La ciudad
Domingo 26 de Junio de 2016

Viaje y trabajo: vendedores de empanadas y jardineros

Para llevar adelante el periplo hasta Río de Janeiro, Gonzalo y Agustín se llevaron consigo algunos ahorros, pero no les duraron todo el viaje

Para llevar adelante el periplo hasta Río de Janeiro, Gonzalo y Agustín se llevaron consigo algunos ahorros, pero no les duraron todo el viaje. El ingenio, en estos casos, fue fundamental. Echaron mano al ingenio criollo para poder subsistir en Punta del Diablo (Uruguay), donde se quedaron un mes y medio.

Manos a la obra, horno de barro del hostel mediante, vendieron empanadas caseras en la playa de la ciudad uruguaya. "Hacíamos la masa casera y las cocinábamos en el hostel. Además, aprovechamos el speech de call center", recordó Agustín. Para la venta de las empanadas, su causa les sirvió de mucho. "La gente en la playa por ahí se cansa de que le ofrezcan cosas. Pero cuando les contábamos que estábamos haciendo un viaje en bici y que íbamos hasta Río de Janeiro, colaboraban y se quedaban haciéndonos preguntas, interesados por lo que estábamos haciendo".

"Cuando ven las bicicletas con los bolsos te vienen a preguntar cosas sobre el viaje y sobre qué andás haciendo. Cuando les contás que estás trabajando de eso para seguir viajando, te ayudan", subrayó Gonzalo.

Además, en Camboriú trabajaron desmalezando una granja ecológica: "La granja, que está al lado de un morro, tiene muchísima vegetación. Como es ecológica y no usa ningún producto químico, había que limpiarla manualmente", recordaron.

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