Ovación
Sábado 28 de Mayo de 2016

Uno de los últimos mohicanos de un ciclo virtuoso

Ignacio Scocco no se olvidó de él y estuvo bien. En el último partido en el Coloso, el de la despedida con triunfo sobre Atlético Tucumán que cerró un mal semestre, el delantero rojinegro tuvo palabras elogiosas para Marcos Cáceres. Apenado, sabiendo que el paraguayo acababa de terminar los 90 minutos finales con la camiseta de Newell's, lo reivindicó como el jugador campeón que fue, dijo que dio muchísimo por el club y lamentó que por eso mismo su despedida haya pasado casi desapercibida. Pero Nacho sembró la semilla y, al menos en estas páginas está ese reconocimiento, justo en el día en que ya no pertenece más al parque Independencia y firmó contrato con Cerro Porteño.

   Es que si bien Cáceres, como tal vez el mismo Nacho, fue símbolo de esa gloria con Gerardo Martino, y luego de la decadencia que padeció Newell's desde que se fue el Tata, el defensor paraguayo, que cerró su vínculo en el Parque negociando con el pase en su poder con Cerro Porteño (acordó ayer por 3 años) es uno de los últimos mohicanos de ese gran plantel que tantas satisfacciones le dio al hincha. Junto a Scocco y Maxi Rodríguez, fueron los únicos de aquel campeón del Final 2013 que jugaron ante Atlético Tucumán.

   Cáceres llegó a Newell's a mediados de 2012 desde Racing, pedido por Martino, quien lo dirigió en la selección paraguaya. Si bien arribaba con el cartelito de zaguero, el Tata rápidamente lo puso a jugar de lateral derecho donde descolló, adueñándose del puesto dentro de un sistema táctico que lo hizo brillar por sus constantes trepadas, junto a Milton Casco por el otro andarivel. Cuando el equipo salía, el paraguayo era un volante con poder ofensivo y conformaba una estructura defensiva sólida, junto a Heinze, Vergini y el mencionado Casco.

   Después de la partida del Tata, Cáceres y el pueblo rojinegro se ilusionaron con un nuevo título pero esa frustración, la siguiente copera y las derrotas contra Central cambiaron en menos de un año todo el panorama. Newell's entró en un cono de sombras del que hasta hoy no pudo salir y el paraguayo lo padeció. Con otro estilo, con menos jugadores de buen pie, su influencia fue cada vez menor y, pese a que Lucas Bernardi luchó para que no se fuera a fin de 2015, se perdió en el ostracismo. Jugó de zaguero con Diego Osella y no logró conformar una dupla estable, más allá de los varios partidos que compartió con Nehuén Paz. Pero no perdió su puesto pese a que se iría.

   Cáceres (30 años) jugó 4 largos años en Newell's y más de un centenar de partidos (101 locales, más 15 en la Copa Libertadores) con 7 goles. La última imagen es la que queda, pero como observó Scocco, el paraguayo fue clave en un ciclo virtuoso y está bien que no se lo olvide ahora que armó las valijas.


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