Opinión
Viernes 14 de Octubre de 2016

Valorar nuestra casa común: la Tierra

El hombre y su hábitat. Reflexiones sobre la lesa ambientalidad en la conciencia ambiental.

No es por amor e inteligencia que aprendemos, sino por la experiencia. ¿El empirista David Hume le habrá ganado a Immanuel Kant sobre la cuestión del origen del conocimiento?

Si nos atrevemos hacer un recorrido de las catástrofes ambientales producidas por el hombre, sería muy extenso. Veamos sólo algunas de ellas: en 1952 y 1958 accidentes nucleares en Chalk River en Canadá. En 1957 accidente nuclear de Mayak, en la URSS. En 1957 también en Windscale Pile en Reino Unido. El caso de la intoxicación con gases de una planta química del 10 de julio de 1976 en la localidad italiana de Seveso. En 1979 otro accidente nuclear en Three Mile Island EEUU. En 1980 accidente nuclear en la central nuclear en Saint Laurent des Eaux en Francia. El desastre nuclear de Chernobyl en Ucrania el 26 de abril de 1986, afectando de distintas maneras a cinco millones de personas con consecuencias mortales en algunos casos, en otras con consecuencias indefinidas e inciertas. En 1987 se produjo el accidente nuclear en Goiania (Brasil) hubo un hecho de contaminación radiactiva. En 1999 se produjo un accidente nuclear en la planta de tratamiento de combustible de uranio en Tokaimura (Japón) y el 11 de marzo de 2011 dr produjo el desastre nuclear de Fukushima (Japón), equiparable al de Chernobyl.

A otro nivel, podemos dramáticamente ver que 6 millones de personas mueren anualmente por distintas enfermedades generadas por el aire contaminado y 4 mil niños mueren por día por agua insana o por no acceso a agua segura.

Ello viene a colación porque en nuestro país se intenta reflexionar sobre las lesiones que el hombre hace al ambiente. El 27 de septiembre de cada año se conmemora el Día Nacional de la Conciencia Ambiental en Argentina, que nos recuerda y nos hace pensar sobre cómo se daña al ambiente, y al hombre que es ambiente, que termina dañado o devastado. Dicho día, pero de 1993, se producía lo que se llamó "Masacre de Avellaneda": siete personas murieron por inhalar gas cianhídrico en el interior de una casa, una mezcla de ácido sulfúrico y cianuro que terceros derramaron en la red de alcantarillado. La contaminación ambiental enlutó a toda una familia y al servicio médico.

Muchas veces la ciencia no prevé los efectos sustantivos, secundarios, laterales y colaterales que genera un hecho determinado. De ahí la necesidad de la aplicación del principio de la lesa ambientalidad, creación sociológica y jurídica que hemos producido y nos que trata de prevenir de las catástrofe ambientales. La lesa ambientalidad parte de que el hombre es ambiente, es decir constituye y es constituido en ambiente. Por lo tanto, lo que daña al ambiente daña al hombre y lo que daña al hombre daña al ambiente.

El principio de la lesa ambientalidad nos expresa que todo daño ambiental integral, producida por acción u omisión del hombre o sus instituciones, serán pasibles de sanciones civiles, administrativas y penales que correspondieran. Cuando dichas acciones sean gravísimas sus sanciones serán imprescriptibles. Este principio viene a protegernos de la aleatoriedad.

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