Ovación
Jueves 11 de Agosto de 2016

Vacías por los violentos

Postal de un partido jugado a puertas cerradas para neutralizar a los barras

Un partido sin hinchas es como un cumpleaños sin torta. Una verdadera pena lo que ocurrió anoche en el sur del conurbano bonaerense. Es que el remozado estadio de Lanús lucía impecable, con sus tribunas ávidas por recibir a los simpatizantes leprosos y del gallito de Deportivo Morón, pero otra vez por las andanzas de los violentos y la decisión de no correr riesgos por parte de los organismos de seguridad bonaerenses ayer no hubo emoción en las tribunas, algo que le quitó el color que se merecía este cotejo definitorio por la Copa Argentina.

   La balacera de la semana pasada en el frente del domicilio del secretario rojinegro Claudio Martínez fue la excusa que esgrimió la seguridad bonaerense para bajarle la persiana a los hinchas para que disfruten del partido. Y así también las fuerzas del orden se quitaron de encima el problema que vive la barra de Morón, dividida en dos facciones enfrentadas por el control del paravalanchas. Las autoridades hicieron la más fácil, cerrar las puertas y no correr ningún tipo de riesgo.

   El saldo fue que por unos pocos violentos que no son hinchas de nadie pagaron los platos rotos la mayoría del público, los apoyan de manera genuina al equipo que llevan en el corazón. Una lástima que el único sonido que se escuchó haya sido el grito de los jugadores y los técnicos.

   Pero está claro que el problema es demasiado complejo, ya que incluso ayer trascendió que hubo un nuevo altercado con la custodia en el frente de la casa del Tiki Claudio Martínez, quien ya les comunicó a sus pares de comisión directiva que solicitará una licencia para descomprimir la situación.

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