiana llamada Allison que estudia Ciencias Económicas tiene cientos de recetas para hacer sushi. Pero el más extravagante quizás sea el de Esperma d'Or, un bloguero de 24 años que subasta su propio semen con finalidad reproductiva. Se presenta como un muchacho "sano, no fumador, con estudios universitarios". Logró una efímera fama cuando lo citaron en cientos de blogs y, luego de que lo invitaran a un programa de la televisión española, sacó otro blog explicando que todo era un experimento para un curso de una escuela de creativos. Ahora consiguió trabajo en una agencia de publicidad interactiva llamada DoubleYou.

Varios periodistas de este diario tienen su propio blog, generalmente referidos a temas que poco tienen que ver con su trabajo. Incluso un redactor de la sección Ciudad planea escribir una bitácora sobre series para obligarse a ver un poco más de televisión. Entre mis blogs, el más visitado es el que subí sólo para extrañar un poco menos a Rio de Janeiro, el que me sorprendió con muchas visitas que llegaban de Wikipedia en alemán. Allá fui y me encontré con que, entre todas esas palabras totalmente incomprensibles para mí, aparecía un vínculo que llevaba a mi humilde guía para conocer la Ciudad Maravillosa. Y también hay una bitácora en catalán que me tiene entre sus recomendaciones. ¿Hay algo más extraño y mágico que internet?

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