Policiales
Martes 16 de Agosto de 2016

Vecinos denuncian amenazas por parte de narcos en la zona oeste

Sostienen que las calles están ocupadas por "soldaditos" armados. "Si ellos quieren nos matan a todos", graficó una mujer.

Un grupo de vecinos del barrio Santa Clara ubicado en el extremo oeste de la ciudad —en inmediaciones de Colombres y 27 de Febrero— denunciaron padecer una situación de hostigamiento y violencia que llena de temor su vida cotidiana. Aseguran que en una de sus calles se instaló, desde hace aproximadamente un año, un quiosco de venta de drogas que está regenteado por un hombre que les prometió "barrer con todos" los que se atrevieran a cuestionarlo.

"Si no me dan seguridad y tranquilidad, ¿qué tengo que hacer yo? ¿Comprarme un fierro y esperar que me ataquen?", se preguntó un joven que junto a otras personas decidió denunciar en la Fiscalía Regional días atrás la grave situación por la que están atravesando.

Carencias. El barrio Santa Clara es una porción de la ciudad que se extiende desde avenida 27 de Febrero al 7700 (una cuadra después de Circunvalación 25 de Mayo) y cuyo mojón hacia el sur podría ser avenida Rivarola a la misma altura. No son más que una veintena de cuadras con algunos callejones identificados por un números.

Con el centro de salud Ernesto Che Guevara ubicado en pasaje 1709 al 7700 como referencia estatal, la barriada es uno de los tantos espacios periféricos de la ciudad en los que se manifiestan carencias estructurales que se erigen como la primera forma de violencia. Allí se han asentado familias humildes que subsisten sobre la base de actividades informales.

Desde hace aproximadamente un año un grupo de vecinos viene soportando el contexto violento con múltiples conflictos en torno a un búnker de venta de droga que se instaló en la calle 1709, casi en el cruce con Colombres. El panorama que padece día y noche una veintena de familias asentadas en el barrio llevó a algunos vecinos a dar un paso más y denunciar la situación ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA).

"Mirá como está el panorama que hace unos días se suicidó un chico de 17 años que si bien tenía familia igual andaba en la calle. Y como a él se le ocurrió enfrentarlos, estos tipos lo apretaron y lo amenazaron tanto que al final se terminó ahorcando. A toda hora uno se topa con sicarios armados que prometen barrer el barrio a los tiros. La familia del pibe no lo pudo velar en la casa porque estos tipos amenazaron a todo el mundo. Y hay muchos niños en el barrio, ya no se puede vivir así", sostuvo días atrás a este diario uno de los denunciantes en la puerta de la Fiscalía Regional de Montevideo al 1900.

Los vecinos presumen que el riesgo está latente y por eso prefieren no dar a conocer sus identidades, teniendo en cuenta que por estos días se respira un clima áspero en el vecindario. Y en esa dinámica, aseguran, llevan las de perder frente a los supuestos agresores. Por eso, junto con sus reclamos y denuncias, plantearon ante la autoridades que los recibieron la necesidad de que se tomen medidas urgentes respecto a su seguridad y se implementen patrullajes y rondas policiales permanentes.

Amenazas. La denuncia fue también consecuencia de la escasa respuesta que tuvieron por parte de la comisaría 32ª cuando un hombre identificado como Gabriel M. a quien sindican como el supuesto jefe del quiosco de drogas volvió a amenazar en la calle a un vecino.

Según relataron, el agresor frenó al vecino en una esquina del barrio, desenfundó una pistola 9 milímetros para amedrentarlo mientras le vociferaba: "Dejen de joder, que un día vengo y barro el pasillo de punta a punta".

De acuerdo a los señalado por algunos investigadores, se trataría de una persona que impone su lógica violenta en el barrio con un ejercito de sicarios y soldaditos que circulan por las calles ostentando armas a toda hora y delante de niños, mujeres y ancianos.

Además, se lo vincula a un histórico punto de expendio de droga en la zona de Felipe Moré y Uruguay, que tendría una flota de remises truchos y venta ambulante de comestibles.

"A la deriva". Por eso algunos mujeres y hombres recalcaron ante este diario que se sienten "a la deriva", idea que es reforzada por las angustiantes palabras de una vecina. "Si ellos quieren nos matan a todos", sostuvo la mujer, antes de relatar que cada tanto se siente obligada a irse de su casa y tener que vivir de prestado a raíz de las amenazas que asegura sufrir a diario.

Ante una consulta de este diario, un vecino indicó que durante el sábado y domingo el clima fue de tensión. "Hubo un par de inconvenientes, dijeron que venían a arrasar con todo", describió el hombre sobre las intimidaciones con armas de fuego.

Mientras, el barrio Santa Clara reclama a los gritos una corte a la angustiante y latente situación de violencia que padecen. La denuncia en el MPA quedó en manos del fiscal de Flagrancia José Luis Caterina.

Un contexto de violencia mortal

Uno de los últimos antecedentes trágicos que dan cuenta de la violencia que se vive diariamente en la zona se registró el pasado 10 de febrero, cuando Alejandra Gorosito, una mujer de 45 años, fue asesinada al recibir un balazo en el pecho disparado por un hombre que circulaba a caballo por 27 de Febrero y Camino de los Indios, detrás de barrio. La agresión no iba dirigida a ella sino a un vecino que tenía problemas con otra familia de la zona.

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