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Sábado 08 de Junio de 2013

Usan el Facebook en las clases de inglés y crean mejores vínculos

Es en la Secundaria Nº 572. "Se interesan más y hasta piden ejercitación extra", dice la profesora que desarrolla la experiencia

¿Es posible usar Facebook para enseñar inglés? Ana Miotti es profesora de inglés y no lo duda: desde hace dos años trabaja con sus alumnos de la Escuela Secundaria Nº 572 con la ayuda de esta red social. Dice que los resultados son fantásticos: hay más y mejores vínculos con los adolescentes, se interesan más por la materia y hasta piden ejercitación extra los fines de semana. La experiencia de la docente rosarina fue compartida en una jornada pedagógica organizada por la Universidad Nacional de Villa María.

No hace falta más que preguntar cómo comenzó a usar Facebook en sus clases, para que Miotti se entusiasme en contar cómo trabaja, los beneficios que le da esta estrategia y los desafíos a enfrentar. Lo primero que cuenta es que enseña desde 1º a 5º en la Secundaria Nº 572 de Ovidio Lagos al 5900, también da clases en el Colegio Urquiza y desde hace unos meses en el Normal Nº 2. Pero donde la experiencia pisa con fuerza y ganas es en la 572.

"Hace un par de años los chicos me solicitaban amistad en el Facebook. La idea me gustaba pero, como docente, sé que está la cuestión de la privacidad", narra la educadora sobre cómo se inició un proceso que se enriqueció con el tiempo. Fue así que creó otro perfil, profesional, aceptó a los que venían pidiéndole "amistad" y sumó a los otros.

Más allá de las condiciones socioeconómicas que rodean la realidad de sus alumnos, dice que a las nuevas tecnologías "acceden desde sus propias casas, de la de algún familiar o desde un cíber". También cuenta que si bien muchos no disponen de computadoras sí de buenos celulares.Y aquí es cuando Miotti imagina cuánto se puede potenciar esta tarea con las netbooks, que "aún a esta escuela no llegaron".

Tareas. ¿Y cómo se organizó la tarea? "Primero trabajamos en mi muro, ponía tareas, recordatorios de exámenes. Luego armamos un grupo cerrado, algo que es genial, porque se puede trabajar con cada curso. Dentro del grupo todos pueden interactuar, se pueden tener de esas conversaciones multimedias, donde empezás hablando y luego sumás un video, el link de una canción", detalla Miotti. Esto no es igual para todos los cursos, quizás con los de primer año se arranca con una propuesta en inglés y se terminan intercambiando opiniones en español. "Si el debate es rico, no importa el idioma hay que aprovecharlo", manifiesta.

Un punto que suma es que "los chicos están mucho tiempo conectados". "Te puede parecer que un fin de semana nadie va preguntar algo de la escuela, pero no: me han llegado consultas, preguntas y hasta me piden que les manden más ejercicios. A veces te piden que les envíes un documento, otras que les pases una página, que hay cientos, con actividades muy entretenidas y muy interactivas", dice.

Evalúa que los resultados pedagógicos son muy buenos. Desde la motivación que tienen los adolescentes, hasta la posibilidad de relacionarse de otra manera en la escuela: "El hecho de tener los recursos las 24 horas del día a mano permite un acercamiento mayor, porque por ahí el que en clases no presta mucha atención o es más tímido y no se anima a preguntar, luego lo hace por mensaje privado".

Para la profesora un punto que suma es que todos conozcan la plataforma, que sepan cómo manejarse en el Facebook, es más, son ellos los que les enseñan muchas aplicaciones. "Mi tarea es aprovecharlas con fines pedagógicos", amplía. Por otra parte, afirma que los vínculos sociales que se crean en la red "pueden ser muy fuertes" para bien y para no descuidarlos: "Así como se encuentran también se pueden desencontrar, a veces hay que trabajar en situaciones límites, y para detectar posibles conflictos que en el aula no aparecen".

De todos modos la profesora se queda con los vínculos que se crean con los chicos y le permiten una mejor enseñanza. Al mismo tiempo que cuenta que se tiene que dar la tarea de romper con algunos preconceptos. "Muchos tienen la fantasía que si Argentina juega contra Inglaterra yo hincho para Inglaterra, por ser la profe de inglés". Se suman —agrega— las cuestiones históricas, de contextos políticos, el tema Malvinas. Por eso en primer año se toma tiempo para conversar sobre por qué aprender inglés, resaltando la importancia de la comunicación en todas sus formas y las posibilidades laborales.

A diferencia de lo que puede darse con otras experiencias, "la música como estrategia no funciona". "Ellos tienen más afinidad con la cumbia y el reguetón. Antes la música en inglés era un puente para enseñar ahora no tanto, aunque hay algunas chicas, no muchas, que se enganchan con Justin Bieber. El puente hoy viene por otro lado, por la información que pueden encontrar en internet y que les interesa. Por ejemplo, hay chicos que les gusta saber de motores, bueno les paso páginas en inglés para eso" relata y agrega que de la misma manera le facilita a las chicas tutoriales en inglés que se encuentran en Youtube sobre cuestiones estéticas y son muy útiles.

Dice que el Twitter todavía no es tan popular entre sus alumnos y que el correo electrónico directamente no existe. También que muchos de sus estudiantes no tienen computadora pero sí buena telefonía celular. "Ese teléfono que es tan odiado y aparece como un cuco en las escuelas a veces permite el acceso a diferentes programas. Y los logros son muy buenos", afirma.

Jornada. En mayo pasado, se realizó un encuentro organizado por la Universidad Nacional de Villa María (Unvm) dirigido a profesores y estudiantes avanzados de inglés. Trabajaron bajo la consigna "Challenges in the English Language Classroom" o desafíos para la clases de inglés. Sobre todo, porque como se analizara en ese encuentro (www.unvm.edu.ar), los profesores se preguntan cómo enseñarles una lengua extranjera a grupos numerosos en un tiempo cada vez más acotado, y cómo hacer que los estudiantes mantengan el interés.

Dos de las disertantes, María Celina Barbeito y María Inés Valsecchi, de la Universidad Nacional de Río Cuarto recordaron en ese encuentro la teoría de una investigadora norteamericana que trabajó con ellas: Rebecca Oxford. "Ella propone —señalan en una nota del portal de la Unvm— un nuevo modelo de clase en donde sea el alumno quien regule su propio aprendizaje y se convierte en un ser más autónomo e independiente. La idea es que esta propuesta le saque peso al docente como único generador del aprendizaje en el aula. Esto se logra a través de estrategias puntuales de acercamiento con el alumno, como permitir que entren al aula las tecnologías de punta como el Facebook". Tarea que la profesora rosarina Ana Miotti ya implementa con éxito con sus alumnos de la Secundaria Nº 572.

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